Cuando la verdad y la justicia están invertidas el resultado es tiranía y guerra (Melanie Philips, “The World Upside Down”)

Desde la muerte de Hugo Chávez el discurso internacional había perdido brillo, carisma y simpleza basada en la realidad.

“La verdad y la integridad son palabras compuestas de letras muertas. Nadie sabe ahora lo que significan”, dijo sobre este vacío el ex secretario asistente del Tesoro norteamericano, Paul Craig Roberts. Sin embargo, la vida da sorpresas y cuando el mundo ya se había acostumbrado a las palabras sumisas y entreveradas, el planeta quedó sorprendido por el discurso directo y sin ambages del presidente de Rusia, Vladímir Putin en el XI Reunión del Club Internacional de Discusión Valdái (Sochi, Rusia) a la que asistieron 108 expertos, historiadores y analistas de 25 países.

Sin rodeos y preámbulos, el presidente ruso expuso la verdad simple y llana sobre lo que está pasando en el actual sistema mundial que cada vez se muestra más “debilitado, fragmentado, deformado” y alejado de las nuevas realidades. Señaló a los Estados Unidos que al sentirse ganador de la Guerra Fría creó “condiciones para un agudo y profundo desequilibrio” internacional. Remarcó que en la “situación cuando estamos frente a la dominación por un país y sus aliados o sus satélites, entonces la búsqueda de las soluciones globales es convertida en un intento de imponer sus propias recetas universales”.

Ya era hora para que Rusia expusiera abiertamente su rechazo a las condiciones que está tratando de imponer el “Gran Patrón” o el “Hermano Mayor” para el crecimiento de la anarquía global “cuando la seguridad de cada país depende de la cantidad de bombas que tiene este país”. Siguiendo la consigna de George Orwell: “la Guerra es La Paz”, Washington “declaró abiertamente su derecho de usar su fuerza militar unilateralmente en cualquier lugar del mundo para proteger sus intereses”, lo afirmó el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.

Convencido de la situación excepcional de Norteamérica, que supuestamente fue otorgada al país por Dios, la Historia y el Destino y seguro de tener la “mejor fuerza de combate que el mundo alguna vez haya visto”, Barack Obama, guiado por sus asesores halcones como Samantha Powers, Susan Rice, Victoria Nuland, Rahm Emanuel, Zbigniew Brzezinski y muchos otros decidió, después de orquestar el golpe de Estado neonazi en Ucrania, echarle el ojo a Rusia. Y no es nada nuevo en esto pues desde el Siglo XVIII Occidente no puede dormir tranquilo sabiendo que un dos por ciento de la población mundial controla el 20 por ciento de los recursos naturales del planeta.

Para poner en marcha su plan de sumisión de Rusia, Washington, irritado por el famoso discurso de Putin sobre Crimea pronunciado el 18 de marzo pasado, decidió castigar a Moscú haciendo abaratar el precio de petróleo. Al comienzo de abril de este año Irak aumentó súbitamente la exportación del oro negro que en 85 por ciento es controlado por EEUU, Gran Bretaña, Francia, Japón, Canadá y Holanda, a 2,2 millones de barriles diarios. La idea que el mercado define el precio de petróleo es una ilusión pues actualmente el valor de todos los recursos energéticos es establecido por Goldman Sachs, JPMorgan Chase, Citigroup y Morgan Stanley que son sus principales especuladores.

A la vez, los medios de comunicación globalizados empezaron una abierta guerra mediática contra Rusia acusando a este país de ser responsable de lo que sucedió en Ucrania, atribuyéndole inclusive la autoría del propio Maidan y señalándolo como un potencial agresor que hace poner en peligro la seguridad de los países de la Unión Europea, especialmente la de sus vecinos del Mar Báltico.

Para los gobiernos de Washington y Bruselas, que estuvieron detrás de aquella avalancha mediática contra Rusia, la desinformación esgrimida por los periodistas globalizados fue  pretexto suficiente para empezar una agresiva y cada vez más creciente campaña de sanciones económicas y financieras contra Rusia. Utilizaron la misma consigna de Richard Nixon aplicada a Chile de Salvador Allende: “hacer chillar la economía del país rebelde”. Lo que olvidaron es que Rusia no es Chile, sino una potencia nuclear y Putin no es Salvador Allende dubitativo en tomar decisiones. El reciente discurso de Putin en el fórum Valdái lo ha demostrado.

El presidente Obama, acostumbrado a la obediencia de sus satélites incondicionales europeos, no pudo disimular su irritación y debilidad. Señaló a Moscú como “uno de los peligros, junto con el virus Ébola y el Estado Islámico de Irak y Siria (EIIS), que amenazan la seguridad del planeta”. La presente guerra mediática contra Rusia está acompañada también, según el periodista de The International Forecaster, Jamas Corbeett por el “terrorismo mediático” en los países occidentales para cundir el pánico debido a la propagación del Ébola y mantener a su pueblo atemorizado. Por algo dijo alguna vez el famoso historiador norteamericano, Howard Zinn que el “mayor problema de Estados Unidos es obediencia civil” y la misma conclusión es válida también para los países de la Unión Europea.

Resulta que los medios de comunicación globalizados, según el libro del periodista alemán Udo Ulfcotte, “Gekaufte Journalisten” (Periodistas Comprados), “la cooperación del “Cuarto Poder” con los servicios de inteligencia, organizaciones transatlánticas, bancos, corporaciones y multimillonarios constituye la “Quinta Columna”. Ulfcotte confesó que “fue educado para mentir, traicionar y no decir la verdad al público” y lo hizo durante 25 años. Declaró que “no es correcto lo que hice en el pasado manipulando la gente, hacer propaganda contra Rusia y no es correcto lo que mis colegas están haciendo y lo que hicieron en el pasado, porque están comprados para traicionar a la gente”. En las últimas páginas de su libro dijo tener “miedo a una nueva guerra en Europa. Siempre hay gente que promueve la guerra y no sólo los políticos sino los periodistas también”. Atreverse a decir la verdad le ha costado caro a Udo Ulfcotte, se ha convertido en el blanco de la prensa globalizada y ya sufrió tres ataques al corazón.

Mientras tanto Barack Obama sigue adelante, no solamente con la retórica de la guerra fría sino repite las acciones de sus predecesores de aquella época. Recientemente ordenó a la 4 División de Infantería con sede en Colorado participar en las maniobras de la OTAN en Alemania bajo el nombre “Resolución Combinada” para “detener la agresión rusa”. En los años 1970 y 1980 se hacían los mismos ejercicios militares bajo el nombre “Reforger” para preparar a los soldados para una posible guerra contra la Unión Soviética. Por supuesto que el complejo militar industrial norteamericano estará de fiesta. En 2013, EEUU vendió armas por 66.3 mil millones de dólares y este año la ganancia será mucho más grande con la ayuda mediática que, usando la técnica llamada por el profesor James Tracy “Ingeniería del Consentimiento”, convencerá al sumiso pueblo norteamericano de la necesidad de aumentar los gastos militares pues “the Russians are Coming” (Ya Vienen los Rusos).

El 27 de setiembre pasado, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov advirtió en las Naciones Unidas que “EEUU y la OTAN están arriesgando una guerra global” olvidándose lo que pasó a Napoleón, a Hitler y a sus respectivos países. Dijo que “posiblemente el tercer intento de conquistar y subyugar a Rusia podría llevar no solamente a la guerra que incluirá grandes territorios del mundo sino podría terminar en el último declive del capitalismo, un sistema económico basado en el imperialismo”.

El famoso poeta soviético Rasul Gamzatov nacido en Daguestán escribió alguna vez que “Si disparas al pasado con el revólver, el futuro te disparará con el cañón”. ¿Lo entenderá Barack Obama y sus iluminados globalizadores? ¿Volverá a caer el pueblo norteamericano en sus cuentos? Quién sabe.

Fuente: Ria Novosti

Mientras los estrategas chinos se preparan a la Tercera Guerra Mundial debido a las tensiones entre EEUU y Rusia por el alma de Ucrania oriental, Tyler Durden (TD), del portal ZeroHedge, (pro)clama el advenimiento de la era del petroyuan mediante el mensaje del “desembarco de un navío destructor de China en el puerto iraní en el estrecho de Ormuz”.

TD traduce el poder militar en divisas, específicamente en la creciente desdolarización hoy inversamente proporcional a la yuanización: “el ascenso del petroyuan (…) circunscribe el dominio del dólar en la energía global, con ramificaciones potencialmente profundas para la posición estratégica de EEUU”.

Según AP, “por primera vez en la historia (¡súper-sic!), China atracó un navío destructor en Bandar Abbas, puerto del Sur de Irán, justo del otro lado de los bastiones hasta ahora estadounidenses de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahrein (Nota: base de la quinta flota de EEUU) en el estrecho de Ormuz”.

TD rememora que el “año pasado un grupo naval ruso atracó en el mismo puerto en su retorno de una misión en el Océano Pacífico”.

La jugada estratégica de Irán es vista como parte de su objetivo en “fomentar un equilibrio entre las armadas foráneas presentes en la zona cerca del estratégico estrecho de Ormuz donde se transporta la quinta parte del petróleo global”.

En similitud al estrecho de Malaca (entre Indonesia, Malasia y Singapur), el estrecho de Ormuz es un “punto de estrangulamiento” (“choke point”).

Hasta 2012, los mayores consumidores del petróleo global fueron: EEUU (21%), China (11%), Japón (5%), India (4%), Rusia (4%) y Arabia Saudita (3%). Interesante: 3 países de los BRICS juntos se sitúan por debajo de EEUU

La llegada de la armada china en el estrecho de Ormuz para combatir la piratería global —The Guardian acusó a Gran Bretaña de ser su teledirigente—, también tiene en la mira el estrecho de Bab el-Mandeb (la “Puerta de las Lágrimas”), otro “punto de estrangulamiento” transversal desde Yemen hasta Somalia, en proceso de estratégicas proto-balcanizaciones, donde es transportado el 3.4% del petróleo global.

A mi juicio, el petróleo, con todo y el montaje hollywoodense del polémico fracking que convirtió mágicamente a EEUU en un productor “autosuficiente”, sigue siendo el detonador de todos los conflictos geopolíticos en el “Gran Medio Oriente” que incluyen la superchería de los yihadistas del Califato Islámico transfronterizo de Siria/Irak/Kurdistán, lo cual ha obligado a China a salir más allá de sus océanos cercanos contra su costumbre histórica.

China ya no es la misma y el portal Russia Today coloca en relieve un blog editorial del The Economist que tilda al “Grupo de Shanghai” como la “herramienta con la que China rediseña el orden mundial a su estilo”, lo cual es “bastante inquietante desde el punto de vista de Occidente”, con la aglomeración de adhesiones asiáticas en su seno como se manifestó en la reciente cumbre en Dushanbe (Tayikistán).

La agencia Xinhua informó que el objetivo de la armada china, con la conspicua presencia del destructor de misiles guiados Changchun, es la protección de la navegación en el Golfo de Adén. El periódico estatal iraní Kayhan señaló que los buques de guerra de China transportan a 650 marineros. Poco a poco los marinos chinos se irán aclimatando al calor del Golfo Pérsico.

TD aboga la nueva convertibilidad financiero-energético-militar que tiende al fin de la hegemonía del dólar estadounidense.

La expansión del petroyuan en los países del Golfo Pérsico no es novedosa: “durante varios años, China ha pagado parte de su importación petrolera de Irán con renminbi/yuan” y “en 2012 los bancos centrales de China y de los EAU establecieron swaps por US $5,000 millones para la importación del petróleo de Abu Dabi con renminbi/yuan de China”.

Mucho más estremecedor es el acuerdo gasero entre China y Rusia por US $400,000 millones que aparentemente sería realizado en renminbi/yuan, lo cual colisiona(ría) al petrodólar con el petroyuan.

Según TD, los “hacedores de la política de China aprecian las ventajas de la hegemonía del dólar” —que algunos autores chinos colocan en casi el 10% del PIB global. Su objetivo “no es sustituir al dólar por el renminbi/yuan, sino posicionar a la divisa china con el billete verde como una divisa de reserva y transacciones”.

Si el mundo ya es multipolar en lo militar y lo geoeconómico, para no decir tripolar geoestratégico (EEUU, Rusia y China), todavía falta el último paso para asentar los reales del nuevo orden mundial en el súper-estratégico rubro financierista que controlan las plazas de Wall Street y la City en Londres.

La disminución de los costos en transacciones de divisas para los negocios chinos serían enormes con una traslación del dominio del dólar al yuan, pero lo que por razones estratégicas busca Beijing es “aminorar el crecimiento de sus considerables reservas en dólares” (más de US $4 millones de millones).

La propensión de EEUU ha sido aislar a los países del “sistema financiero estadounidense como un instrumento de su política exterior”, lo cual expone la vulnerabilidad financiera del renminbi/yuan. Mitigar el apabullante dominio del dólar y del poder estadounidense significa para China “contener el excesivo unilateralismo de EEUU”.

TD juzga que “EEUU es una potencia hegemónica en declive relativo, mientras que China es la ascendente potencia prominente”, por lo que, aún los mismos países árabes del Golfo tan dependientes de Washington como su último garante en materia de seguridad, están obligados a mantener vínculos más estrechos con China como un imperativo protector estratégico”.

Para Rusia, “sus relaciones deterioradas con EEUU le obligan a una mayor profunda cooperación con China, sin descontar la sobrerreacción todavía peligrosa de EEUU”.

A mi juicio, uno de los graves defectos de los análisis que sobredimensionan demasiado el ascenso indiscutible del petroyuan —no se diga de la resurrección de Rusia en la etapa del zar Putin—, no toman en consideración el estruendosamente silencioso triunfo geopolítico de Obama y las petroleras anglosajonas al haber capturado, sin disparar una sola bala, los pletóricos yacimientos en el Golfo de México regalados por el humillante entreguismo del “México neoliberal itamita” de Peña/Videgaray/Aspe y que no solamente equivale al acuerdo gasero histórico entre China y Rusia, sino que, además, es susceptible de detener la caída libre del dólar.

Llama la atención que los connotados geoestrategas en el seno de los BRICS —no se diga en la Unión Europea y en el mundo islámico y/o árabe— todavía no perciban los alcances históricos de la captura gratuita de los hidrocarburos de México por Obama y las petroleras anglosajonas que cobija.

Con los geoestrategas con los que me ha tocado dialogar al respecto, horroriza su pasmosa incredulidad sobre el obsequio del siglo: la cesión de los hidrocarburos de México a la anglósfera. Quizá tengan razón: no es nada creíble.

Fuente: Contrainjerencia

El FMI ha informado que en 2014 a nivel global el primer Producto Bruto Interno (medido a paridad de poder de compra) ya no es el de EEUU sino el de China.

Según esa información en 2014 China representa el 16,4 % del Producto Bruto Mundial contra 16,2 % de los Estados Unidos. En 1980 Estados Unidos representaba el 22,3 % y China solo 2,3 %. En el año 2004 Estados Unidos todavía parecía estar ubicado en una cima difícil de alcanzar con el 20,1 % del Producto Bruto Mundial y China crecía pero llegaba al 9,1 % (menos de la mitad del PBI estadounidense). En diez años más se equilibró la balanza y de acuerdo al pronóstico del FMI la diferencia a favor de China aumentará en los próximos años.

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Fuente: La Haine

«Relato entre otros relatos, la historia se singulariza por el hecho de que posee una relación específica con la verdad, o más bien que sus construcciones narrativas intentan ser la reconstitución de un pasado que fue»
Roger Chartier

Introducción

Debido a la multiplicidad de acepciones que tienen estos términos, para propósitos de esta investigación, utilizaré definiciones operacionales. De esta forma me aseguré de que siempre estaré refiriéndome a los mismos conceptos. Para la selección de las definiciones consideré su uso común, la base cultural para la aceptación de los términos y su uso por la comunidad científica. La búsqueda incluyó la revisión de los mismos en la bibliografía científica.

La geopolítica

En el caso de la geopolítica ésta se deriva de la geografía política. Es una disciplina con límites definidos de estudio. La misma estudia la relación de cómo los factores geográficos, como el territorio, la población, su localización estratégica, sus fuentes de recursos naturales, aunque hayan sido modificadas por procesos económicos y tecnológicos, afectan las relaciones entre los estados y la lucha por el dominio mundial[1].

La escuela de pensamiento geográfico alemana fue la precursora de esta área de estudio, destacándose Federico Ratzel como uno de los geógrafos que más contribuyó a la elaboración de la moderna Geografía Política, de la cual se desprende la Geopolítica. Ratzel introdujo el tema de «espacio vital», así como también sostuvo que cada Estado tiene fronteras dinámicas con capacidad de expandirse. Su concepción biológica del Estado lo ubica dentro de la corriente de pensamiento organicista con una marcada inclinación hacia el determinismo ambiental[2].

El término geopolítica fue acuñado por el científico político sueco Rudolf Kjellén, cuando la disciplina emergió como un área definida de estudio sistemático. Kjellén, con su libro El Estado como organismo viviente publicado en 1916. (Trad. de Der Staat als Lebensform), aseveró que la geopolítica desarrolló su concepto básico según el cual los Estados tienen muchas de las características de los organismos vivientes[3]. Al propio tiempo, se enunció la idea de que un Estado tenía que crecer, extender o morir dentro de fronteras vivientes. Es por ello que tales fronteras tienen una naturaleza dinámica y son susceptibles al cambio. De acuerdo a Kjellén la geopolítica es una ciencia que a través de la geografía política, la geografía descriptiva y la historia, estudia la causalidad espacial de los sucesos políticos y sus futuros.

Los principales teóricos de esta disciplina a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, fueron Alfred Thayer Mahan, de Estados Unidos, Halford Mackinder en Inglaterra y Karl Haushofer en Alemania. Mahan desarrolló su pensamiento en tres obras que se consideraron fundamentales y su influencia no se limitó a Estados Unidos, sino que fue reconocida en Inglaterra, Alemania y Japón[4]. Este teórico e influyente consejero presidencial recomendó la ocupación de las islas de Hawai, las Filipinas, tomar el control del Caribe y construir un canal que uniera los océanos Pacífico y Atlántico. Sus recomendaciones no sólo fueron aceptadas, sino también materializadas posteriormente por los gobernantes de su país.

Las principales condicionantes, que según el almirante Mahan, intervienen en el poderío marítimo de una nación son las siguientes: 1) La posición geográfica del país: la conformación física del mismo; donde se incluye: formación de la costa, los recursos naturales y el clima. 2) La extensión territorial del país: su población, el carácter del pueblo, su actitud comercial y la mentalidad marítima existente. En su obra destaca la importancia del carácter de los gobernantes que a través de políticas tomen ventaja de la explotación del mar. Mahan interesa particularmente, porque su pensamiento fue vital en la expansión de Estados Unidos hacia el Caribe y posteriormente en la construcción del Canal de Panamá. Sobre Mahan escribió Jorge Rodríguez Beruff:

Mahan también fue un decidido propagandista del expansionismo y el poder naval, ocupándose de popularizar y divulgar sus ideas a través de artículos en revistas de amplia circulación. La expansión del poder naval requería no sólo de un compromiso por parte del liderato político sino también en una opinión pública informada sobre cuestiones estratégicas[5].

En el caso de Estados Unidos, la geopolítica llegó a ser la forma de pensamiento dominante en los tiempos del presidente Teodoro Roosevelt, y condujo muy conscientemente a la decisión de éste y sus asociados de hacer de Estados Unidos un imperio ultramarino[6]. La guerra con España fue un dispositivo por el que Estados Unidos, adquirió un imperio: Cuba, Puerto Rico, las Filipinas y muy pronto de Colombia, Panamá[7].

Estas naciones serían las primeras víctimas de esa política imperial. A la Doctrina Monroe se le añadió un nuevo Corolario: el principio de la intervención estadounidense y el de papel de guardián policiaco en este hemisferio occidental[8]. El mismo se conoció como el Corolario Roosevelt. Éste fue comunicado al Congreso en el mensaje presidencial del 6 de diciembre de 1904. En el mismo Roosevelt señaló:

No es cierto que los Estados Unidos desee territorios o contemple proyectos con respecto a otras naciones del hemisferio occidental excepto los que sean para su bienestar. Todo lo que este país desea es ver a las naciones vecinas estables, en orden y prósperas. Toda nación cuyo pueblo se conduzca bien puede contar con nuestra cordial amistad. Si una nación, muestra que sabe cómo actuar con eficiencia y decencia razonable en asuntos sociales y políticos, si mantiene el orden y paga sus obligaciones no necesita temer la interferencia de los Estados Unidos. Un mal crónico, o una impotencia que resulta en el deterioro general de los lazos de una sociedad civilizada, puede en América, como en otras partes requerir finalmente la intervención de alguna nación civilizada, y en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la Doctrina Monroe[9].

Halford Mackinder, Director de la London School of Economics desde 1903 hasta 1908, comenzó a difundir sus ideas geopolíticas desde 1904, con su famoso ensayo The Geographical Pivot of History[10]. Fue un gran defensor del imperialismo británico, argumentando que las colonias en África y Asia constituían una válvula de escape segura para Europa.

La mayor contribución de Mackinder a la geopolítica es su doctrina del «Heartland» conocida en castellano como la teoría del corazón continental. Esta doctrina geoestratégica proponía el control sobre las grandes masas de tierra que comprenden Europa Occidental, Europa Oriental, Rusia, Siberia y el Asia Central. Unidos a estos territorios estaría el control de territorios coloniales en Asia y África.  Mackinder, contrario a Mahan, propuso que el control naval originado en la época colombina había llegado a su fin. Con el desarrollo de los medios de transportación, sobre todo de las vías férreas y las facilidades de las comunicaciones, el poder terrestre rivalizaría con el control de los mares[11]. Mackinder identificó al Medio Oriente como el área de convergencia de Europa, Asia y África. Era de opinión de que ese espacio no ocupa tres continentes, sino una gigantesca isla que llamó la isla mundial. De acuerdo a esta teoría:

[…] cualquier potencia podría encontrar allí todos los medios necesarios para conquistar al  mundo: hombres, materias primas, la más apta y numerosa juventud, así como la industria y el dinero que necesitara…

Mackinder formuló la ley que lleva su nombre. La misma enuncia que:

1.- El que domine la Europa Central, controlará el corazón mundial.

2.- El que domine el corazón mundial, dominará la Isla mundial.

3.- El que domine la Isla mundial, dominará al mundo[12].

Mackinder sugirió que se impidiera cualquier pacto entre Alemania y Rusia que pudiera operar en contra de los intereses del Imperio Británico. Una Alemania aliada a Rusia facilitaría el control de la Isla mundial y Mackinder temió esta alianza con Alemania, la cual se materializó en parte al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

En Alemania, el pensador geopolítico más destacado lo fue Karl Haushofer. Él argumentaba que Alemania tenía que expandir sus fronteras para acomodar el aumento de la población. Identificó la política del Destino Manifiesto de Estados Unidos, con su Corolario Roosevelt y el Pan-americanismo, como mecanismos para ejercer control y hegemonía de Estados Unidos en América. Sugería la creación de una política exterior para Alemania parecida a la de Estados Unidos en América Latina. Esta política crearía un Pan-germanismo o un Pan-europeísmo dominado por Alemania.

Haushofer tuvo acceso al poder nazi a través de su discípulo Rudolf Hess, de quien fue mentor. Muchas de sus ideas se encuentran plasmadas en Mein Kempf[13]. Como colaborador de Hitler, alcanzó altas posiciones tales como la de director del Instituto de Estudios Geopolíticos de la Universidad de Munich. Se desempeñó como catedrático de Geografía de Defensa y presidente de la Academia Alemania.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la geopolítica fue desapareciendo como disciplina científica en las universidades estadounidenses. Esto se debió a la mala fama que adquirió durante la invasión de Hitler a Europa. Aun así, destacados profesores universitarios como Nicholas Spyman, profesor eméritus de la Universidad de Yale, continuaron con el estudio de la disciplina[14].

En América Latina, de acuerdo a Jose Luis Cadena Montenegro, el Libertador Simón Bolívar, autor de la Carta de Jamaica[15]:

« […] plasmó la más clara expresión de su sentido político-geográfico, su profundo conocimiento del medio físico, económico y social americano y de su genial intuición sobre el destino de cada Estado que nacería de su espada liberadora»[16].

Desde su nacimiento como Estados nacionales, los países de América Latina estuvieron sometidos a las políticas de los diferentes gobiernos de Estados Unidos, quienes consideraron la región como su patio trasero. De aquí podían obtener materias primas baratas, y un territorio controlable para sus propios intereses políticos-militares. Cuando Estados Unidos inició su expansión extracontinental, a finales del Siglo XIX, lo hizo hacia el Caribe y hacia el Sur.

En el año l939, el gobierno de Estados Unidos comisionó unos estudios al Departamento de Estado y su Consejo de Relaciones Exteriores denominados Estudios sobre la guerra y la paz (WPS)[17]. Los mismos se llevaron a cabo con la colaboración de la Fundación Rockefeller. Se identificó el área de América Latina como aquella donde se podía establecer un gran imperio informal. Este permitiría el libre fluir de capitales bajo el control hegemónico de Estados Unidos en los aspectos económicos, políticos y militares[18]. Esta serie de estudios sirvieron de guía a Estados Unidos en su política exterior durante el período de la Segunda Guerra Mundial y los años venideros que precedieron a la Guerra Fría.

Para América Latina, Estados Unidos estableció diferentes políticas hacia la región como la del Buen Vecino, la del Buen Socio y la Alianza para el Progreso. También con la firma de pactos militares regionales como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca de 1947 y mediante el control diplomático de organizaciones regionales como la Organización de Estados Americanos, Estados Unidos ejerció influencia sobre muchos ejércitos de la región, los cuales adiestró y le proveyó armamento. De acuerdo a John Lindsay-Poland:

«El mantenimiento de una red de bases militares entrelazadas en la región latinoamericana es el complemento estratégico para asegurar acceso a mercados, controlar el flujo de narcóticos y obtener recursos naturales, especialmente petróleo.»[19]

Entre algunas de estas bases podemos mencionar la de Guantánamo en Cuba, Soto Cano en Honduras, Manta en Ecuador, en Aruba y Curazao. En Puerto Rico tienen: Fort Buchanan, Sabana Seca, el Campamento Santiago, una amplia red de antenas de comunicaciones a través de toda la isla, la Guardia Nacional y en El Salvador la base de Comalapa.

La geopolítica volvió a tener auge en la política exterior de Estados Unidos a partir de la década de los setenta. Esto ocurrió bajo la influencia del Secretario de Estado Henry Kissinger. De acuerdo a Foster, confrontados con la crisis imperial –provocada por la debacle en Vietnam– y la necesidad de restaurar su poder, «tanto Kissinger, como el Presidente Nixon, hicieron movimientos de carácter geopolíticos en su política exterior»[20].

En nuestros días, el análisis geopolítico, nos permite entender lo que está ocurriendo a nivel mundial con la política exterior de Estados Unidos. Estos se están asegurando el control sobre las importantes áreas de recursos –especialmente fuentes de energía y agua– para mantener su control hegemónico a nivel mundial.

De acuerdo con Cadena Montenegro, en la actualidad, la geopolítica se encuentra más viva que nunca y camina de la mano de quienes en el siglo XXI continúan con la intención de refundir imperios[21]. Carlos Alzugaray, explicó la relación geopolítica de Estados Unidos con el área del Caribe, durante el Siglo XIX, de la siguiente manera:

« […] dentro del movimiento expansionista de los Estados Unidos en el siglo XIX, la Cuenca del  Gran Caribe fue estratégicamente prioritaria. Con el decurso de los años, al interés geopolítico se añadió el económico. La subregión ha sido siempre objeto del más crudo intervencionismo político norteamericano».[22]

Alzugaray continúa su análisis incluyendo diferentes manifestaciones geopolíticas y militares ocurridas en el Siglo XX, «en el primer tercio del siglo aunque también en fecha tan reciente como 1989, cuando las fuerzas armadas estadounidenses invadieron Panamá a fin de arrestar al General Manuel Noriega».[23]

En cuanto a Estados Unidos se refiere, la llamada Guerra contra el terrorismo ha comenzado a estudiarse como la geopolítica del imperio[24]. La geopolítica ya no se interesa en la expansión territorial, sino en el crecimiento del capital a través de las empresas transnacionales. En los pocos años del Siglo XXI, se evidencia la relevancia que tienen los estudios geopolíticos, especialmente ligados a los estudios de hegemonía.

La hegemonía

El concepto de hegemonía ha evolucionado con el transcurrir de los tiempos y sobre todo a partir de los trabajos del elaborador de su teoría, el italiano Antonio Gramsci[25]. Como muchos escritores europeos, Gramsci escribió en prisión su gran obra, hoy conocida como los Cuadernos de la Cárcel[26]. Seguidor del marxismo, Gramsci elaboró una teoría de la hegemonía basándose y ampliando principios de Marx. De acuerdo con Angie Gagó; Antonio Gramsci:

«Utilizó la palabra Hegemonía para referirse a cómo la clase dirigente organiza el consenso entre las clases oprimidas. El revolucionario italiano argumentó que además de utilizar la fuerza del aparato del Estado y de la coerción, la clase capitalista usa también la fuerza política e ideológica del consenso. En este sentido, explicó que para cambiar el orden y la organización de la sociedad, no sólo es suficiente un asalto al poder —derrocar al Gobierno burgués y tomar el poder—, sino que también es necesario un trabajo de concienciación de las masas para acabar con las contradicciones ideológicas que la clase trabajadora tiene en el sistema capitalista».[27]

Cierto equilibrio de compromiso.[28]

Por otra parte, Alfonso Klauer, definió la hegemonía imperial de la siguiente manera:

«Hegemonía es el dominio (permanente o transitorio) que ejerce un pueblo, nación y/o Estado (hegemónico) sobre otro u otros pueblos, naciones y/o Estados (dominados), y a través del que aquél hace prevalecer sus intereses (territoriales, económicos, culturales, etc.).»[29]

Explicando lo que se entiende por hegemonía, Klauer continúa delineando algunas de sus características: «el pueblo dominante hace prevalecer sus intereses ante los pueblos dominados sin que se dé sojuzgamiento y en particular, el que se obtiene con la ocupación militar del territorio»[30].

En la relación hegemónica dice Klauer, por lo general no desaparecen los aparatos estatales de los pueblos dominados. Dependen de diversos factores con el mayor o menor peso específico o poder propio del pueblo dominado: la habilidad estratégica de los gobernantes de los pueblos dominados; el nivel de polarización ideológica entre los gobiernos en cuestión, la relevancia que para el poder hegemónico tiene, en relación con sus intereses el asunto sobre el cual decide el gobierno del país dominado. Con el desarrollo de la tecnología de las comunicaciones, en la relación hegemónica ya no necesariamente se da el continuum geográfico que caracterizaba a los imperios.

La hegemonía, nos explica Klauer «puede darse en aspectos de la vida tan diversos como el militar, económico, financiero, ideológico, científico, tecnológico, etc. y claro está, puede darse en todos ellos o sólo algunos campos». Por lo general, continúa Klauer, se asocia hegemonía, con hegemonía militar aunque este tipo de influencia no sea la predominante en nuestros días: es decir con agresiones militares y violencia, esto es, con altos costos sociales. No puede perderse de vista, que la hegemonía económica, puede derivar en costos sociales y económicos tan altos como los de una prolongada conquista militar y mucho más altos que los de una gran guerra… La hegemonía absoluta implica una relación profundamente antidemocrática, en la que está siempre presente la arbitrariedad y el abuso, descarado o sutil.

Chris Casé-Dunn y Thomas Reifer mencionan tres hegemonías: la holandesa en el Siglo XVII, la inglesa en el Siglo XIX, y la hegemonía de Estados Unidos en el Siglo XX. Los sociólogos y otros científicos han estudiado el alza y declinar de estas etapas hegemónicas en esta periodización histórica. Casé-Dunn y Reifer examinaron la gran ventaja que lleva Estados Unidos en el campo de la biotecnología, la ingeniería genética y otras tecnologías de punta y cómo esto hace posible que las mismas beneficien a su hegemonía mundial[31]. Su trabajo estuvo dirigido a examinar los siguientes aspectos: 1) investigación y desarrollo biotecnológico, agrícola y médico; 2) plantas biotecnológicas que están desarrollando productos médicos y agrícolas; y, 3) políticas nacionales y globales que intentan regular y probar productos de ingeniería genética, regular la investigación biotecnológica de productos médicos; y, regular la investigación y desarrollo de productos médicos de la biotecnología.

Por otra parte, para Immanuel Wallerstein, creador de la teoría sistema-mundo el concepto de hegemonía incluye:

[…] mucho más que el liderato, pero menos que un imperio en el sentido estricto del término. El poder hegemónico impone sus reglas en el sistema internacional, creando un nuevo orden público. El estado hegemón puede ofrecer algunas ventajas extras utilizando las empresas en el mercado para su propio beneficio.[32]

De acuerdo a Wallerstein:

Estados Unidos ocupó su posición hegemónica en el marco del sistema-mundo capitalista, a  partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Al salir victorioso de la guerra, Estados Unidos quedó en posición de dominar el mercado mundial. Como la industria europea había sido devastada, tuvo que reconstruirla para garantizarse un mercado para sus productos. Lo mismo sucedió con la economía japonesa, la cual también ayudó a levantar.

En términos políticos, Estados Unidos ayudó a crear organizaciones internacionales que le permitieron mantener control hegemónico sobre muchas naciones. Entre estas organizaciones se encuentran: la Organización de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización del Tratado de Atlántico Norte. El dominio político, económico y militar de Estados Unidos se extendió hasta la década de los 70[33] .

Wallerstein también reconoció que Estados Unidos ya no juega ese papel en nuestro mundo contemporáneo. Su poder ha perdido legitimidad, sobre todo con las guerras en las que participa. También existen muchas interrogantes sobre cómo serían las relaciones de Estados Unidos con una Europa unificada.

Ana Esther Ceceña, ha estudiado el tema de la hegemonía extensamente y ha publicado varios libros y artículos en revistas. Para ella:

«la hegemonía es una categoría que se ha ido formando de sentidos y contenidos diversos. Desde su uso militar o guerrero hasta su resignificación gramsciana, se va llenando de sustancia al tiempo que se traslada de campo relacional. Si hegemonía era una combinación entre dominación, fuerza y capacidad dirigente en el lenguaje guerrero, se convierte, en boca de Gramsci, en espacio de construcción del sujeto revolucionario… A partir de Gramsci, [...] es indispensable generar amplios consensos en torno a una concepción del mundo alternativa a la visión dominante, emanada del proceso de trabajo capitalista…»[34]

La propuesta gramsciana, continúa explicando Ceceña, «lleva a concebir la hegemonía: como la capacidad para generalizar una visión del mundo.»[35 ]

Esta misma definición del concepto de la hegemonía queda resumida cuando Ceceña señala que:

«La hegemonía es la capacidad de convertir la propia concepción del mundo en verdad universal, bien porque las condiciones materiales que la generan y la acción del sujeto colectivo que la sustenta logran construir amplios consensos o porque todos los mecanismos de corrección social y establecimiento de normatividades afines a esta concepción del mundo se imponen como esencia moral y valores compartidos mediante el recurso a la violencia en todas sus formas, justificando así la sanción a la disidencia en cualquiera de los campos de la vida social.»[36]

En Estados Unidos, sus dirigentes, han comprendido perfectamente que para conservar su hegemonía, disponen de tres ventajas sobre sus competidores europeos y japoneses: el acceso a los recursos naturales del globo terráqueo, una buena organización militar y el peso que tiene la «cultura anglosajona a través de la cual se expresa preferentemente la dominación ideológica del capitalismo»[37].

Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, así como sus agencias de inteligencia patrocinan estudios científicos que le ayuden a mantenerse a la delantera de la hegemonía en el mundo entero. Algunos de estos estudios son realizados y publicados por la Rand Corporation, compañía vinculada a los organismos militares y agencias de seguridad de Estados Unidos[38].

NOTAS

[1]Roger Chartier. El mundo como representación: Estudios sobre historia cultural, traducción de Claudia Ferrari, Barcelona, Gedisa editorial, 2002, p.76.

[2]John Bellamy Foster, «The New Geopolitics of Empire», en Monthly Review, 57: 8 (Jan. 2006). Obtenido de http://www.monthlyreview.org/0106jbf.htm. (Traducción libre del autor de esta investigación).

[3]Antonio T. Reguera. «Orígenes del pensamiento geopolítico en España: Una primera aproximación», en Documents D’ankisis Geografica, número 17, 1990, págs. 79-104.

[4] Cit. por: Nitzan Lebovic, Nitzan. «Biopolitics and Biotime», Time Beyond Bolders International Conference. www.vanleer.org/borders/abstracs/levovic/htm.

[5] Alfred Thayer Mahan, The Influence of the Sea Power upon History, 1660-1783, London: Sampson Low, Searle & Rivington, n.d.; Lessons of War with Spain and Other Articles, Boston: Little, Brown and Co. 1899; The Influence of Sea Power Upon the French Revolution and Empire, Cambridge: University Press, 1892.

[6] Jorge Rodríguez Beruff. «Cultura y geopolítica: Un acercamiento a la visión de Alfred Thayer Mahan sobre el Caribe.», en Antonio Gaztambide-Géigel, Juan González y Mario R. Cancel (eds.), Cien Años de Sociedad, San Juan: Ediciones Callejón, 2000, p.28.

[7] Véase, por ejemplo, Natan Miller, Theodore Roosevelt: A Life , New York: Quill William Monroe, 1992, págs. 642.

[8]Jorge Rodriguez Beruff, op. cit., 28.

[9] David Slater. “«Precisando el siglo americano: Temas para una perspectiva poscolonial», Nueva Sociedad, 166, mar.-abr. 2000, págs. 134-148.

[10] Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe. http://www.filosofía.org/ave 001/a264.htm.

[11] Halford Mackinder. «The Geographical Pivot of History», Geographical Journal, 23: 4 (Apr. 1904), págs. 42-44.

[12] John Bellamy Foster, «The New Geopolitics of Empire», op. cit., 2.

[13] Para más información Véase, José Luís Cadena Montenegro, «La geopolítica y los delirios imperiales de la expansión territorial a la conquista de mercados», Revista de Relaciones Internacionales, Estrategia y Seguridad, 1, Bogotá: ene.-jun. 2006, págs. 115-141. http://www.umng.edu.co/.

[14] Adolfo Hitler. Mi lucha. Trad. de Mein Kempf. Bogotá, Colombia, 1924. En las aproximadamente 500 páginas del libro, Hitler expone la formación, génesis y principales hechos del partido nazi, el Partido Nacionalista Alemán del Trabajo (NSDAP, Nationalsozialistiche Deutsche Arbeiter-Partei), fundado oficialmente en 1920. Presenta su programa antisemita, defiende el establecimiento de un Estado racial que asegure la hegemonía germánica sobre los demás pueblos europeos y fundamenta esa hegemonía en la eliminación previa de los judíos, la lucha contra el comunismo y el establecimiento de un Lebensraum (espacio vital) que comprenda los territorios de cultura alemana y el este de Europa.

[15] Nicholas John Spyman, Geography of the Peace, New York, Hartcourt, Brace, and Co., 1944.

[16] Simón Bolívar, «Carta de Jamaica», en Pedro Grases (comp.), Pensamiento político de la emancipación venezolana, Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1988, págs. 294-315. (Original, Kington, Jamaica, 6 sept. 1815).

[17] José Luis Cadena Montenegro. «La geopolítica y los delirios imperiales de la expansión territorial a la conquista de mercados». op. cit. 132.

[18] Estos trabajos fueron realizados por el Council on Foreign Relations de una manera estrictamente confidencial, con la colaboración económica de la Rockefeller Foundation. Se produjeron más de 600 memorandos que se circularon con carácter confidencial entre los más altos oficiales del gobierno http://www.cfrabout/history/cfr/war_peace.htm.

[19] Edward H. Berman. «The War Peace Studies Project: Continued Access of Sources of Raw Materials», «In The Ideology of Philanthropy: Influence of the Carnegie, Ford and Rockefeller Foundations» on American Foreign Policy, Albany: State University of New York Press, 1983, págs. 46-54.

[20] John Lindsay-Poland. Bases militares estadounidenses en América Latina y el Caribe Informe sobre políticas, San Francisco, Interhemispheric Resource Center, Programa de las Américas, 2004, http://www.americaspolicy.org/briefs/2004/0408latammil-sp.html.

[21] John Bellamy Foster « The New Geopolitics of Empire», op. cit., p.3.

[22] José Luis Cadena Montenegro. «La geopolítica y los delirios imperiales de la expansión territorial a la conquista de mercados», op. cit.

[23] Carlos Alzugaray. «De Bush a Bush: balance y perspectivas de la política externa de los Estados Unidos hacia Cuba y el Gran Caribe», en José María Gó (comp.), América Latina y el (des) orden global neoliberal: Hegemonías, contra hegemonías, perspectivas, Buenos Aires, CLACSO, 2002, págs. 201-245.

[24] Ibíd.

[25] Víctor Flores Olea. «La geopolítica del imperio: Guerra contra el terrorismo, 2001». Proceso, 14:10, (2001), www.ocenetuniverstas.oceano.com/Universitas/view Simole.do.

[26] Archivo de Obras de Antonio Gramsci (1891-1937) Marxist Internet Archive, Sección en Español. www.marxists.org/espanol/gramsci/index.

[27] Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel. Edición crítica del Instituto Gramsci a cargo de Valentino Gerratana, México, D. F., Ediciones Era, c2000, 6 vols.

[28] Angie Gagó. «Las ideas de Antonio Gramsci: Hegemonía y estrategia», En Lucha, 129, jun. 2007. (www.enlucha.org).

[29] José Cambra, De la dictadura a la invasión: Análisis del proceso político, 1984-1990, Panamá, Editorial Portobelo, 1999, p.15. (Pequeño Formato, 119).

[30] Alfonso Klauer, ¿Leyes de la historia?, Edición electrónica a texto completo en www.eumed.net/libros/2005/ak11/.

[31] Los párrafos siguientes se refieren a la misma edición de ¿Leyes de la Historia? de Alfonso Klauer.

[32]The Institute for Research on World-Systems (University of California, Riverside). U.S. Hegemony and Biotechnology, the geopolitics of new lead technology. Year 2002, Paper irows9.

[33] Véase, Niall Ferguson. «Hegemony or Empire?» Foreign Affairs, Sep. /Oct. 2003, p.1. (Traducción libre).

[34] Immanuel Wallerstein, La decadencia del poder estadounidense, México, Siglo veintiuno, 2003.

[35] Ana Esther Ceceña, «Estrategias de construcción de una hegemonía sin límite», en Ana Esther Ceceña (comp.), Hegemonías y emancipaciones en el Siglo XXI, Buenos Aires, CLACSO, 2004, págs. 224.

[36] Ibíd.

[37] Berenice P. Ramírez López. op. cit., p. 88.

[38] Samir Amín, «Geopolítica del imperialismo contemporáneo», Epílogo al libro Guerra global Resistencia mundial y Alternativas / Wim Dierckxsens y Carlos Tablada, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2003, págs. 322. También en: Samir Amin, Samir, «Geopolítica del imperialismo contemporáneo». En libro, Nueva Hegemonía Mundial. Alternativas de cambio y movimientos sociales. Atilio A. Boron (comp.), Buenos Aires – Argentina, CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2004. p. 208

* Doctor en Historia por la Universidad de Puerto Rico

Fuente: Escenarios XXI

¿La nueva alianza entre Turquía y Francia concierne solamente los temas económicos, como la entrada de Ankara en la Unión Europea, o es más bien de naturaleza política? Y, de ser cierto esto último, ¿justificará Paris la política de Ankara, incluso si resulta injustificable? ¿Llegará ese apoyo hasta la justificación del genocidio?

Esta semana, la administración Obama denunció por segunda vez al apoyo de Ankara al Emirato Islámico (también designado como Daesh, su acrónimo árabe, y inicialmente conocido como EIIL, siglas de “Emirato Islámico en Irak y el Levante”).

La primera vez fue el 2 de octubre y la acusación vino del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, durante una conferencia organizada en Harvard [1]. La segunda acaba de tener lugar, el 23 de octubre, cuando el subsecretario del Tesoro, David Cohen, hizo uso de la palabra en la Fundación Carnegie [2]. Tanto el vicepresidente Biden como el subsecretario Cohen acusaron a Ankara de estar apoyando a los yihadistas y facilitando la venta del petróleo que estos se roban en Irak y en Siria.

Ante las vehementes protestas del presidente Recep Tayyip Erdogan, Joe Biden acabó presentando excusas. El gobierno turco autorizó entonces el PKK [3] a acudir en ayuda de los kurdos sirios sitiados en Kobane por los yihadistas de Daesh. O más bien eso fue lo que anunció públicamente. Pero en la práctica, el comportamiento de Ankara no ha sido nada convincente y es por eso que Washington acaba de retomar sus acusaciones.

Turquía y la cuestión de las limpiezas étnicas

Pienso que lo que le molesta a Washington no es el apoyo a los yihadistas. La actitud de Turquía hacia los yihadistas está en correspondencia total con el plan estadounidense y, al menos hasta octubre de 2014, Daesh sigue bajo el control de la CIA. Lo que Washington no puede admitir es que un miembro de la OTAN se vea implicado públicamente en la masacre que amenaza a la población de Kobane. La política de la administración Obama es muy simple: Daesh fue creado para encargarse de lo que no puede hacer la OTAN –la limpieza étnica– mientras que los miembros de la alianza atlántica fingen no tener nada que ver con ello. Pero masacrar a los kurdos de Siria no es una necesidad para la política de Washington y la implicación de Turquía sería un crimen contra la humanidad.

La actitud de Turquía se presenta como involuntaria. Y precisamente en eso reside el problema. Turquía es un Estado negacionista que nunca reconoció las masacres que ha perpetrado: en 4 años –de 1914 a 1918– asesinó 4 millones de armenios, 200 000 asirios y cristianos adeptos del rito griego y 50 000 asirios en Persia; y más tarde –de 1919 a 1925– también acabó con las vidas de 800 000 armenios y griegos [4]. Lejos de cerrar ese doloroso capítulo de su historia, el mensaje de condolencias que el señor Erdogan emitió el pasado 23 de abril denotaba la incapacidad de Turquía para reconocer los crímenes perpetrados por los Jóvenes Turcos [5].

Ankara trató en el pasado de acabar con los kurdos del PKK. Y muchos huyeron hacia Siria. Al inicio de la actual guerra, el presidente Assad les concedió la ciudadanía siria y les entregó armas para que defendieran el territorio nacional. Así que para Ankara, una masacre perpetrada contra esos kurdos sería una buena noticia y ese es precisamente el tipo de trabajo sucio que Daesh podría realizar.

Implicación de Turquía en otras limpiezas étnicas recientes

Durante la guerra de Bosnia-Herzegovina (de 1992 a 1995), el ejército turco respaldó la «Legión Árabe» de Osama ben Laden que se encargó de la limpieza étnica perpetrando numerosas matanzas contra los serbios ortodoxos. Los yihadistas que participaron en aquellos hechos hoy son miembros de diversos grupos armados que operan en Siria, entre los que se encuentra Daesh.

En 1998, el ejército turco participó en el entrenamiento militar dispensado a los miembros del UCK (siglas en albanés del Ejército de Liberación de Kosovo), cuyos atentados dieron lugar a la represión gubernamental yugoslava, la que a su vez fue el pretexto que invocó la OTAN para justificar su propia intervención en Yugoslavia. Durante la guerra así provocada, Hakan Fidan, el actual jefe de la inteligencia turca (MIT), era agente de enlace entre la OTAN y Turquía. Y lo que sucedió fue que el UCK procedió sistemáticamente a la expulsión de los serbios ortodoxos y profanó sus lugares de culto. En 2011, Hakan Fidan envió yihadistas a Kosovo para que el UCK los entrenara en materia de terrorismo… antes de atacar Siria.

Durante la ocupación de Irak, Estados Unidos recurrió oficialmente a Turquía y Arabia Saudita para reconstruir el país que había invadido. La política aplicada en aquel momento provocó la guerra civil y masacres sistemáticas, principalmente contra chiitas y cristianos. Como explicó el ex consejero de la Casa Blanca para la Seguridad de la Patria, Richard A. Falkenrath, esa política estaba concebida para incrustar el yihadismo en Irak, utilizarlo allí y evitar que se moviera hacia Estados Unidos [6].

En septiembre de 2013, cientos de yihadistas del Ejército Sirio Libre (el grupo armado respaldado por Francia que se identifica con la bandera de la colonización francesa en Siria) respaldados por elementos del Frente al-Nusra (la franquicia de al-Qaeda en Siria) penetraron en Siria desde Turquía para tomar la ciudad siria de Maalula, violar a sus mujeres, matar a sus hombres y profanar sus iglesias. Maalula carece de interés estratégico militar. Aquel ataque era únicamente una manera de perseguir públicamente a los cristianos, ya que Maalula es el símbolo sirio de la cristiandad desde hace unos 2 000 años.

En marzo de 2014, cientos de yihadistas del Frente al-Nusra y del Ejército del Islam (dos grupos pro-sauditas) penetraron en Siria desde Turquía, dirigidos y respaldados por el ejército turco, para saquear la ciudad siria de Kessab. La población de la ciudad logró huir antes de ser víctima de una masacre. Cuando el Ejército Árabe Sirio acudió en auxilio de la población, Turquía lo combatió y derribó uno de sus aviones. Kessab presenta interés estratégico para la OTAN debido a la proximidad de una base de radares rusos que vigila la base de la OTAN ubicada en la región turca de Incirlik. Los habitantes de Kessab son armenios cuyas familias lograron huir de las masacres perpetradas por los Jóvenes Turcos.

¿La Turquía actual admite el genocidio?

Es la pregunta que se impone en la actual situación. Dado que Ankara niega que la masacre contra los armenios y las masacres contra diversas minorías –principalmente cristianas– perpetradas desde 1915 hasta 1925 fueron organizadas por el Comité Unión y Progreso, ¿no podría decirse que Turquía no considera que el genocidio sea un crimen y que simplemente lo ve como una opción política más?

La política del actual gobierno turco se basa en la «doctrina Davutoglu». Según Ahmet Davutoglu, profesor de Ciencias Políticas hoy convertido en primer ministro, Turquía debe recuperar la influencia que tuvo en la era otomana y unificar el Medio Oriente basándose en el islam sunnita.

Al principio, la administración Erdogan predicaba la solución de los conflictos pendientes desde la caída del Imperio Otomano, lo cual se definió como política de «cero problemas» con los vecinos. Al calor de esa política, Siria e Irán negociaron la creación de una zona de libre intercambio que dio lugar a un verdadero bum económico en los 3 países. Pero en 2011, durante la guerra de la OTAN contra Libia, Turquía abandonó la política de conciliación para tratar de imponerse como potencia beligerante. Y desde aquel momento se ha enemistado nuevamente con todos sus vecinos, con excepción de Azerbaiyán.

El apoyo francés a Turquía

Durante las guerras contra Libia y Siria se produjo entre Francia y Turquía un acercamiento que se ha convertido en un verdadero pacto, al estilo de la alianza franco-otomana que preconizaban el rey francés Francisco I y Solimán el Magnífico. Aquella alianza duró 2 siglos y medio y sólo terminó en tiempos de Napoleón Bonaparte, antes de resurgir brevemente durante la guerra de Crimea.

La nueva alianza entre Francia y Turquía fue ratificada por el ministro francés de Relaciones Exteriores Laurent Fabius, quien –en febrero de 2013– levantó el veto francés a la inclusión de Turquía en la Unión Europea y se comprometió a favorecer la admisión de Ankara.

Al mismo tiempo, el presidente francés Francois Hollande y su ministro de Relaciones Exteriores Laurent Fabius así como el entonces primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan y el entonces jefe de la diplomacia turca Ahmet Davutoglu montaron una operación conjunta para asesinar al presidente sirio Bachar al-Assad y su ministro de Relaciones Exteriores Walid al-Mualem. Para ello sobornaron a varios miembros del personal de limpieza del palacio presidencial pero la operación fracasó.

En el verano de 2013, Turquía organizó el ataque químico perpetrado en las afueras de Damasco y lo atribuyó a Siria. Con el respaldo de Francia, trató de lograr que Estados Unidos bombardeara la capital siria para acabar con la República Árabe Siria. Francia y Turquía querían que Washington volviese a su proyecto inicial de derrocamiento de la República Árabe Siria.

Un documento entregado al Consejo de Seguridad de la ONU demuestra que después del voto secreto de enero de 2014 con el que el Congreso de Estados Unidos aprobaba la entrega de armamento y financiamiento a los rebeldes para posibilitar la limpieza étnica en la región, Francia y Turquía siguieron armando en secreto a los yihadistas del Frente al-Nusra (o sea, a al-Qaeda) para que luchara contra Daesh. El objetivo seguía siendo el mismo, forzar a Washington a volver a su proyecto inicial.

Es importante señalar de paso que Turquía no fue el único país que armó a los yihadistas que atacaron las ciudades cristianas sirias de Maalula y Kessab, violaron a sus mujeres, mataron a sus hombres y profanaron sus iglesias. También lo hizo Francia.

Turquía soborna a los dirigentes franceses

La prensa habla frecuentemente de que Qatar soborna a la clase dirigente francesa. Pero no dice ni una palabra de las sumas colosales que gasta Turquía para comprar el apoyo de los políticos franceses.

¿La prueba de esa corrupción? El silencio de los dirigentes franceses sobre lo que sucede en Turquía (ese país ostenta el record mundial de encarcelamiento de periodistas, abogados y oficiales superiores de las instituciones armadas), sobre el respaldo turco al terrorismo internacional (la justicia turca ha comprobado que Erdogan se reunió 12 veces con el banquero de al-Qaeda, en Turquía existen 4 campamentos de al-Qaeda y ese país ha organizado el tránsito de decenas de miles de yihadistas), sobre el saqueo perpetrado contra Siria (miles de fábricas del distrito sirio de Alepo han sido desmontadas y trasladadas a Turquía) y sobre las masacres cometidas con la participación de Turquía (en Maalula, Kessab y la que probablemente tendrá lugar si finalmente cae Kobane).

Los empresarios turcos –fieles aliados de Erdogan– crearon en 2009 el Instituto del Bósforo, encargado de promover los vínculos entre Turquía y Francia [7]. Su comité científico, donde figura como copresidenta la señora Anne Lauvergeon [8], tiene como miembros a la crema de los políticos franceses de la UMP [9], (por ejemplo, Jean-François Coppé [10] y Alain Juppé [11]); del Partido Socialista (Elisabeth Guigou [12] y Pierre Moscovici [13]), muchos de ellos muy vinculados al presidente Francois Hollande (como Jean-Pierre Jouyet [14]) e incluso algunos ex comunistas.

Esas personalidades, algunas de ellas personas honorables, seguramente no piensan aprobar las masacres cometidas por el régimen de Ankara. Pero, de hecho, eso es lo que están haciendo.

Al aliarse con Turquía, Francia se ha hecho cómplice activa de sus masacres.
Thierry Meyssan
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[1] “Remarks by Joe Biden at the John F. Kennedy Forum”, by Joseph R. Biden Jr., Voltaire Network, 2 de octubre de 2014.

[2] “Remarks by U.S. Treasury Under Secretary David S. Cohen on Attacking ISIL’s Financial Foundation”, David S. Cohen, Carnegie Endowment for Internationale Peace, 23 de octubre de 2014.

[3] Partido de los Trabajadores del Kurdistán, fundado en Turquía en 1978.

[4] Statistics of Democide: Genocide and Mass Murder Since 1900, R.J. Rummel, Transaction, 1998, p. 223-235.

[5] Los Jóvenes Turcos fueron un partido nacionalista revolucionario y reformador otomano conocido oficialmente bajo el nombre de Comité Unión y Progreso (CUP). Ese partido se alió con las minorías y derrocó al sultán Abdulhamid II. Pero al llegar al poder emprendió una política de turquificación que lo llevó a planificar un genocidio contra las minorías, principalmente contra los armenios.

[6] Citado en «If Democracy Fails, Try Civil War», Al Kamen, The Washington Post, 25 de septiembre de 2005.

[7] Ver el sitio web del Institut du Bosphore.

[8] Ex colaboradora del presidente francés Francois Mitterrand, Anne Lauvergeon fue presidenta de Areva (grupo francés considerado líder mundial en el sector de la energía nuclear) de 2001 a 2011. Actualmente preside la Comisión de Innovación.

[9] La UMP (Unión por un Movimiento Popular) es el partido de derecha inicialmente llamado Unión por la Mayoría Presidencial y formado para apoyar a la candidatura del presidente francés Jacques Chirac con vista a las elecciones presidenciales de 2002. Nota de la Red Voltaire.

[10] Diputado, ex ministro y ex presidente de la UMP.

[11] Alcalde de Burdeos, ex primer ministro y ex presidente de la UMP, Alain Juppé se convirtió en ministro de Relaciones Exteriores de Francia al inicio de las guerras contra Libia y Siria.

[12] Ex colaboradora de Francois Mitterrand y ex ministra, Elisabeth Guigou preside actualmente la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional.

[13] Diputado y ex ministro, Pierre Moscovici acaba de ser designado para convertirse en comisario europeo.

[14] Alto funcionario y viejo amigo de Hollande, Jean-Pierre Jouyet es hoy director general de la compañía aseguradora AXA.

Fuente: Red Voltaire

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46