Hosting Venezuela - Hosting - Certificado SSL

Estamos en presencia de la más grande ofensiva del imperio en contra de Nuestra América, especialmente en contra de Venezuela. En poco más de una década, han sido incuestionables los logros en la región y eso es una espina en la garganta del imperialismo y sus aliados de las oligarquías nacionales. El poder emergente que surgió de las bases populares, dio vida a un nuevo proyecto histórico continental trazando el camino hacia nuestra definitiva independencia, que es también el camino hacia la más perfecta unidad de nuestros pueblos. No dejaremos que una nueva escalada neoliberal eche por tierra el futuro de paz, justicia social y unión de Venezuela y de la América Nuestra.

“Venezolanos: La planta insolente del extranjero ha profanado el suelo de la Patria…” Así comenzaba la proclama del Presidente Cipriano Castro del 9 de Diciembre de 1902, con motivo del bloqueo e intervención que sufriera nuestro país, por parte de las potencias europeas. Ese fue el inicio del siglo XX para nuestra  joven República, luego de haber entregado la vida de sus mejores hijos en la cruenta guerra de independencia durante la primera parte del siglo XIX  que, liderada por nuestro Libertador Simón Bolívar, no sólo conquistó la independencia sino que atravesó nuestras fronteras para liberar y crear nuevas Repúblicas, en guerra contra uno de los imperios más poderosos del planeta.

 

  • Insiste el Ministerio de Colonias de Estados Unidos en sus arremetidas contra Venezuela, y nosotros en la defensa del país. Cometieron nuestros representantes el error funesto de suscribir la mal llamada Carta Democrática el 11 de septiembre de 2001 en Lima. No consta en las publicaciones oficiales de la OEA ni en su página web que Estados Unidos o Canadá la hayan suscrito: tienen como política no comprometer su soberanía; para ellos se trata de violar la nuestra. Pero resulta contrario a toda lógica, derecho, ética y juego limpio, que países que no se someten a un tratado internacional pretendan esgrimirlo como arma contra quien sí lo suscribió, y condenarlo.

La emigración actual es un producto directo de las guerras imperiales, del terror, los asesinatos, las lesiones y la destrucción deliberada de las instituciones sociales.

Existe una tradición en Estados Unidos, según la cual cada nuevo inquilino de la Casa Blanca selecciona un país cuyo líder no es un "perro simpático" para Norteamérica "que está durmiendo sobre una alfombra", y comienza a demonizar a su próxima víctima.