El diario Jornal do Brasil (JB) estampó en la portada de su edición del pasado viernes: Lula: Brasil volverá a ser de los brasileñoz. Se trataba de una ‘carta exclusiva al JB’ enviada por Lula desde la celda en que está recluido por la Policía Federal de Curitiba, capital de Paraná.

El chavismo como expresión de una de las más amplias alianzas de fuerzas populares y patrióticas que se haya conformado en Venezuela, obra de nuestro Comandante Chávez, no ha tenido miedo frente a los sistemáticos ataques del Imperio más poderoso del mundo. Golpes fascistas, sabotaje petrolero, injertos paramilitares, guarimbas terroristas, amenazas de invasión militar, guerra económica sostenida, sanciones y bloqueo económico de facto, nada de eso ha podido detener nuestra voluntad de defender la Independencia y de construir una sociedad donde quepamos todos y todas con igualdad, justicia y dignidad, nuestro Socialismo Bolivariano.

México es, junto a Brasil, uno de los “hermanos mayores” de América Latina y el Caribe. No solamente por su peso demográfico – sus 128 millones de habitantes representan un quinto del total poblacional de la región – o por el tamaño de su economía, cuyo PIB equivale aproximadamente a un 20% del total regional.

El actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas. Así, el sociólogo y filósofo alemán Herbert Marcuse, en su libro “El hombre Unidimensional (1.964), explica que “la función básica de los medios es desarrollar seudo-necesidades de bienes y servicios fabricados por las corporaciones gigantes, atando a los individuos al carro del consumo y la pasividad política”, sistemas políticos que serán caldo de cultivo del virus patógeno conocido como “autos-kratos” o autocracia. La autocracia sería una forma de gobierno ejercida por una sola persona, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres, llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes totalitarios (inflexible, centralista y autoritario), lo que confirma el aforismo de Lord Acton “El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”.

En la era neoliberal la derecha no dispone de políticas que puedan captar la simpatía y el apoyo de grandes sectores del pueblo. Pudo ganar varias elecciones y gobernar, mientras logró convencer, apoyada en el monopolio de los medios privados, que los problemas de los países y de toda su población se resolverían con recortes en los recursos del Estado. Pero luego, la gran mayoría se dio cuenta que ello no llevaría a responder a las necesidades de la gran mayoría, sino, al contrario, de la minoría, de los banqueros, de los grandes empresarios, de los especuladores.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº71

 

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