Con la revolución bolivariana se formaron y reordenaron grupos sociales que corresponden a diversas formas de pensar a Venezuela y a la posición que ocupan en ella. Los chavistas, el grupo más numeroso, fue forjado materialmente por la inclusión y los programas sociales, y subjetivamente por las enseñanzas de Chávez, la educación masiva y la convicción política generalizada de tener derechos que defender y conquistar en el contexto nacional, latinoamericano y mundial.  Luego están los opositores, que vienen de la burguesía, las clases medias y los desclasados, formados en el pensamiento tradicional pre-Chávez, clasistas y racistas, pitiyanquis y, en general, adoradores del pensamiento burgués en su etapa mercantil, espectacular y neoliberal, y que en este tiempo fueron y siguen siendo deformados por la propaganda contrarrevolucionaria de los medios de desinformación. Los opositores no sólo rechazan el "modelo" socialista, sino le niegan toda realidad a las grandes transformaciones de los últimos 15 años, y así, o sobreviven, frustrados y amargados, en la burbuja de una realidad virtual, voluntariamente divorciada del país real.

Un fascista de 20 años, defensor de la propiedad privada, no pudo soportar que otros dos jóvenes como él, Exequiel Bovarán, de 18 años y Diego Guzmán, de 24, le pintaran el frente de su casa con consignas alusivas a la demanda de una educación sin lucro. Y sin otro motivo que ese hecho tan nimio, los fusiló con tiros de pistola. Ocurrió en Valparaiso poco después de una gigantesca movilización estudiantil, mientras en la Capital chilena otros miles de jóvenes eran reprimidos violentamente por los tristemente célebres Carabineros.

Este en un mosaico armado con textos diversos que se refieren todos a esta pregunta más que nunca actualizada: ¿Los derechos de los trabajadores es un tema para arqueólogos?.

Desde finales del siglo XX, el capital está intentado reinstaurar formas de explotación de finales del s. XVIII. Sólo se lo impide la lucha obrera y popular.

Acabo de hablar con un compañero de la televisión, que me pedía uno de los temas del concierto, para usarlo hoy en algo de la Cumbre de Panamá. Explicándole que aún no había podido escuchar el sonido que salió en la transmisión y que antes de dar luz verde debía revisarlo, me acordé del agudo comentario del segund@citero Romeo el que no escribe, y pensé que valdría la pena empezar esta nota explicando que autorizar a que un concierto salga en directo al aire, al menos a mi me genera un conflicto interno. Y no es por falta de facilidades de la televisión, con la que tenemos muy buenas relaciones. Ha habido casos en que yo mismo he certificado el sonido que la mesa nuestra le entrega al camión de la TV, pero cuando después lo han trasmitido la música se ha escuchado chillona, horrorosa.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41