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ONU Mujeres está profundamente preocupada por la brutal violencia sexual y el asesinato de mujeres y niñas que ha sido recientemente señalada por las mujeres en Argentina y que repercute en toda América Latina y más allá.

“Si no paran, paramos”. Así de claro. Las mujeres argentinas han tomado la iniciativa de decir "Basta ya” a la ola de asesinatos, violencias de todo tipo impuestas por el machismo y secuestros derivados de la trata que termina convirtiendo a adolescentes y jóvenes en las nuevas desaparecidas del siglo XXI. Por ello, han decidido cargarse en sus valientes y dignas espaldas de trabajadoras, campesinas y estudiantes la responsabilidad de lanzar un PARO NACIONAL el próximo miércoles 19 de octubre. Un paro que al igual que las manifestaciones multitudinarias del “Ni una menos” (felizmente repetidas por todo el continente) ponga a las mujeres en la calle, generando con el bullicio de su protesta un grito de rabia que conmueva los cimientos de esta y otras sociedades que están obligadas a reaccionar frente a lo que está ocurriendo. Porque es muy grave que constantemente las crónicas hablen de chicas que desaparecen o son violadas, o las maten, como ocurriera recientemente en Mar del Plata con Lucía Pérez, o son acuchilladas como le ocurriera a dos estudiantes que se hallaban tocando la guitarra y cantando en una plaza del barrio de La Boca, o la infinidad de maridos enfermos de violencia que golpean una y otra vez a sus compañeras, como cumpliendo un hipotético mandato derivado por siglos de patriarcado.

En las primeras imágenes de las manifestaciones en apoyo al gobierno de Tayyeb Erdogan durante el intento del Golpe de Estado del 15 de julio no se veía ni a una sola mujer. En cambio, sí hubo una en el bando de los golpistas: Karima Komsch, pilota de uno de los dos F-16 que sobrevoló el cielo de Estambul. Nada que ver con la presencia contundente de mujeres detrás de las barricadas en el Parque Gezi en 2013, o en las filas de la guerrilla del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).

La cultura machista-patriarcal está hondamente arraigada en todas las sociedades del planeta. Es cierto que ya ha comenzado un cambio, lento todavía, pero sin pausa. De todos modos, es muchísimo lo que resta por avanzar aún. No está claro cómo seguirán esos cambios; en todo caso, en nombre de una justicia universal todas y todos debemos apoyarlos.

Cansadas de lidiar con la presión en el trabajo y luego de un trayecto hostil durante el cual deben enfrentar el acoso en el autobús o en las calles, miles de mujeres trabajadoras están obligadas a hacerle frente a una montaña de labores domésticas para las cuales fueron entrenadas desde la niñez. 

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº33