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La siguiente nota fue escrita para 15 y Último por Marco Teruggi, quien estuvo ayer acompañando la marcha oposicionista desde La Carlota hasta El Recreo, cuando, desviada ilegalmente por el gobernador de Miranda Capriles Radonski, terminó enfrentada con los piquetes policiales que impidieron su paso al centro de Caracas, lugar donde a esa misma hora se llevaba a cabo otra nutrida concentración, en este caso del chavismo. Por un instante los venezolanos revivimos los aciagos momentos del 11 de abril de 2002, cuando ese mismo personaje –en aquel entonces alcalde de Baruta– junto a Leopoldo López y otros líderes de la derecha, desviaron una concentración oposicionista que terminó enfrentada con partidarios del chavismo con un lamentable saldo de muertos y heridos emboscados por francotiradores, lo que fue utilizado como excusa para el golpe militar.

1 Los dirigentes de la oposición venezolana -y los gobiernos norteamericanos- no asumieron nunca con normalidad el proceso bolivariano que se inició con la victoria electoral de Hugo Chávez en diciembre de 1998. Antes de la toma de posesión de Chávez ya movían los hilos de la conspiración, y durante la etapa constituyente fue más evidente esa actitud cuando lo cuestionaron y estuvieron abiertamente en contra de la Constitución aprobada en 1999. El signo de la oposición que se forjó en el marco de la debacle del puntofijismo siempre fue subversivo. Una oposición que, ante la derrota, no reaccionó con talante democrático, sino en función del odio y el revanchismo, con el correr del tiempo acumularía nuevas prácticas, alianzas y definiciones para conformar un pensamiento basado en el propósito de desalojar al chavismo del poder, y sustituirlo a través de la violencia. Quebrantando un orden constitucional que nunca llegó a aceptar.

El problema de fondo no es que haga hoy o mañana la OEA con éste u otro secretario general, quien finalmente tiene que hacer lo que Estados Unidos dice si quiere mantener su cargo. Como recordó la canciller Delcy Rodríguez, el 60% de los recursos de funcionamiento de la OEA provienen de Estados Unidos. Hace unos años, cuando la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) tomó medidas favorables al desarrollo cultural de los países del mundo subdesarrollado y en particular de Palestina, Estados Unidos y Gran Bretaña amenazaron con retirarse y lo hicieron, ejerciendo un vulgar chantaje contra el mundo. Hace unos años cuando América Latina y el Caribe en su mayoría tenía gobiernos autónomos de Washington, la potencia del norte apostó –como ya es tradicional- a la coacción y la imposición para sostener una organización que lucía desfalleciente y mustia. Actuaba a partir de sus principios de la política exterior: la presión, la imposición, la amenaza, la intimidación y la coerción y, cuando todo eso falla, la violencia, la invasión, el asesinato de dirigentes y la promoción de golpes de Estado militares o civiles.

El artículo de la investigadora publicado el 28 de marzo revela las operaciones de las empresasNora, Bill y Malena Investment que serían en realidad “lotes de propiedades inmobiliarias cuantificadas en decenas de millones de dólares adquiridas entre el año 2009 y 2010 a un tercio o mitad de su valor producto de la crisis en los Estados Unidos por la explosión de la burbuja inmobiliaria”.

Tres hitos ha protagonizado la Asamblea Nacional (AN) para intentar dar un golpe institucional al poder ejecutivo presidido por Nicolás Maduro. Las corporaciones mediáticas y aliados políticos de la MUD, por supuesto, no reconocen estos tres intentos de golpe en menos de seis meses que resumimos a continuación.