En su surgimiento, el modelo neoliberal traía promesas atrayentes. Ante todo, contener el gasto excesivo del Estado, diagnosticado como la fuente de la inflación. Por otra parte, imponer a la economía el dinamismo centrado en las empresas privadas y en el mercado. Por el discurso liberal que lo acompañaba, fortalecería a la sociedad civil y a la ciudadanía, y las liberaría de las trabas y de la opresión del Estado.