Yemen está en estado de shock. El 4 de diciembre Ali Abdulah Saleh, el expresidente del país de 75 años, la figura fija del tableo político del país desde medio siglo, fue asesinado añadiendo más incertidumbre al futuro inmediato de la región. Dos días antes, Saleh había hecho una sorprendente declaración televisiva en la que 1) responsabilizaba a los rebeldes hutíes y a la milicia de derecha fundamentalista chiita-sunnita Ansarollah de la guerra y hambruna en el país, y 2) proponía negociar la paz con la coalición liderada por EEUU-Arabia Saudi que bombardea el país desde el marzo del 2015 para “liberarlo de los hutíes”. Arabia lo celebró como el “regreso de Yemen a la Familia árabe” y pasó de llamarle el “dictador depuesto” al “ex presidente” de Yemen. Llevaban meses negociando y Riad por fin lograba romper la alianza entre las militares comandado por Saleh y los hutíes (un grupo tribal que toma su nombre de su líder Abdul Malik al-Houti) que pretende instalar una teocracia en el norte del país. Juntos habían conseguido aterrorizar a los jeques lanzando misiles al propio territorio saudí.

Hay una crisis profunda y un pueblo enfrentando la dictadura, a pesar del silencio de la "comunidad internacional", los grandes medios de comunicación y los neodemócratas de la derecha regional.

Fracasada la espiral de la violencia, auspiciada por EEUU y dirigida por la oposición nacional, Venezuela ha entrado en un ciclo de estabilidad política y social por primera vez desde que Nicolás Maduro fue elegido como presidente legítimo de la República Bolivariana en 2013.

Cada día se evidencia más que nunca la normalización de lazos entre el régimen israelí y los países árabes, encabezados por Arabia Saudí. Algo que en la política de la región de Oriente Medio se consideraba como un Tabú.

El último viernes 24, un grupo compuesto por unos 30 hombres, en 5 vehículos todo terreno, llegó hasta la mezquita sufí, al-Rawda, en Bear al-Abd, a 40 kilómetros de al-Arish, capital de la provincia Norte-Sinaí, al momento de finalizar el Salat al Jumuah, (la oración de los viernes), el día sagrado del Islam, y tras hacer explotar varios artefactos explosivos caseros, que había colocado en torno al edificio, comenzaron a ametrallar a los feligreses que intentaba huir. La operación dejó 305 muertos, de ellos 27 niños y cerca de 200 heridos. Concretado lo que se convertiría en el atentado más letal de la historia más reciente de Egipto.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº48