Todas las tácticas de la guerra de cuarta generación, incluida la de espectro completo (dimensión social y geográfica) se han empleado simultánea y continuamente contra Venezuela, desde 2001 y en especial desde abril último: guerra cultural y de ideas, guerra económica, amenaza de guerra tradicional o militar. Empresas, gobiernos, instituciones financieras, bancarias, políticas, diplomáticas, militares y mediáticas internacionales, participaron –y participan- de esta guerra, con la complicidad de la oposición política y un poder fáctico que aún coexiste en Venezuela.

La derecha lo tienen claro: Maduro se ha fortalecido, la oposición se ha debilitado y las prácticas desestabilizadoras son ineficaces.

Un país se mueve debajo del país. Lo hemos visto emerger durante tres meses, luego hundirse como piedra en el agua oscura. No se fue. Está, se mueve, reorganiza, acumula fuerzas para un nuevo momento. La hipótesis es la siguiente: está concentrado en Táchira y el eje fronterizo, zona de retaguardia que es a su vez el punto desde el cual lanzaron y -seguramente- lanzarán las nuevas ofensivas a medida que el escenario se desarrolle. Esperarán las condiciones, o, como enseña la política, buscarán crear las condiciones. Varios indicios llevan a esa conclusión.

El presidente Donald Trump ha tomado decisiones económicas y financieras radicales contra Venezuela por dos motivos: esa nación no ha permitido que Estados Unidos se adueñe de sus enormes reservas petroleras, y en contraposición ha puesto a disposición del pueblo numerosos programas sociales subvencionados con los beneficios que se obtienen de los hidrocarburos.

El gobierno de Trump anunció nuevas sanciones sin precedentes contra Venezuela el viernes pasado, diseñadas para cortar el financiamiento del país. El equipo de Trump actúa como si las sanciones estuvieran dirigidas solamente al Gobierno. Pero como cualquier economista sabe, esto es completamente falso. Al asfixiar a la economía bloqueando la entrada de divisas, se perjudicará al sector privado, a la mayoría de los venezolanos, a los pobres y a los vulnerables.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41