Lo que a continuación viene, aunque trate de economía, es más una explicación de índole político al dólar paralelo y su alza exponencial en días recientes, dado que no es resultado de una dinámica económica: es un artificio económico con fines políticos.

¿Cómo conciliar la realidad de de una superpotencia demasiado exigida y en declive con un inflexible compromiso de supremacía global?.

1.- ¿Es el Imperialismo  mera palabra, recurso retórico, leyenda urbana, entelequia que ladra pero no muerde? A principios de los años sesenta  la Special Operations Research Office de la American University de Washington desarrolló el Plan Camelot por contrato con el Departamento de Defensa. En él se preveía la posibilidad del triunfo electoral de un movimiento de izquierda en Chile, y sus revelaciones  sirvieron para  preparar el golpe contra Allende, asesinarlo y destruir a sus seguidores. En  Colombia se desarrolló el Proyecto Simpático “con la cooperación total y del gobierno local y del embajador de los Estados Unidos””, y en él se trataba de “analizar los programas de acción cívica del ejército local y su efecto en la actitud del pueblo”. Resultado: se intensificó  la intervención yanki. En Perú montaron el Proyecto Reasentamiento, para colectar información que permitiera al ejército estadounidense “aconsejar y ayudar a las fuerzas militares locales que participan en distintos tipos de programas de colonización agrícola en todo el mundo”. Resultado: destrucción de la insurgencia revolucionaria.   Durante los años sesenta, el Cendes aplicó en Venezuela la Encuesta de Conflicto y Consenso, en cuyo desarrollo según Rodolfo Quintero figuraron fichas de la CIA. Consecuencia: la sangrienta pacificación  y la derrota de la lucha armada.

Ante los continuos ataques contra la patria y las injerencias extranjeras en los asuntos internos de Venezuela, es hora de demostrar que el pueblo venezolano es digno hijo del libertador Simón Bolívar y del comandante Hugo Chávez, subrayó este domingo el presidente de la República, Nicolás Maduro.

Hace un par de semanas, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto llamó a estar “alerta ante fenómenos climáticos” y advirtió que “la prevención es la mejor forma de reducir los riesgos”[1]. Esto es no menos que sorprendente en medio de la ebullición social y el ciclo de protestas que dan cuenta de que el pueblo mexicano no olvida, entre muchas otras cosas, lo ocurrido en Ayotzinapa (que da cuenta de la articulación Estado-no-fallido, policía, corrupción y militarismo)[2], y que poco tiene que ver con los desastres climáticos. Pero es un error considerar estas afirmaciones de Peña Nieto como carentes de sentido y aislada (como tantas otras verbalizadas por él). En la última reunión de Ministros de Defensa a nivel continental (13 octubre 2014, Perú), el ministro de defensa de EEUU, “Chuk” Hagel, también advertía sobre esta “amenaza brutal” que se cierne sobre el continente en términos de inclemencias climáticas, y hace algunos años, el por entonces jefe del Comando Sur, General Douglas Fraser, sentenciaba: “Sumado a la amenaza generada por el crimen transnacional organizado, la región también es vulnerable a crisis humanitarias como migraciones masivas y desastres climáticos”[3]. En Paraguay (febrero 2014) se inauguró una de las primeras bases militares estadounidenses humanitarias “Centro de Operaciones de Emergencias” para atender estas contingencias, en un contexto en el que se recrudece la lucha por el territorio de las poblaciones locales frente al agro-negocio[4].

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº65