El último viernes 24, un grupo compuesto por unos 30 hombres, en 5 vehículos todo terreno, llegó hasta la mezquita sufí, al-Rawda, en Bear al-Abd, a 40 kilómetros de al-Arish, capital de la provincia Norte-Sinaí, al momento de finalizar el Salat al Jumuah, (la oración de los viernes), el día sagrado del Islam, y tras hacer explotar varios artefactos explosivos caseros, que había colocado en torno al edificio, comenzaron a ametrallar a los feligreses que intentaba huir. La operación dejó 305 muertos, de ellos 27 niños y cerca de 200 heridos. Concretado lo que se convertiría en el atentado más letal de la historia más reciente de Egipto.

El Imperio Norteamericano tiene la obcecada manía de ejecutar sin misericordia la aniquilación programada y sistemática de pueblos enteros. Perpetrando la destrucción, con total impudicia, por simple antojo, miedo o delirio imperial. En las últimas décadas ha dejado un terrible legado de destrucción y muerte, arrasando con millones de vidas, con culturas y formas de vida milenarias.

El 29 de noviembre de 1947, la ONU aprobó una de las resoluciones más ominosas que se tenga memoria de este ente internacional: la antipalestina Resolución 181.

Si nos detenemos a analizar con los ojos bien abiertos nuestro entorno y más allá, es probable que deseáramos pertenecer a una especie distinta. Una noble, una que se desarrolle en armonía con la tierra, incapaz de hacer lo que los humanos hacemos a diario: matar por placer, sin más razones que el hecho de poder hacerlo; acabar con nuestro entorno natural porque nos convencieron de ser superiores a todo y de detentar el poder para disponer de él a nuestro antojo. Así es como hemos llegado al extremo de carecer de lo más esencial: la sensibilidad y la conciencia.

El actual sistema dominante o establishment utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº48