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Pocas veces se escenifican cumbres y reuniones trascendentales en un corto plazo de tan sólo 15 días, como el presente lapso del 10/11 de noviembre –Cumbre del Foro Económico Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) en Pekín– pasando del 15/16 –G-20 en Brisbane (Australia)– hasta la fecha límite del 24 sobre la negociación del contencioso nuclear iraní con el P5+1 –los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania.

No faltarán analistas que agreguen la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) del 27 de noviembre, la cual, a mi juicio, exhibirá las consecuencias del ajuste y/o acomodamiento del nuevo orden multipolar geoestratégico entre las tres superpotencias: Estados Unidos (EU), Rusia y China –un tímido G-3 que no se atreve a pronunciar su nombre.

Tras haberse injuriado en público con todos los epítetos habidos y por haber de la guerra sicológica entre Occidente y Rusia, ahora en la Cumbre del G-20 podrán reunirse los presidentes Putin y Obama para desmarcar sus respectivas esferas de influencia antes de aventurarse a una guerra nuclear que aseguraría su destrucción mutua y que dejaría como gran vencedor a China.

La oficiosa guerra multidimensional incluye el choque en los frentes de Ucrania y el Medio Oriente –donde EU hubo presuntamente plantado con los yihadistas la semilla desestabilizadora contra Rusia, China e India, tres miembros nucleares prominentes del BRICS– las sanciones a Rusia, el desplome orquestado del precio del petróleo y otras materias primas, la guerra de divisas, etcétera.

Como consecuencia de la disolución del bloque soviético, se supone que los cancilleres de EU y la ex URSS, el texano James Baker III y el georgiano Eduard Shevardnadze, habían delimitado las respectivas zonas de influencia, con la gravísima salvedad de que el compromiso fue oral y sin rúbrica notarizada, lo cual permitió la expansión vertiginosa de los dos brazos irredentistas de EU hasta las fronteras del corazón ruso traumatizado: la OTAN y la Unión Europea.

Un entendimiento implícito sin firma de por medio –que aprovechó estupendamente EU al haberse valido de la ingenuidad rusa en la etapa post-Andropov y pre-Putin– ha sido la causa de la disputa por el alma de Ucrania cuando Vlady Putin intenta regresar en la medida de lo posible al statu quo ante la doble humillación de Gorbachov y Yeltsin, lo cual se desprende de su histórica filípica contra EU en el Club Valdai, que consideré, no como una amenaza, sino como su última exhortación para reconfigurar el nuevo orden multipolar, que por necesidad es ya tripolar entre EU/Rusia/China y que podría asentar sus reales en los 15 trascendentales días desde Pekín pasando por Brisbane hasta Teherán, en caso de que los actores históricos no deseen declarar oficialmente el estallido de la tercera guerra mundial que sería termonuclear.

Pese a que el presidente Obama fue literalmente ultrajado, como era de esperarse, por el Partido Republicano en las elecciones intermedias, sigue siendo el presidente de EU, una superpotencia en declive que intenta imponer aún su agenda global hasta que sea detenido por los únicos dos países que lo pueden impedir: Rusia y China.

Si los conflictos en Europa y Ucrania alejaron a Rusia y a EU, la probable resolución del contencioso iraní los puede acercar, como filtra NYT sobre la inminente aceptación por Teherán para transportar la mayor parte de su pletórico almacenamiento de uranio a Rusia que convertiría el uranio a cilindros de combustible especializados para la planta eléctrica nuclear de Bushehr, el único reactor comercial de Irán.

No todo es rosa y las negociaciones trianguladas de EU-Irán-Rusia son muy complejas porque los actores son también de mentalidad compleja cuando la partida geoestratégica que se juega es muy cerrada.

El veterano ex diplomático indio M. K. Bhadrakumar considera que Obama con su probable arreglo con Irán, gracias a la intermediación de Rusia, puede descolgar un magnífico lugar en la historia diplomática de EU (http://goo.gl/U3NiVG).

Desde Teherán, pasando por Pekín (Cumbre APEC) hasta Brisbane (Cumbre G-20) asistimos a una disminución de las tensiones entre Rusia y EU, ulterior al paroxismo del mundo post-Crimea, pese a las recriminaciones mutuas.

Dejando atrás el delirio del analista Keith Ablow, quien reclama una Yihad estadunidense para imponer su cosmogonía al resto del mundo (http://goo.gl/7EpwZd), la réplica al histórico ultimátum de Putin la dio el general Martin Dempsey (http://goo.gl/1a3jFl) durante un acto con los veteranos del ejército, donde comentó que Rusia empuja los límites del orden internacional.

El general Dempsey reconoce implícitamente que Rusia busca el orden mundial perdido en Ucrania, pero se le escapa que Putin no piensa ser el clon ni el clown, como lo fueron sus antecesores frente a EU.

Dempsey considera que Putin y Rusia expresan un sentimiento de victimización tras el colapso del imperio soviético que fue enarbolado por el soliloquio (sic) antioccidental que duró literalmente casi tres horas, en referencia a la histórica filípica de Putin. A su juicio, Rusia está creando una situación inestable, con una forma de encender el fuego del nacionalismo, advirtiendo que una vez que se enciende ese fuego, no es controlable, concluyendo que se encontraba preocupado sobre Europa que ha sido muy complaciente con su seguridad. Fuck Europe again?

El secretario del Pentágono, Chuck Hagel, diagnosticó que se vive la transición de tiempos históricos definitorios de un nuevo orden en construcción (¡supersic!) tanto después de la Segunda Guerra Mundial como a la implosión de la URSS, por lo que instó a acostumbrarse a una guerra sin fin (¡supersic!). ¿No será que el gran problema de EU es su reajuste y/o acomodamiento al nuevo orden mundial multipolar geoestratégico del G-3?

Antes de iniciar la cumbre del APEC en Pekín, en forma espectacular, China y Japón acordaron expandir su diálogo y dejar de lado los tambores de la guerra (http://goo.gl/yCnJsF), lo cual alienta al ajuste geoestratégico en curso, donde se están definiendo las respectivas áreas de influencia del G-3 en gestación.

La agenda de Obama lo conduce a las cumbres del APEC y el G-20, pero también a otras dos cumbres regionales en Birmania, donde se escenificarán la del Este de Asia y la otra de EU con el bloque de 10 países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean).

Según la rusa Daria Chernyshova (http://goo.gl/1jPDqL), las reuniones en la Cumbre del APEC contribuyen a definir la nueva geopolítica, donde destacan tres binomios: 1) China/Japón, 2) Rusia/Japón y 3) Rusia/China (¡Noveno encuentro de Putin y Xi en menos de dos años!). A mi juicio, le faltó otra reunión transcendental: la de Obama y Xi.

La cumbre del APEC de 21 miembros en Pekín –que se celebrará en un hotel circular de arquitectura acrobática que simboliza al sol naciente– posicionará a China como una de las tres superpotencias geoestratégicas indispensables del siglo XXI, con EU y Rusia.

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Fuente: TeleSur

Lejos del fin de la historia, el poder mundial atraviesa una crisis compleja: entre la decadencia de la hegemonía estadounidense y un incipiente multilateralismo.

El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Poco después el contagio o efecto dominó derrumbaría ya no muros sino a los regímenes supuestamente socialistas erigidos como resultado de la nueva constelación geopolítica emergente a fines de la Segunda Guerra Mundial hasta que, entre fines de 1991 y comienzos de 1992, el proceso culminaría con la desintegración de la Unión Soviética. Estos acontecimientos dieron lugar a eufóricas declaraciones por parte de gobernantes, políticos, periodistas e intelectuales del mal llamado «mundo libre»: fervientes promesas de paz y prosperidad se escuchaban en Washington, Bonn, Londres y París, las que en el asfixiante clima neoliberal de los 90 se repetían hasta el hartazgo en América Latina y el Caribe.

En esta fragorosa batalla de ideas pocos textos pudieron captar el clima ideológico imperante en las metrópolis del capitalismo con más precisión que el libro de Francis Fukuyama, El fin de la historia y el último hombre, originalmente publicado en 1992. En esa obra se argumentaba que la Guerra Fría había terminado, y que su resultado final marcaba el triunfo definitivo de la democracia liberal y el capitalismo de libre mercado a lo largo y a lo ancho del planeta.

Un cuarto de siglo después las tesis centrales del libro fueron impiadosamente refutadas por la historia: primero, ésta no terminó sino que se aceleró, tornándose a la vez más compleja y truculenta. La Guerra Fría, luego de un paréntesis, retomó impulso con la renovada virulencia que vemos en estos días; y ni la democracia liberal ni el capitalismo de libre mercado han triunfado. Por el contrario, atraviesan una crisis que no pocos se atreven a calificar de terminal. Surgen teorizaciones y prácticas que hablan de nuevas formas de democracia que superan las limitaciones de su versión liberal (plasmadas, por ejemplo, en las constituciones de Bolivia, Ecuador y Venezuela) a la vez que proliferan los análisis que demuestran que el capitalismo ha chocado contra una frontera ecológica insuperable.

¿Qué ocurrió después de la caída del Muro? En el plano estrictamente doméstico, Alemania Federal anexó a la República Democrática Alemana y, menos de un año más tarde, el 3 de octubre de 1990, el canciller Helmut Kohl proclamó la reunificación. Ésta se llevó a cabo con un apenas solapado ánimo de venganza. En los demás países, una vez desaparecida la Unión Soviética, sus pueblos pudieron preservar su identidad nacional. En el caso alemán, en cambio, la reunificación intentó borrar hasta las más insignificantes huellas de la RDA.

Como comenta Maxim Leo, un joven periodista que creció en la RDA, «nuestro país dejó de existir y nosotros también». Lo que vino después fue una satanización de toda aquella experiencia, simbolizada en dos detestables rasgos del viejo sistema: la Stasi, temible policía secreta, el Muro de Berlín, y la rusticidad de los automóviles Trabant. ¿Hubo algo más? Sin duda, y eso es lo que hoy en Alemania se describe como «Ostalgia», porque «Ost» significa «Este» en alemán. ¿Nostalgia de qué? De varias cosas: había trabajo para todos, la vivienda era barata, la atención médica era gratuita y de calidad y existía un muy buen sistema educacional accesible para todos.

Como recuerda el periodista Wolfgang Herr, «no todo era tan malo antes y no todo es tan bueno ahora». Pese a los «paisajes floridos» que demagógicamente prometiera el canciller Kohl (producto de la euforia del momento, según lo reconoció años después) aquellos paisajes todavía hoy no se divisan. La brecha que separaba las dos regiones antes de la reunificación apenas si se ha atenuado en algunos aspectos, pero se ha acentuado en otros. El ingreso per cápita de las cinco provincias orientales equivale a las dos terceras partes de sus congéneres occidentales, un aumento si se considera que antes de la reunificación eran el 43%, pero hace varios años que esta brecha ha dejado de cerrarse y parece haberse cristalizado en aquella proporción. Y la tasa de desempleo en el este es casi el doble que la registrada en el oeste.

Un año después de la caída del Muro, el 61% de los alemanes orientales se consideraban a sí mismos simplemente como alemanes; cuatro años más tarde este porcentaje se redujo al 35% a causa de la desilusión causada por la unificación. Brechas que se acentuaron en relación con los derechos de la mujer, el escaso apoyo en términos de guarderías y jardines infantiles, acceso a la salud y educación. Una encuesta revelaba, en 2009, que solo el 12% de los alemanes orientales creía que se había alcanzado el mismo nivel de vida que en las provincias occidentales, mientras que el 86% decía que no. Sin duda, ahora gozan de libertades que antes no tenían pero en el capitalismo alemán, como en cualquier otro, esas libertades tropiezan con enormes dificultades a la hora de ser realizadas.

Pueden salir a voluntad de Alemania, porque ya no está el Muro, pero sus ingresos no se lo permiten. Pueden ir todos los días al KDW, la famosa tienda de departamentos que relumbraba como un sol del otro lado del Muro, pero no tienen dinero para adquirir lo que allí está a la venta.

Gasto militar

En el terreno internacional la caída del Muro fue el preludio del derrumbe de la Unión Soviética y el inicio del breve y turbulento «unipolarismo» estadounidense. Lo ocurrido en Berlín fue exaltado por los tanques de pensamiento y los intelectuales orgánicos del imperio como el alumbramiento de un nuevo orden mundial que, aseguraban, duraría todo un siglo. Eso pensaban los integrantes del Proyecto del Nuevo Siglo Americano, que habrían de sufrir un rudo despertar la mañana del 11 de setiembre de 2001 cuando todas sus ocurrencias, que no ideas, se derrumbaron junto con las Torres Gemelas de Nueva York.

La caída del Muro y todo lo que se precipitó después modificó radicalmente la realidad internacional. Los famosos «dividendos de la paz» prometidos por George Bush padre y Margaret Thatcher, gracias al fin de la Guerra Fría y la presunta disminución del gasto militar, se esfumaron de la noche a la mañana.

Cuando se produce la implosión soviética, en 1992, el presupuesto militar de Estados Unidos equivalía al de los 12 países que le seguían en la carrera armamentista. Cuando en 2003 se decide la invasión y posterior ocupación de Irak el gasto norteamericano ya era equivalente al de los 21 países que le seguían en ese rubro.

Las complicaciones de esa guerra, sumadas a la intensificación de las operaciones en Afganistán, hicieron que, para 2008, el gasto militar de los Estados Unidos sólo pudiera ser igualado si se sumaban los presupuestos militares de 191 países. En 2010 la erogación estadounidense en armas y pertrechos ya superaba al gasto militar de todos los países del planeta, quebrando la barrera psicológica del billón de dólares. Otra consecuencia de la caída del Muro, en el plano internacional, fue desencadenar la expansión de la OTAN hacia el Este, desde las nuevas provincias alemanas y también desde países como Polonia y la ex Checoslovaquia y, en general, de todos los que tenían fronteras con Rusia. Proceso, vale aclarar, que en días recientes se acentuó con la instalación de nuevas bases militares en Letonia, Lituania, Estonia, Rumania y Polonia, países altamente dependientes del suministro del gas ruso.

El Muro de Berlín fue caracterizado por la crítica del «mundo libre» como el «muro de la infamia». A lo largo de su historia (13 de agosto 1961 - 9 de noviembre 1989) murieron al intentar cruzarlo 136 alemanes. Es el único muro del cual se habla, soslayando la presencia de otros que demostraron, y demuestran todavía, ser mucho más letales que el alemán. Piénsese que en el que separa Estados Unidos de México mueren cada año cerca de 500 personas. Que hay otro muro de la infamia en la Ribera Occidental, erigido por Israel para contener a los palestinos y cuyas víctimas también se cuentan por cientos. El gigantesco Muro del Sahara Occidental, construido por Marruecos, un incondicional aliado de Occidente, para aislar a la región controlada por el Frente Polisario, y el alambrado construido en Melilla para impedir que desde ese enclave español los africanos puedan ingresar a Europa, son otros tantos ejemplos de una infamia que es ocultada ante los ojos de la opinión pública internacional. Sí, cayó el Muro de Berlín y se acabó su ignominia, pero quedan varios en pie, solo que blindados por el silencio cómplice del pensamiento dominante y su enorme aparato propagandístico al servicio del capital.

Fuente: Atilio Boron

Los amigos de Nigeria no son los que, a través de unos medios de comunicación sobreestimados, proponen su “ayuda” para luchar contra la secta islamista. Más bien se trata de abrazar el enemigo para mejor asfixiarlo. Primer país productor de petróleo en África y sexto mundial con una producción de 2.5 millones de barriles por día, Nigeria cometió el «crímen » de ceder algunos pozos de petróleo a China. Una competencia juzgada insoportable para los Estados Unidos, Francia e Inglaterra, que bombean el petróleo nigeriano sin preocupaciones desde hace 50 años. Por su parte, las petromonarquías árabes están trastornadas ante una Nigeria demasiado potente, que puede dejar de someterse al dictado de Arabia Saudí y Qatar en el mercado de petróleo y gas. A la imagen de Irán (segundo productor de petróleo y gas) y Venezuela (quinto), que son soberanos en la explotación de su petróleo.

Boko Haram es el caballo de Troya que utilizan las potencias imperialistas para oponerse a China y arruinar la primera potencia económica africana que es Nigeria, y dividirla en dos como hicieron en Sudán.

Unas preguntas para romper el tabú

Primera potencia económica africana desde el primer trimestre 2014, primer país productor de petróleo en África, Nigeria, que por otro lado mantiene su cómodo rango de primera potencia demográfica del continente (180 millones de habitantes), llama cada vez más la atención de los medios de comunicación. Particularmente, en las cadenas de televisión o en las columnas de periódicos, donde a esa triple potencia que es Nigeria, de ahora en adelante se la  reduce a un nombre que ha pasado a ser su sinónimo: Boko Haram.

Presentado por los «grandes» medios de comunicación «presstituidos» (juego de palabras en inglés, NdT) como un grupo de «locos de Dios», Boko Haram no tendría otros objetivos que el de crear un Califato en una parte de Nigeria, a falta de someter el país entero a la ley islámica, la Sharia. Ninguna relación con las potencias imperialo-capitalistas implicadas en una lucha a muerte para conservar la hegemonía mundial frente a China. Merced a la gran comunicación hecha entorno al «rapto» el 14 de abril de 2014 de más de 200 chicas (esta cifra varía según las fuentes) en una localidad de Chibok, la secta islamista ha adquirido una fama planetaria. Sus acciones son difundidas con el mismo énfasis con el que se censuran las de las autoridades nigerianas. ¡Como para demostrar al mundo, paradójicamente, que el presidente nigeriano Jonathan Goodluck no tendría la menor oportunidad!

¿Sin embargo, es una sorpresa que esos medios de comunicación «olviden» sistemáticamente deciros quién saca provecho en última instancia de los crímenes perpetrados por Boko Haram?  ¿Por qué nuestra gran prensa guarda un silencio cómplice sobre los orígenes del financiamiento y de las armas pesadas que permiten a los adeptos de Boko Haram sembrar la muerte en Nigeria, y pronto en Camerún?  ¿Por qué los medios de comunicación de todo el mundo no difunden ese cable de Wikileaks que citaba nominalmente al embajador de los Estados Unidos en Abuja, Terence P. MacCulley, como el coordinador de acciones de desestabilización de Nigeria? Frente a la redefinición de los equilibrios geoestratégicos impuestos por la penetración de China en África, Boko Haram, al igual que Séléka en la República Centroafricana, ha pasado a ser un arma temible para preservar el control de las multinacionales occidentales sobre las materias primas y acelerar la instalación de Africom, el mando militar estadounidense para África.

¿Quién saca provecho de los crímenes de la secta islamista?

Para invadir Irak y matar a su presidente en nombre del petróleo, los Estados Unidos de George Bush engañaron el planeta entero afirmando que Saddam Hussein, que pasó a ser un enemigo al que abatir, poseía armas de destrucción masiva. Colin Powell fue más lejos en ese discurso, mostrando tubos de ensayo que presentó en mondovisión, como las muestras de esas armas a la disposición de Saddam Hussein. 10 años después, todo el mundo pudo constatar que se trataba de una enorme mentira made in Washington.

En 2011, un video sobre el jefe de guerra congolés Joseph Kony publicado en You Tube fue, según dicen, visto por un varios millones de internautas y ampliamente comentado en los medios de comunicación. Asombrados por los crímenes de Joseph Kony, los internautas del mundo entero creyeron que Kony había desaparecido. En cambio, los Estados Unidos propusieron su ayuda para perseguir oficialmente las tropas del Ejército de Resistencia del Señor, cuyo jefe era Kony el «invisible». Tres años después, el resultado es el siguiente: Joseph Kony todavía está fugado. Pero bajo el pretexto de su persecución, los Estados Unidos han instalado bases militares en la República Democrática del Congo, en Uganda, en República Centroafricana, etc.

Dicho de otra forma, a través de esta campaña, Washington ha instalado sólidamente sus bases militares en esa parte de África especialmente rica en minerales preciosos, muy solicitados por China que los necesita para el funcionamiento de su industrialización.

La entrada de Nigeria en la boca del lobo

Miembro de la organización de los países exportadores de petróleo (Opep) desde 1971, Nigeria bate el récord de golpes militares en África. El país conoció muchos grupos irrendentistas entre los cuales se cuentan el Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni (Mosop) que dirigía el escritor Ken Saro-Wiwa (ahorcado en 1995) y el Movimiento para la Emancipación del Delta de Níger (Mend). El Mosop y el Mend tenían reivindicaciones claramente formuladas: gestión inclusiva de los recursos petrolíferos. Los miembros de las dos organizaciones recurrían a medios legales, bajando a la calle para manifestar su descontento, pero no dudaban en tomar las armas para atacar al poder central o a las compañías petrolíferas, origen de sus desgracias.

Boko Haram: un fantasma polifacético

Creado en Maiduguri por Mohamed Yusuf en 2002, al día siguiente de los atentados del 11 de septiembre, Boko Haram ha evolucionado al capricho de los acontecimientos políticos nigerianos y de las orientaciones geoestratégicas dibujadas por grandes potencias occidentales.

De 2002 a 2006, la secta se inscribe en la lógica del reclutamiento-adoctrinamiento. No obstante, realiza algunas acciones de violencia, como para mostrar su capacidad de acción y para hacerse conocer. De 2006 a 2009, a medida que el sudista Olusegun Obasanjo se empeñaba en modificar la Constitución (2006) para pretender un tercer mandato como presidente de Nigeria, Boko Haram alcanzó un nivel considerable de violencia.

Los Estados de Bauchi, Wudil, Potiskum, Maiduguri, Borno, Yobe y Kano se han convertido en el teatro de violencias incesantes. Estas violencias causaron muertos tanto en el lado de las fuerzas de seguridad como en el de los ciudadanos y los adeptos de la secta. Por otra parte, su fundador fue ejecutado en julio de 2009. Pero como una hidra mitológica, de cuya cabeza cortada nacen otras 1000, Mohamed Yusuf no murió con Boko Haram.

Boko Haram como un invitado en la lucha del poder entre el Norte y el Sur

Hay un elemento que permite comprender el aspecto endógeno del fenómeno Boko Haram. Entre 2006 y 2007, el presidente nigeriano de aquel entonces Olusegun Obasanjo, hizo uso de todas las estratagemas para apartar el candidato favorito del Norte de las elecciones presidenciales.

Atiku Aboubakar, que sin embargo fue su vicepresidente de 1999 a 2007 fue primero acusado de corrupción, y después excluido del partido en el poder, el Partido Democrático Popular (PDP). Decepcionado, dejó el PDP y se presentó sin éxito a las presidenciales de 2007 en las filas del Partido Popular de Todo Nigeria (ANPP).

Finalmente, fue un enfermo Umaru Yar’Adoua, quien remplazó a Obasanjo. Yar’Adoua era ciertamente del Norte del país, pero no tenía ni el peso político, ni tampoco la adhesión popular de la que gozaba el riquísimo Atiku Aboubakar, que según los partidarios de Obasanjo era un adepto de la política de Washington. Lo seguro es que desde esta desavenencia, una más (quizás la gota que colmó el vaso) entre el Norte y el Sur del país, Boko Haram se hizo más violento que nunca, atacando escuelas, iglesias cristianas y otros lugares públicos. Con ese nuevo despliegue, se constata que la secta, transformada en el caballo de Troya de la élite del Norte de Nigeria, dispone de ahora en adelante de armamento pesado. Sus tropas hoy en día, estimadas a 30.000 hombres, están más disciplinadas y parecen mejor formadas. En resumen, ¡se han vuelto más «profesionales»! Esto nos hace pensar inmediatamente en el Ejército Islámico (Daesh, en árabe) en Irak, es decir un arma de chantaje manipulada por intereses ocultos.

Finalmente, el 5 de mayo de 2010, después de la muerte del presidente nordista Yar’Adoua, que no terminó su mandato, el poder volvió al Sur con la elección de Jonathan Goodluck, oriundo de la región petrolífera del Delta del Níger. Los musulmanes del Norte se sintieron una vez más timados. Estimaron que la banda de Jonathan Goodluck y Obasanjo violó el acuerdo tácito que estipula que no sólo sean el Norte y el Sur los que dirijan el país alternativamente, sino también que cada parte elija su candidato para ser presidente.

Una disposición que el partido en el poder vulneró mucho más antes, en 2007 tanto como en 2011. De lo que puede deducirse el por qué de al acercarse las elecciones del 2015, Boko Haram multiplique los actos de terror que en el plano interno, intentan fragilizar al presidente sudista Jonathan Goodluck.

Para llevar a cabo este proyecto, los grandes medios de comunicación tienen un papel determinante. Se dedican a una comunicación selectiva que consiste en comunicar sobre las acciones de Boko Haram y a pasar por alto las acciones de las fuerzas de seguridad de Nigeria que sin embargo demostraron su potencia varias veces. En 2009 por ejemplo, el ejército nacional infligió una paliza considerable a los miembros de la secta, matando a su fundador Mohamed Yusuf y un millar de sus combatientes. En una carta del 9 de agosto de 2009, Sanni Umaru, que se presentó el sucesor de Mohamed Yusuf, reconoció la pérdida de más de 1000 hombres por parte de Boko Haram. A pesar de que el gobierno federal esté por supuesto corrompido,  no es (por ahora) el elefante muerto que se nos pinta en el televisor.

Nigeria hace frente a una guerra de cuarta generación, y en ésta, la guerra de la información es un pilar central. Los mentiras mediaticas de los periódicos y televisiones «presstituidas » se convierten en obuses de mortero que son disparados de la noche a la mañana. ¡Nuestro televisor es como un soldado de infantería del enemigo instalado en nuestro propio salón, disparando todo el día en dirección de nuestro cerebro!

Con la financiación de la élite del Norte, así que la de los actores exteriores, la secta islamista se ha sobreequipado y en adelante dispone de armamento pesado y carros de combate. Además de las ayudas financieras y logísticas, esos islamistas terroristas gozan de importantes complicidades en la administración y en las fuerzas de seguridad; complicidades sin las cuales no hubiera sido posible raptar más de 200 chicas en una escuela y desaparecer sin que las dichas fuerzas les atrapasen. Entre los financieros de Boko Haram, Qatar y Arabia Saudí encabezan el pelotón; evidentemente por cuenta del Imperio, pero con la ventaja de desestabilizar un actor mayor y su futuro rival en el mercado del petróleo y del gas. En 2050, sólo Nigeria tendrá alrededor de 400 millones de habitantes, es decir la tercera potencia demográfica del mundo. Eso no conviene a los negocios de mucha gente.

La dimensión occidental-imperialista: fragilizar Nigeria y apartar China

Las potencias están celosas de su posición y de los privilegios que gozan ocupando ese sitio. Se empeñan en frenar toda competencia por pequeña que sea. Por su condición de triple potencia (demográfica, económica y petrolífera) africana, sin quererlo Nigeria se ha hecho enemigos fuera del continente africano. Como si no bastara, el expresidente Olusegun Obasanjo cometió el «crimen » de romper el monopolio de las empresas occidentales en la explotación de vastos yacimientos de petróleo de Nigeria, abriendo los pozos a los chinos.

Efectivamente, durante más de un medio siglo, las compañías petrolíferas francesas, inglesas y estadounidenses reinaron como dueños imperturbables en la producción petrolífera en Nigeria. Y entonces, ¡acontecimiento inesperado! En abril de 2006, el presidente Obasanjo, que no recibió el apoyo de los occidentales en la tentativa de modificar la constitución para mantenerse en el poder, se enfadó y se volvió hacia China. Para gran perjuicio de Shell, Texaco, Chevron…, las autoridades nigerianas anunciaron con gran pompa haber firmado un contrato de explotación con la compañía petrolífera China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), por más de 2 mil millones de dólares, con una previsión de producción de 225 000 barriles por día. En el mismo sentido, el presidente Obasanjo negoció con el gobierno chino un préstamo de mil millones de dólares, para financiar la rehabilitación de las vías férreas de Nigeria y comprar el material móvil. En cuanto a China, se dio dos años para producir su primer barril de petróleo en el país de Ken Sarowiwa y de Wole Soyinka.

Este acercamiento entre Abuja y Pekín da insomnios en las capitales occidentales. Perder el control de Nigeria, que produce 2.5 millones de barriles al día, es un golpe duro para París, Londres y Washington. Tanto más cuanto que Nigeria y su vecino Camerún constituyen una especie de glaciar estratégico imprescindible para el control del Golfo de Guinea.

Por su parte, Arabia Saudí y Qatar se inquietan de ver el primer productor africano de petróleo liberarse de su tutela. Irán, segundo productor de oro negro en el mundo, se burla de las directivas de Arabia Saudí y Qatar. Venezuela, quinto productor mundial de petróleo se liberó de las directivas de las monarquías árabes y del imperialismo occidental desde hace más de un decenio. Gestiona su petróleo con la más completa soberanía. Ahora bien, Ad vitam aeternam, esas petromonarquías pretenden ser el centro de regulación del mercado de petróleo  mundial. Es el único lote de consolación que les deja el imperialismo occidental.

Frente a las veleidades soberanistas de Nigeria, las reacciones no tardaron en llegar. En el país del Tío Sam, ya se sabe, ¡la mejor defensa es el ataque! La administración estadounidense lanzó precipitadamente su Mando militar para África en 2008, año en que la China National Offshore Oil Corporation  (CNOOC) arrancaba sus actividades petrolíferas en el primer país productor de petróleo en África. En la diligencia, los Estados Unidos no esperaron obtener un permiso de sede para lanzar Africom. Hacía falta hacer algo. De la misma manera no hacía falta esperar a que un país africano aceptara albergar Africom antes de lanzarlo. Seis años después de su nacimiento, ese Mando militar estadounidense para África aún tiene su base en…Stuttgart en Alemania.

Algunos pueden ver en ello una mera coincidencia. Pero eso no quita nada al hecho   de que el Mando militar estadounidense para África no tiene como meta luchar contra el terrorismo como se dice en los discursos oficiales. Africom es la rama militar de la diplomacia estadounidense, atareada en frenar la emergencia de una potencia endógena y sobre todo en apartar China de África. Para evitar que el Imperio Medio, actual segunda potencia económica del mundo, alcance su lugar de primera potencia económica mundial, los Estados Unidos, incapaces de cerrar las fábricas chinas, impiden que éstas puedan acceder a las materias primas que les son indispensables.

La CIA : manos a la obra

Apoyándose en los cables de Wikileaks, la organización Greenwhite Coalition afirma que durante muchos años, los Estados Unidos desplegaron enormes recursos para arruinar el gigante de África. Buscando en su memoria, el país de Georges Bush constató que las tropas de Ecomog (Economic Community of West African States Monitoring Group), la fuerza militar de la CDEAO (Comunidad de Desarrollo de los Estados de África del Oeste), mayoritariamente constituida de militares nigerianos, había jugado un papel importante  (como institución de alto al fuego) en las guerras civiles en Liberia y en Sierra Leona durante los últimos años.

Temiendo el uso de Ecomag por Nigeria para desbancar la influencia de las grandes potencias en la subregión, el presidente Georges Bush fundó ACRI (África Crisis Response Initiative) en 2004. Con la ayuda de la CIA, ACRI reclutó a jóvenes islamistas a los que formó en la colecta de informaciones, en el manejo de armas, en las técnicas de supervivencia. Hoy en día esos jóvenes están a la disposición de la secta Boko Haram, ¡que se sirve de ellos para sembrar la muerte!

Greenwhite constata también que la CIA instaló campos de adoctrinamiento y de formación a lo largo de las fronteras porosas de Nigeria, de Camerún, Chad, y Níger.  Además, otro cable diplomático estadounidense revela que para llevar al cabo la desestabilización de Nigeria, la embajada estadounidense en Nigeria ha pasado a ser un verdadero laboratorio. Para  llevar a cabo eficazmente el siniestro proyecto, Washington no encontró a nadie mejor que Terence P. MacCulley para ocupar el puesto de embajador en ese país. Terence P. MacCulley no es un diplomático como los demás.  No sólo es el coordinador de la política extranjera de Áfricom, sino también es uno de los arquitectos de Africa Crisis Response Initiative. Su experiencia ha sido puesta al servicio del proyecto de debilitamiento del poder federal, con el objetivo de justificar la intervención de los países de OTAN.

Es conocido de todos que los ataques de la secta islamista se están produciendo ¡con una precisión digna de un ejército profesional bien entrenado! Dispone de un número de soldados que ni siquiera los rescates obtenidos a cambio de rehenes pueden pagar. Puesto que, para reclutar, nutrir, equipar y curar a millares de combatientes, como es el caso de Boko haram, se necesita financiaciones importantes y regulares. Sin embargo, el business de los rehenes no satisface estas exigencias.

Michelle Obama y el marketing de aviones teledirigidos estadounidenses en Nigeria

Para comprender mejor la implicación de los Estados Unidos en el proceso de desestabilización de Nigeria, es menester echar un vistazo a los últimos eventos que se refieren a este país. El más reciente es incontestablemente la campaña “Bring Back Our Girls” iniciada personalmente por la primera dama de los Estados Unidos. Mientras que  durante los seis primeros años de presidencia de su marido,  Michelle Obama apareció como una persona reservada, en ese momento se transformó en la mascota del complejo militaro-industrial estadounidense. Al iniciar la campaña bringbackourgirls en facebook, llamó legítimamente la atención del mundo sobre el destino de las doscientas chicas raptadas por la secta islamista.

Pero lo que no se dice, es que Michelle Obama acaba así de encontrar un nuevo cielo para los drones (aviones teledirigidos estadounidenses), y un nuevo terreno de operaciones para los Marines y demás fuerzas especiales estadounidenses. En nombre de la búsqueda de las doscientas chicas, el presidente estadounidense decidió enviar 70 militares a Chad. De este modo, Obama ha aprovechado la ocasión para reforzar el número de los soldados estadounidenses en Nigeria. Hasta mayo de 2014, 50 soldados estadounidenses fueron destinados regularmente a la embajada de Estados Unidos en Nigeria. Desde ahí, 20 Marines ya se dedicaban a formar a los militares locales. La campaña iniciada por Michelle Obama ha permitido aumentar ese número.

Acuérdense de la campaña iniciada para -según se nos dijo- atrapar a Joseph Kony. Permitió a los Estados Unidos ocupar el Congo, Uganda, la República Centroafricana…La operación Bring Back Our Girls permite facilitar la ocupación de África del Oeste y establecer el eje Mogadiscio-Ouagadougou, con 12 países bajo las botas de Washington. Hasta el día de hoy, 29 países africanos han concedido el derecho de utilizar sus aeropuertos a los Estados Unidos. No olvidéis nunca que las fuerzas especiales siempre son precedidas de espías que colectan informaciones útiles, no sólo para los militares, sino también para el espionaje económico e industrial al servicio del Imperio. Ya se ve quien saca provecho de los crímenes de Boko haram en última instancia.  ¡La guerra es la organización!

Boko Haram: un póker mentiroso muy rentable

Boko Haram significa en francés: «Escuela prohibida». Boko remite a “libro”, book en inglés y en cuanto a Haram significa “prohibida”. Su contrario es Halal. Pero muchos «especialistas» y «expertos» de Boko Haram prefieren la traducción siguiente: «la escuela occidental es un pecado».

Sin embargo, es sorprendente constatar que Boko Haram no ataca a los intereses occidentes, que, según la definición de los «expertos», serían sus enemigos objetivos. En Nigeria, las grandes marcas occidentales saltan a la vista, especialmente las compañías de explotación del petróleo, que constituye la principal fuente de divisas del país.

En vez de atacar a esas compañías para materializar ese carácter Haram de Occidente, la secta prefiere atacar a los ciudadanos nigerianos a quienes atribuye el crimen irreparable de ser cristianos o estudiar en una escuela laica. ¿No fue Abubakar Shekau quien reivindicó el rapto de las doscientas chicas en un video? No hay la menor coherencia. Boko Haram no es lo que su nombre significa. Dicho de otra forma, Boko Haram no es lo que se os dice de él.

Contrariamente a Boko Haram, el Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni y el Movimiento para la Emancipación del Delta de Níger, se oponían abiertamente a los intereses de Occidente. Los dos movimientos atacaban directamente a las multinacionales petrolíferas y a sus relevos en Nigeria. En 1992, tres años antes de su ahorcamiento en Port Harcourt el 10 de noviembre de 1995 por el régimen de Sanni Abacha, el escritor Saro-Wira (asesinado con 8 de sus compañeros de lucha del Mosop), acusaba claramente las compañías petrolíferas diciendo: «La explotación petrolífera ha transformado el pais Ogoni en un inmenso terreno donde nada crece. Las tierras, los ríos y los arroyos están contaminados; la atmosfera está envenenada, contaminada por vapores de hidrocarburos, de metano, de óxido de carbono y de hollín arrojado por la combustión que, desde hace treinta años, produce la quema de gases durante las 24 horas del dia en zonas habitadas. El territorio Ogoni ha sido devastado por lluvias ácidas y los derrames o surgimientos de hidrocarburos. La red de de oleoductos de fuerte presión, instalada en todas partes en las tierras cultivadas y en los pueblos Ogoni, constituye una peligrosa amenaza para los habitantes». La petrolera Shell, perseguida por los familiares de las víctimas por haber sido cómplice en el asesinato de Saro-Wiwa y sus amigos, aceptó pagar una indemnización de 15,5 millones de dólares en junio de 2009.

El rescate de la mala gestión

Si Boko Haram recluta con tanta facilidad en Nigeria, también es porque los que sucedieron a la presidencia de este país se han lucido mediante una redistribución injusta de los beneficios del petróleo. Buena muestra de ello es que la diferencia entre la tasa de escolaridad entre el Norte y el Sur del país es abismal. Lo mismo sucede en el ámbito sanitario. De 100 000 mujeres embarazadas en Nigeria, 1800 mueren en el Norte, contra 80 en el Sur. Frente a esta miseria aceptada por los hombres políticos, generalmente enredados en asuntos de corrupción y malversación de los fundos públicos, la población de las zonas abandonadas pasa a ser fácilmente manipulable.

Para atraer a un máximo de adeptos, a quienes finalmente supo convertir al Yihad, en sus prédicas Mohamed Yusuf, el fundador de Boko haram, siempre insistía acerca de esas desigualdades. Acusaba al poder central como el responsable del paro de los jóvenes. Numerosos eran esos jóvenes quienes, después de haber cumplido su formación universitaria, esperaban el primer empleo. Usando todos los subterfugios para apartar al nordista Atiku Abubakar y posicionar al enfermo Omaru Yar’Adoua, Olusegun Obasanjo reforzó la división social entre Norte y Sur, mientras que Boko haram prospera rápidamente en el Norte al contar con el apoyo de la élite nordista. Los nordistas están dispuestos a todo para que un sudista no gane las elecciones presidenciales de 2015.

Los resultados de esas consultas probablemente determinarán el curso de la historia de Nigeria. Si un sudista gana las elecciones, es verosimil que los actos terroristas sigan multiplicándose. Por cierto, que un informe circunstancial del National Intelligence Council de los Estados Unidos, habla de una probable división de Nigeria en dos partes en 2015. Sin embargo, si un nordista gana, las cosas serán diferentes. Los musulmanes verían la llegada de uno de los suyos a la presidencia del país, como si se tratase de la corrección de una injusticia. Como un instrumento al servicio de la élite del Norte, Boko haram habrá así llevado a cabo una de sus misiones históricas. Dado que también -y ante todo-, está al servicio de las potencias extranjeras, Boko haram podrá entonces trasladarse a otro país, exactamente como lo hicieron los yihadistas takfiries cuando abandonaron la Libia conquistada, para ir a la Siria de Bachar Al-Assad. En resumen, sus combatientes podrán ser enviados a un nuevo frente para una misión similar: oponerse a China y obtener contratos leoninos para las multinacionales occidentales.

Después de Nigeria, ¿Camerún?

Camerún es el blanco ideal de las potencias imperialistas occidentales. ¿Por qué el Camerún de Paul Biya? Como el presidente centroafricano François Bozize, derrocado por una coalición rebelde en marzo de 2013, Paul Biya tiene la mala suerte de haber decidido diversificar los socios económicos de Camerún. Así, ese país considerado desde hace cerca de un siglo como un bastión inexpugnable de Francia, ha abierto ampliamente sus puertas a China. En 10 años, ésta última ha suplantado Francia en la economía camerunesa. Ganando progresivamente todos los grandes proyectos: construcción de los embalses de Mekin y M’mvelle, construcción de la autovía Duala-Yaundé, construcción del complejo industrialo- portuario de Kribi, etc.

Camerún también es considerado como el cerrojo del Golfo de Guinea así como el gatillo de toda África. También se le llama «África en miniatura». Desestabilizar ese país es la garantía de haber prendido el fuego a todo el Golfo de Guinea. Ya hace más de dos años que las incursiones de la secta islamista destruyeron casi todas las transacciones comerciales del ganado en el Norte de Camerún, mientras que la miseria social es precisamente la razón de esencial por la cual estos yihadistas reclutan con tanta facilidad. La estrategia del caos está pues en marcha.  Hasta ahora,  los únicos rehenes occidentales atribuidos o reivindicados por la secta nigeriana fueron raptados en…Camerún.

El 19 de febrero de 2013, una familia francesa constituida por Tanguy Moulin-Fournier y su esposa, sus cuatro hijos, y Cyril, el hermano de Tanguy, fueron raptados en el extremo-Norte del Camerún. De visita a Grecia, François Hollande declaró enseguida que el grupo que tenía entre sus manos a la familia francesa era Boko Haram. Boko Haram aún no habia hecho ninguna reivindicacion de aquel secuestro. Hizo falta esperar al día 21 del mismo mes, para que Aboubakar Shekau, el jefe de la secta del momento, hiciese la reivindicacion.  En noviembre del mismo año 2013, otro francés de 42 años, Georges Vandenbeusch fue raptado otra vez en la localidad de Nguetchewé, en el Norte del Camerun. El Consejo episcopal de Camerún no hizo ningún comunicado haciendo público aquel secuestro. De la misma manera, el consejo se quedó mudo después de la liberación de Vandenbeush, el día 31 de diciembre.

¡Qué poco habitual! Cuando un cura católico está en dificultad, el Consejo episcopal toma una posición oficial, condenando el acto. Lo que nunca fue el caso para Georges Vandenbeusch , quien sin embargo era presentado como cura católico. A continuación, el 5 de abril de 2014, los curas italianos Giampaolo Marta y Gianantonio Allegri, así como una sor canadiense, fueron secuestrados en Tcheré, una localidad a más o menos 20 kilómetros de Marua, capital de la región del Extremo-Norte del Camerún. El secuestro fue atribuido a la secta islamista ¡Uno pensaría que Boko Haram sólo ve a los occidentales en Camerún!

De hecho, a través de esos secuestros, la secta islamosta y sus financiadores imperialistas quieren mostrar a la opinión internacional que el régimen de Yaundé es incapaz de asegurar la protección de sus ciudadanos y de los extranjeros, y preparan de ese modo las mentalidades para a una futura ocupación militar del pais, como ha sucedido en la República Centroafricana.

Un nuevo mapa de Africa se está dibujando. Las fronteras heredadas de la colonización ya no satisfacen a los intereses de quienes las trazaron en aquella época. Algunas informaciones serias predicen la constitución de un nuevo estado reagrupando el Norte de Nigeria, de Camerún, de la República Centroafricana y el Sur de Chad, y que será un emirato islámico como el que se está preparando en Irak.

Finalmente, la guerra contra Muammar Gadafi en Libia no tiene nada distinto de la que hundió Mali en el caos. La diferencia entre el derrocamiento de Laurent Gbagbo, en Costa de Marfil, y el de François Bozize en la República Centroafricana es la identidad de los presidentes derrocados. En Nigeria, las acciones de Boko Haram satisfacen los mismos interesen que las de Seleka. En estos tiempos de quiebra económica en Occidente, los países de la OTAN, dirigidos por la nueva pareja antropófaga, Estados Unidos-Francia, quieren refrenar la penetración china y recuperar los enormes recursos naturales disponibles en esta parte del mundo.

También se trata de desestructurar el continente africano, que sin duda será la primera potencia demográfica mundial en 2050 con una población de dos mil millones de habitantes. En esta tercera guerra mundial que es la lucha por la hegemonía planetaria, cualquier Estados soberano constituye un peligro para Occidente; en este sentido, cualquier estado lo suficientemente grande debe ser fragmentado en entidades fácilmente manipulables como en Sudán, y como está previsto para Irak.

Es probable que la guerra sea larga y amplia. Como también lo es una campaña de ocultación de las verdaderas causas. Y la gran fuerza del imperialismo reside en el hecho de que es experto en el juego de achacar las responsabilidades a los demás; lo que no favorece la comprensión de las causas profundas y de los objetivos finales de los conflictos contemporáneos. A este nivel de la cuestión, a los africanos sólo les quedan dos elecciones que hacer:

O bien luchar por su liberación completa y definitiva, y trabajar para ser la primera potencia emergente del siglo XXI,

O bien aceptar una nueva colonización, ¡que esta vez puede que dure 1000 años!

Traducido del francés al español por  Guechoua Lionel para Investig’Action

Fuente: Investig’Action

El secretario de Guerra del régimen estadounidense instó a acostumbrarse a una guerra sin fin.

Pocas veces se escenifican cumbres y reuniones trascendentales en un corto plazo de tan sólo 15 días, como el presente lapso del 10/11 de noviembre –Cumbre del Foro Económico Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) en Pekín– pasando del 15/16 –G-20 en Brisbane (Australia)– hasta la fecha límite del 24 sobre la negociación del contencioso nuclear iraní con el P5+1 –los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania.

No faltarán analistas que agreguen la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) del 27 de noviembre, la cual, a mi juicio, exhibirá las consecuencias del ajuste y/o acomodamiento del nuevo orden multipolar geoestratégico entre las tres superpotencias: Estados Unidos (EEUU), Rusia y China –un tímido G-3 que no se atreve a pronunciar su nombre.

Tras haberse injuriado en público con todos los epítetos habidos y por haber de la guerra sicológica entre Occidente y Rusia, ahora en la Cumbre del G-20 podrán reunirse los presidentes Putin y Obama (http://goo.gl/uM8IRy) para desmarcar sus respectivas esferas de influencia antes de aventurarse a una guerra nuclear que aseguraría su destrucción mutua y que dejaría como gran vencedor a China.

La oficiosa guerra multidimensional incluye el choque en los frentes de Ucrania y el Medio Oriente –donde EEUU hubo presuntamente plantado con los yihadistas la semilla desestabilizadora contra Rusia, China e India, tres miembros nucleares prominentes del BRICS (http://goo.gl/OQ0FG2)– las sanciones a Rusia, el desplome orquestado del precio del petróleo y otras materias primas, la guerra de divisas, etcétera.

Como consecuencia de la disolución del bloque soviético, se supone que los cancilleres de EEUU y la ex URSS, el texano James Baker III y el georgiano Eduard Shevardnadze, habían delimitado las respectivas zonas de influencia, con la gravísima salvedad de que el compromiso fue oral y sin rúbrica notarizada, lo cual permitió la expansión vertiginosa de los dos brazos irredentistas de EEUU hasta las fronteras del corazón ruso traumatizado: la OTAN y la Unión Europea.

Un entendimiento implícito sin firma de por medio –que aprovechó estupendamente EEUU al haberse valido de la ingenuidad rusa en la etapa post-Andropov y pre-Putin– ha sido la causa de la disputa por el alma de Ucrania cuando Vlady Putin intenta regresar en la medida de lo posible al statu quo ante la doble humillación de Gorbachov y Yeltsin, lo cual se desprende de su histórica filípica contra EEUU en el Club Valdai (http://goo.gl/GkNSbY), que consideré, no como una amenaza, sino como su última exhortación para reconfigurar el nuevo orden multipolar, que por necesidad es ya tripolar entre EEUU/Rusia/China y que podría asentar sus reales en los 15 trascendentales días desde Pekín pasando por Brisbane hasta Teherán, en caso de que los actores históricos no deseen declarar oficialmente el estallido de la tercera guerra mundial que sería termonuclear.

Pese a que el presidente Obama fue literalmente ultrajado, como era de esperarse, por el Partido Republicano en las elecciones intermedias, sigue siendo el presidente de EEUU, una superpotencia en declive que intenta imponer aún su agenda global hasta que sea detenido por los únicos dos países que lo pueden impedir: Rusia y China.

Si los conflictos en Europa y Ucrania alejaron a Rusia y a EEUU, la probable resolución del contencioso iraní los puede acercar, como filtra NYT (http://goo.gl/U8VPti) sobre la inminente aceptación por Teherán para transportar la mayor parte de su pletórico almacenamiento de uranio a Rusia que convertiría el uranio a cilindros de combustible especializados para la planta eléctrica nuclear de Bushehr, el único reactor comercial de Irán.

No todo es rosa y las negociaciones trianguladas de EEUU-Irán-Rusia son muy complejas porque los actores son también de mentalidad compleja cuando la partida geoestratégica que se juega es muy cerrada.

El veterano ex diplomático indio M. K. Bhadrakumar considera que Obama con su probable arreglo con Irán, gracias a la intermediación de Rusia, puede descolgar un magnífico lugar en la historia diplomática de EEUU (http://goo.gl/U3NiVG).

Desde Teherán, pasando por Pekín (Cumbre APEC) hasta Brisbane (Cumbre G-20) asistimos a una disminución de las tensiones entre Rusia y EEUU, ulterior al paroxismo del mundo post-Crimea, pese a las recriminaciones mutuas.

Dejando atrás el delirio del analista Keith Ablow, quien reclama una Yihad estadunidense para imponer su cosmogonía al resto del mundo (http://goo.gl/7EpwZd), la réplica al histórico ultimátum de Putin la dio el general Martin Dempsey (http://goo.gl/1a3jFl) durante un acto con los veteranos del ejército, donde comentó que Rusia empuja los límites del orden internacional.

El general Dempsey reconoce implícitamente que Rusia busca el orden mundial perdido en Ucrania, pero se le escapa que Putin no piensa ser el clon ni el clown, como lo fueron sus antecesores frente a EEUU.

Dempsey considera que Putin y Rusia expresan un sentimiento de victimización tras el colapso del imperio soviético que fue enarbolado por el soliloquio (sic) antioccidental que duró literalmente casi tres horas, en referencia a la histórica filípica de Putin. A su juicio, Rusia está creando una situación inestable, con una forma de encender el fuego del nacionalismo, advirtiendo que una vez que se enciende ese fuego, no es controlable, concluyendo que se encontraba preocupado sobre Europa que ha sido muy complaciente con su seguridad. Fuck Europe again?

El secretario del Pentágono, Chuck Hagel (http://goo.gl/3nQ1Di), diagnosticó que se vive la transición de tiempos históricos definitorios de un nuevo orden en construcción, tanto después de la Segunda Guerra Mundial como por la implosión de la URSS, por lo que instó a acostumbrarse a una guerra sin fin. ¿No será que el gran problema de EEUU es su reajuste y/o acomodamiento al nuevo orden mundial multipolar geoestratégico del G-3?

Antes de iniciar la cumbre del APEC en Pekín, en forma espectacular, China y Japón acordaron expandir su diálogo y dejar de lado los tambores de la guerra (http://goo.gl/yCnJsF), lo cual alienta al ajuste geoestratégico en curso, donde se están definiendo las respectivas áreas de influencia del G-3 en gestación.

La agenda de Obama lo conduce a las cumbres del APEC y el G-20, pero también a otras dos cumbres regionales en Birmania, donde se escenificarán la del Este de Asia y la otra de EEUU con el bloque de 10 países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean).

Según la rusa Daria Chernyshova (http://goo.gl/1jPDqL), las reuniones en la Cumbre del APEC contribuyen a definir la nueva geopolítica, donde destacan tres binomios: 1) China/Japón, 2) Rusia/Japón y 3) Rusia/China (¡Noveno encuentro de Putin y Xi en menos de dos años!). A mi juicio, le faltó otra reunión transcendental: la de Obama y Xi.

La cumbre del APEC de 21 miembros en Pekín –que se celebrará en un hotel circular de arquitectura acrobática que simboliza al sol naciente– posicionará a China como una de las tres superpotencias geoestratégicas indispensables del siglo XXI, con EEUU y Rusia.

Fuente: La Haine

Al igual que el año pasado, los temas principales de la cumbre del G20 en Brisbane (Australia) serán la previsión del crecimiento del PIB global del 2% , así como la estimulación del nivel de ocupación y la creación de puestos de trabajo. La presidencia australiana está trabajando en los objetivos impuestos por los países del G20 en años anteriores, incluido el año de la presidencia de Rusia.

Este año Australia se ha propuesto como tarea principal el diseño de estrategias integrales para el crecimiento de todos los países del G20 en cuatro ámbitos principales de desarrollo: inversión, empleo, comercio y competitividad.

A lo largo de este año, los países miembros han desarrollado y propuesto distintas medidas. Estas han sido debatidas a varios niveles y valoradas por parte de estos mismos países, así como por parte de organizaciones internacionales. A día de hoy puede decirse que podemos cumplir los objetivos marcados.

La mayoría de medidas desarrolladas son nuevas respecto a las que se propusieron el año pasado. Se trata de un avance colosal en cuanto al crecimiento de la economía global. Esto también implica que el trabajo que ha realizado el G20 en el ámbito de la previsión de un crecimiento económico sostenible y equilibrado durante los últimos seis años ahora estará más estructurado y focalizado, y esto dará importantes resultados.

Las estrategias de crecimiento y el debate de estas medidas de refuerzo de la economía global, sobre todo en el ámbito de la creación de puestos de trabajo y de la acumulación de inversión, serán sin duda el objetivo principal de la cumbre. También se debatirán cuestiones relacionadas con la reformulación del sistema financiero actual, el sistema de regulación financiera y el sistema tributario. La financiación de la inversión y las acciones conjuntas en la lucha contra la evasión fiscal y la erosión de la base imponible fueron incluidas por primera vez en el orden del día durante la presidencia de Rusia.

En todos estos ámbitos hemos conseguido unos muy buenos resultados. Ya se ha cumplido la primera mitad del plan sobre impuestos y la dinámica para el cumplimiento de los próximos pasos, incluido el intercambio automático de información tributaria, es muy prometedora.

En el ámbito de la regulación financiera queda mucho por hacer, pero ya hemos conseguido importantes logros tanto en la mejora de la solidez de las instituciones financieras como en la resolución del problema “demasiado grande para caer”, así como en la eliminación de los riesgos relacionados con la economía sumergida y la transición hacia unas condiciones más seguras de funcionamiento del mercado de derivados financieros.

El trabajo conjunto ya se ha salido de los límites de la simple regulación bancaria. Estamos avanzando hacia el trabajo coordinado y en sintonía de nuestros órganos reguladores en los mercados financieros.

La cumbre también se convertirá en una plataforma para el debate de otros problemas de gran importancia. Por primera vez en esta nueva superficie se introducirán cuestiones sobre el sector energético. Hace tiempo que llegó el momento de pensar en el inadecuado funcionamiento de las instituciones energéticas internacionales, en la realidad actual del sector energético internacional.

El papel de las economías emergentes, que actualmente no tienen representación en las instituciones energéticas mundiales y, por lo tanto, no pueden influir en las toma de decisiones, debe reforzarse. También están cambiando los papeles de los proveedores y consumidores tradicionales de recursos energéticos.

Todo esto se refleja en la distribución de fuerzas, pero las instituciones tradicionales no proponen oportunidades para un diálogo cualitativo en las condiciones actuales, por lo que el hecho de que el G20 haya comenzado a reflexionar acerca de este tema es una buena noticia.

Los desafíos actuales para el desarrollo económico y social del mundo, como por ejemplo el brote del virus del Ébola, también serán una de las cuestiones a debatir en la cumbre.

Svetlana Lukash es la sherpa rusa en el G20.

Fuente: PIA

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº33