Nunca como el jueves, en una reunión con el Alto Mando Militar ampliado, un presidente venezolano había hablado sobre las amenazas que se levantan contra el país, con datos concretos de tales riesgos, de los mecanismos de defensa, particularmente antiaéreas, que fueron completadas con las intervenciones del ministro Padrino López y del almirante Remigio Ceballos, jefe del Comando Estratégico de la Fanb, todo en víspera de los más completos y complejos ejercicios cívico-militares, que terminan de desarrollarse hoy en todo el país.

Como en los viejos tiempos en que América Latina estaba plagado de dictaduras militares y los encuentros de ejércitos de la región se hacían una costumbre para planificar nuevos operativos del Plan Cóndor, los nuevos aires derechistas que soplan hoy en el continente vuelven a generar escenarios más que inquietantes. En todos ellos, las excusas son casi las mismas que en los años 70-80: el narcotráfico, el terrorismo y los delitos trasnacionales, a los que ahora se agrega la ciberdefensa. Detrás de estas llamativas pantallas y en medio del secreto informativo, lo que no se dice es que para ejecutar las políticas económicas y sociales del neoliberalismo, hoy como ayer, es necesario afilar los cuchillos de la represión interna, y para ello nada mejor que el intercambio de Inteligencia entre ejércitos y consultar nuevas técnicas para el modus operandi. 

Nuevamente siguen los ataques de EEUU a Venezuela, buscando una salida del presidente constitucional Nicolás Maduro, la obsesión del presidente bipolar Donald Trump, con unos padres miembros activos en los grupos arios fascistas, han mostrado sus acciones terroristas en EEUU, los cual crea en los votantes estadunidenses un mayor rechazo. La prensa de EEUU consideran al magnate, como discapacitado para dirigir al Departamento de Estado, de la misma manera han manifestado en el Congreso, donde una alianza inédita entre Republicanos y Demócratas, para quitarle poder legislativo y la aplicación de sus decretos, lo que se podría comparar como un golpe legislativo, similar al de Brasil, Honduras, Paraguay, demostrando la falta de una presidencia capacitada a gobernar.

Falsificar la historia no es tan difícil: hay que controlar el poder mediático para inventar fábulas o ficciones con el fin de demostrar lo inexistente y manejar los mecanismos para callar al contradictor. Así, la irrealidad se convierte en verdad por arte de prestidigitación y las pantallas pueden mostrar un vencedor cuando en efecto ha perdido. Las confrontaciones son un buen ejemplo.

El objetivo de EEUU no es derrocar los gobiernos progresistas ni robar el petróleo: es destruir los Estados en cuanto tales.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41