Ocariz y toda la extrema derecha amarilla de Primero Justicia se han llevado su gran chaparrón. Que les sirva de escarmiento. Los seguidores de la derecha le han pasado factura a sus guabineos, su agenda de violencia y a toda su locura golpista. En términos de la gran política han perdido el chivo y el mecate, por cuanto para la lógica de esta facción política de la derecha, ganar la gobernación de Miranda no era más que un trampolín para aspirar a la silla presidencial. Ese era el guión escrito maquiavélicamente para Ocariz por sus asesores, gestores y financistas. Fracasó estrepitosamente en el intento.

La crisis inédita que hoy arropa a la oposición venezolana venía cocinándose desde principios de 2016, a tan sólo una semana de haber conquistado el parlamento nacional. La habilidad política del alto mando chavista en medio del conflicto se encargó de dar los toques necesarios para quitarle definitivamente el velo de "unidad". Poner las cosas finalmente en su sitio es un mérito que debe reconocerse, con nombre y apellido: Nicolás Maduro.

La inobjetable victoria del macrismo a nivel nacional plantea un enorme desafío para el conjunto de fuerzas que bregan por un país justo, democrático y soberano. Hoy, debido al lento pero irresistible –irresistible por ahora, como una vez dijera Hugo Chávez- ascenso de la derecha la Argentina se ha convertido en un país más injusto, menos democrático y más dependiente.

No se parecen a nada de lo que conoció la política argentina. Hacen de la eficiencia un culto y de la falta de pensamiento crítico una herramienta. Desde allí construyen conceptos que no son ideas sino aplicaciones. Es lo que fue y lo que se viene.

El 10 de octubre pasado, la oposición política y mediática -disfrazada con varios trajes, unos ya conocidos y otros nuevos-, ha utilizado en términos simbólicos los 35 años de recuperación de la democracia para emprender una nueva ofensiva contra el proceso de cambio, así como para cuestionar la continuidad de Evo Morales en la titularidad del Estado Plurinacional después del 2020.

Frases


“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº48