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El proceso nacional-popular de Bolivia, iniciado con la rebelión de octubre de 2003, ha conseguido transformar las estructuras culturales, políticas, económicas y sociales del país y se encuentra, a once años de gobierno del presidente Evo Morales Ayma, ante la necesidad de reafirmar el mismo en un contexto regional distinto por los retrocesos producidos en Argentina con el triunfo electoral de Mauricio Macri y en Brasil por el golpe de estado parlamentario de Michel Temer a Dilma Rousseff y por la dura campaña contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

El problema con el socialismo real en todos los rincones de la tierra ha sido el que hemos pretendido construirlo sobre la base de las democracias burguesas, las que son la esencia y principio rector  del capitalismo en el que hemos crecido y vivido,  asumiendo sus vicios y rémoras que, a fin de cuentas,  son las antípodas y paradojas del socialismo, porque la diferencia entre el capitalismo y el socialismo radica en las relaciones sociales del producción: en el capitalismo la riqueza o el capital está concentrado en pocas manos desde el proceso originario de acumulación de riqueza, en el que la burguesía concentra  y controla los medios de producción y sus modos, gracias a esa democracia al servicio del Estado burgués, mientras que en el socialismo han de cambiarse las relaciones sociales de producción, lo que implica que la concentración de la riqueza dejaría de estar en pocas manos y la explotación del trabajador dejaría de existir, gracias a la colectivización de la riqueza y de la propiedad, cosa que aún no ha sucedido en nuestro nuevo mundo que queremos hacer emerger, el multicéntrico y pluripolar.

I. Por favor, no crean más en las encuestas. No aciertan en este nuevo tiempo político. Seguramente siguen con factores de expansión poblacional del pasado, en base a una caracterización socio-cultural-económica de otra época. Y además no son capaces de captar el voto oculto, vergonzante. Fallan habitualmente pero seguimos ansiosamente creyendo en ellas durante la espera. Las encuestas dejaron de ser un instrumento de ayuda para convertirse en una trampa analítica. Las encuestas se convierten en una guerra de cifras, utilizadas como arma política a favor de lo que se desea. 

La mayoría obtenida por Alianza País en las elecciones de este domingo confirma que un sector significativo del electorado ecuatoriano supo discernir lo que estaba en juego: la continuidad de un gobierno que marcó un antes y un después en la historia contemporánea del Ecuador o el suicida salto al vacío emulando la actual tragedia argentina. Lenín Moreno y Jorge Glas representaban la consolidación de los avances logrados durante diez años bajo el liderazgo de Rafael Correa; sus principales contendientes, Guillermo Lasso y Cynthia Viteri, eran el retorno de la alianza social que tradicionalmente había gobernado al Ecuador con las desastrosas consecuencias por todos conocidas.

El pasado sábado 18 de abril a las 21:10 hrs., participé en una entrevista para Telesur en relación sobre las elecciones generales que a unas cuantas horas se iniciarían en Ecuador. Es decir, el domingo siguiente, ver: https://videos.telesurtv.net/video/646290/adalberto-santana-hay-una-guerra-sucia-informativa-en-ecuador/. Lo esencial que destacábamos en esa emisión televisiva, es la victoria electoral que sin duda obtendría Alianza PAIS (AP). Lo cual refrendaría las tendencias que apuntaban a Lenin Moreno como el candidato presidencial mejor posicionado. Confirmación que después de las ocho de la noche de ese domingo electoral, lo confirmó el primer avance de los resultados preliminares que dio a conocer el Consejo Nacional Electoral del Ecuador.