Primero salieron funcionarios del área económica adelantando que la recesión había terminado. Después la legión de consultores de la city, algunos con sus jefes en algún cargo en la Nación, Ciudad o Provincia de Buenos Aires y otros actuando de apoyo externo al Gobierno, ratificaron que la caída de la economía había culminado. En esta estrategia de marketing de gestión de gobierno faltaba la confirmación del Instituto Nacional de Estadística y Censos. Ayer el Indec de Macri entregó ese aval esperado. Es necesaria mucha convicción oficialista o todavía padecer las secuelas del trauma de la gestión del Indec del anterior gobierno para avalar el actual manoseo estadístico. La subestimación de los datos económicos negativos es la forma de disfrazar la magnitud de la redistribución regresiva del ingreso. ¿Si la actual conducción dibujó la caída de 6 por ciento en 2009 con el exclusivo objetivo de reescribir la historia del ciclo de crecimiento del kirchnerismo por qué no lo retocaría en 2016 para aliviar al gobierno de Macri?