Quienes visitan Puerto Rico comprenden por qué la llaman “la isla del encanto”. Lo palpan en el aire, en la luz, en el paisaje y también en la gente que la habita. 

Que somos, dicen, la Grecia del Caribe. No tiene que ver con nuestra riqueza cultural, ni con la importancia de nuestros ancestros. La causa es menos sublime; nada de qué sentirse orgulloso. Ambos países están endeudados hasta la coronilla.

A mediados del siglo XX, el gobierno de Washington exhibía a Puerto Rico como “la Vitrina del Caribe”, el modelo soñado para los países mesoamericanos y unos decenios después igualmente lo hicieron los predicadores neoliberales y los apologistas de los TLC. Sin embargo, hace ya un par de décadas la economía de la isla se congeló y desde hace 10 años constituye una catástrofe cuyas crecientes calamidades atormentan el empleo, la alimentación, la seguridad social, la salud, la criminalidad y la estructura demográfica de la población. Ahora una deuda pública impagable dio pie a que The Economist califique a la isla como “la Grecia del Caribe” y más de la mitad de los puertorriqueños señala que la principal causa del desastre es el estatus político que aquellos pregoneros encomiaban: el Estado Libre Asociado.

Hace algún tiempo Grecia ocupa lugar prominente en todos los medios de comunicación que siguen con interés la batalla que libra el gobierno del Primer Ministro Alexis Tsipras para salir de la profunda crisis económica heredada de administraciones anteriores y lograr un acuerdo justo en una difícil negociación con la llamada troika formada por el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y el Banco Central Europeo.

Estados Unidos ha querido comprar con dádivas la fidelidad de los puertorriqueños, tanto para mantener el estatus quo de Estado Libre Asociado o en el pretendido intento de convertir a Puerto Rico en su estado número 51. Sin embargo la realidad es otra, la grave situación económica y social ha ocasionado que más de la mitad de los puertorriqueños vivan fuera de su país. 

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº48