La antidemocrática exclusión de Venezuela de la Cumbre de las Américas, acordada el 13 de febrero en Lima por gobiernos estrechamente aliados a Estados Unidos, está encaminada a reforzar el cerco, el aislamiento y la gestación del derrocamiento por la fuerza del gobierno del presidente Nicolás Maduro.

En estas últimas semanas, a las ya extendidas medidas de presión económica por medio de sanciones y la permanente presión política y diplomática ejercida por organismos internacionales, think tanks y medios hegemónicos, se suman múltiples afirmaciones, rumores y referencias a una posible intervención militar en Venezuela. Si bien no se trata de una amenaza “nueva”, es preocupante la visibilidad que se intenta dar a esta hipótesis, planteándola como un paso posiblemente “necesario”, mediante argumentos para legitimar un acto que implica en sí mismo la total injerencia en los asuntos internos de otro Estado, afectando directamente la soberanía territorial (que entre otras cuestiones, vulnera de plano el artículo 3° de la Carta de la OEA).[1] Desde un punto de vista geopolítico y de seguridad nacional, pueden ser interpretadas como “declaraciones de guerra”. Sin embargo, al estar avaladas por la comunidad internacional, se presentan como acciones necesarias para garantizar el “bienestar del pueblo venezolano”.

Venezuela sufre una guerra despiadada por parte de EE.UU., la derecha venezolana y sus aliados en Latinoamérica y Europa. Una guerra brutal, que se está llevando a cabo a través de bandas terroristas que esperan el llamado de Washington de dar un Golpe de Estado contra Caracas.

Es parte de una estrategia que fue implementada hace una década, durante el régimen del ex presidente Bush, y activamente continuada por ObamaSe está librando una guerra real, pero en gran medida oculta, en todo el continente africano. Involucra a EEUU, a una Rusia fortalecida y a una China en ascenso. Y es probable que su desenlace defina el futuro del continente y sus perspectivas globales.

En noviembre de 2015 escribí desde Lima, Perú, un artículo al que titulé: Estados Unidos intenta hacer de la Patria Grande otra zona de guerra. Hoy ese persistente plan macabro de Washington constituye una amenaza real y un grave e inminente peligro para la paz en este hemisferio.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº56