América Latina – o por lo menos algunos de sus gobiernos – se ha puesto en contra de la corriente dominante desde hace décadas en el plano internacional. Despues de sufrir duramente los efectos de esa corriente, algunos gobiernos se han rebelado en contra de ella y empezado a poner en práctica políticas que contradicen frontalmente la onda neoliberal.

Culminada la cumbre en Quito – Ecuador, entre Juan Manuel Santos y el presidente venezolano, Nicolás Maduro, con acuerdos interesantes y que luego comisiones binacionales ventilaran en sus respectivos ámbitos de competencias, da la medida del reconocimiento por parte del gobierno colombiano en la admisión de los problemas planteados inicialmente -y por siempre- por el gobierno venezolano: actividad desenvuelta de paramilitares, narcotráfico por la libre, bandas criminales que aterrorizan a la población de ambos países, contrabando de extracción de Venezuela hacia Colombia ante la indiferencia de autoridades neogranadinas, el ataque a nuestra moneda a través de alevosas acciones de las casas de cambio en la frontera donde el Banco Central de Colombia y el gobierno se desentienden, esto por mencionar, entre otros muchos problemas que afectan a Venezuela y tácitamente quedó en la cita quiteña el llamado de atención a las cúpulas gubernamentales del hermano país que se ocupen de su frontera.

Es profundamente satisfactorio para una cadena integral de comunicación que personalidades de carácter mundial, medios de información y la opinión pública se manifiesten destacando su actividad  en dicho sector. Igualmente, si corresponde a organizaciones mediáticas que se encuentran en oposición permanente a una línea editorial que no les satisface debido a su carácter crítico analítico. Y ello es un derecho innegable que se encuentra en el marco de la discusión ideológica y que hay que entender como parte de la contradicción mediática.

En su editorial del 06 de septiembre el diario El País nos acusa de tener una frontera totalitaria, hermética y feroz como la de Corea del Norte. Maduro utiliza a Colombia para explicar el desastre de la economía venezolana. Una centralización fundada en ilusiones es la causa de todo. El subsidio a los alimentos es parte de esa centralización que cambió el discurso socialista para llamar “paramilitares” a los colombianos. Maduro señala y tumba las casas. No hay fórmulas de juicio. La frontera entre ambos países vive una crisis humanitaria y una locura xenófoba. Brasil, Argentina y Ecuador observan hipócritamente. A diferencia de Europa los refugiados los colombianos son obligados a regresar a su país.

América latina fue y es escenario privilegiado de ofensivas de la derecha pretendiendo restaurar el viejo orden neoliberal.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº71

 

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