Hosting Venezuela - Hosting - Certificado SSL

Siria, Afganistán y Corea del Norte han sido elegidos por la Administración Trump para mostrar músculos y dientes, y anular el poco cerebro que había exhibido hasta hoy. Esta alta tensión se debió principalmente a varios cambios en el seno del Consejo Nacional de Seguridad de EEUU, marcados por el triunfo de la facción hostil a Rusia e Irán y la derrota de los “anti-chinos”: 1) el cese de Steve Bannon, que en la línea de Trump, consideraba a Beijing el principal enemigo de EEUU y abogaba por una agenda aislacionista. 2) El despido de la Consejera Kathleen McFarland, por ser “pro- rusa”, y 3) El ascenso del intervencionista y estratega militar, el general HR McMaster (ignorado por Obama), que reemplaza al destituido general Michael T. Flynn, acusado de tener contacto con Moscú. Este equipo, al que se integra el jefe del Pentágono, el “Perro Loco” James N. Mattis”, ha tomado la rienda de la política exterior de EEUU.

Desde la llegada de Donald Trump, a la Casa Blanca, la tensión en la Península Coreana ha llegado a sus niveles máximos. Con acciones, declaraciones, movimiento de tropas y unidades navales, instalación de sistemas de misiles, que hacen temer el estallido de un conflicto en una de las zonas calientes del planeta.

Supuestamente el régimen de EEUU está luchando contra los yihadistas. Pero sigue enviando armas a esos terroristas desde la democrática Europa.

Estados Unidos es, por lejos, el país de todo el mundo que consume la mayor cantidad de petróleo. Entre su enorme parque industrial, la inconmensurable cantidad de vehículos particulares y medios masivos de transporte que movilizan a su población y el monumental aparato militar de que dispone (más su reserva estratégica, calculada en 700 millones de barriles), su consumo diario de oro negro ronda los 20 millones de barriles. Quien le sigue, la República Popular China, llega apenas a la mitad de esa cifra: unos 10 millones de barriles diarios. Esa cantidad monumental de hidrocarburos la produce el mismo país en su subsuelo: aproximadamente el 60% de ese petróleo sale del mismo Estados Unidos. De hecho, es uno de los más grandes productores mundiales de ese producto. Pero tanto es su consumo, que el 40% de lo que quema diariamente proviene de fuentes externas. Contrariamente a lo que la percepción generada por los medios de comunicación puedan hacer creer, de este total de petróleo importado, la mayor parte no viene de Medio Oriente y el Golfo Pérsico (que aporta un 35% de las importaciones) sino del Hemisferio Occidental (65%): Canadá, México, Colombia, Brasil, Ecuador y Venezuela. De hecho, este último provee alrededor de un 12% de lo que se consume en la potencia norteamericana.

Sin duda puede ser catalogado como un anécdota, pero que el presidente norteamericano Donald Trump, le haya comentado, como al pasar, a su par chino Xi Jinping, a los postres de una cena, que acababa de atacar Siria, tal como lo relató en una entrevista con la cadena Fox Business: “Estaba sentado en la mesa, junto con el presidente Xi Jinping; y en el momento que estábamos comiendo el postre, la torta de chocolate más exquisita que jamás hayas probado…”, habla claramente de su soez manera de entender la diplomacia. De no ser tan peligroso para el mundo, podría haber sido una escena en un film del británico Sacha Baron-Cohen.