Con la sensación de haber sido un rotundo ganador en las elecciones legislativas del mes de octubre, el presidente argentino Mauricio Macri convocó al conjunto del poder económico e institucional de la Argentina al Centro Cultural Kirchner, pudendamente llamado con sus siglas CCK, para presentar lo que será su plan político y económico para los dos años de mandato que le faltan cumplir.

La derecha no es, no ha sido, ni será nunca democrática. La razón es sencilla y evidente: la derecha es la expresión política de una minoría poderosa que, de manera oculta o desembozada, pretende conservar el sistema de privilegios establecido. Tal cometido no se aparea convenientemente con la idea de “democracia”, es decir, una forma de organización social en la que las decisiones y el gobierno estén en manos del pueblo.

La detención en Brasil de Vincenzo Macri, calabrés, aparentemente ligado por relaciones parentales al presidente argentino, capobastone de la Ndraguetha, dedicado al negocio de las drogas, enciende las luces de alarma sobre las relaciones de la familia presidencial y sus adscripciones organizacionales.[1] Los run-run sobre la actividad para-legal de Giorgio Macri[2] abuelo del presidente y la notable columna del académico Rocco Carbone[3] que da cuenta de varios Macri entre los capos de la mafia calabresa dan sustento a la teoría del asalto mafioso al gobierno de la Argentina.

Más de 9000 postulaciones recibió el Consejo Nacional Electoral para las próximas elecciones municipales del 10 de diciembre. Los candidatos opositores se inscribieron ignorando abiertamente las maquinaciones de la tríada dictatorial en que se convirtió la MUD. Docenas de pequeños partidos y movimientos electorales dieron un paso al frente apoyando e inscribiendo a líderes locales y dirigentes vecinales, sin hacer caso de la nueva locura abstencionista de la deschavetada dirigencia opositora.

Apenas hace unos meses celebrábamos la victoria de Lenín Moreno, quien prometía dar continuidad a la Revolución Ciudadana que inició Rafael Correa; resultó ser un farsante, dando con esto el peor golpe al progresismo latinoamericano en la última década: Lenín Moreno mordió la mano de quien le daba de comer.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46