Fue un día de silencio, sin el rumor de gente en la calle, sin motores dando vuelta a la esquina, sin el trueno de ininterrumpido de los colectivos, el barrio fue la expresión de un paro masivo, mucho más que los dos anteriores que se hicieron durante este gobierno y los anteriores con los gobiernos kirchneristas. Silencio y vacío. Algunos comercios de comida anunciaron el día anterior que no abrirían, algunos en tono militante porque son víctimas de las políticas de ajuste y otros por fuerza mayor. El silencio y las calles vacías se mantuvieron durante todo el día. Podría pensarse que a la tarde aflojaría el paro como sucedió otras veces, pero la medida de fuerza se mantuvo a rajatabla.