Desde que comenzó el mes de junio tanto en Manhattan como en San Juan miles de puertorriqueños han salido a las calles levantando dos demandas fundamentales: la independencia de Puerto Rico y la liberación de Oscar López Rivera quien cumple más de 34 años de prisión y es el preso político por más tiempo encarcelado en Nuestra América.

La insolvencia admitida por Puerto Rico y la respuesta de Estados Unidos de que resolverla “será responsabilidad” de la propia colonia ilustra la urgencia para la Organización de Naciones Unidas de resolver la situación de las islas usadas como enclaves estratégicos coloniales en todos los océanos del mundo.

Hacia finales de los años cuarenta, Estados Unidos bautizó a Puerto Rico la “Vitrina del Caribe”, como ejemplo a seguir por todo el Caribe y Latinoamérica. Era supuestamente el milagro de industrialización que ejecutaba el benefactor gigante capitalista del norte en una islita pobre, colonizada y subdesarrollada.

¿Qué es Puerto Rico? Probablemente tal pregunta suscite, como casi toda interrogante, diversas contestaciones. Es, sin lugar a duda, una isla caribeña. Podría argumentarse que alcanza la categoría de archipiélago. El Gobierno de Estados Unidos lo cataloga como “territorio no incorporado”. También lo denomina, como en la derogada sección 936 del Código Federal de Rentas Internas, “posesión”. Si se prescinde de eufemismos hay que definirlo como colonia, clasificación que ha inspirado numerosas e imaginativas racionalizaciones por parte de los defensores del régimen vigente. A éste se le llama oficialmente “Estado Libre Asociado” en español y “Commonwealth” en inglés, reduciéndolo así a una engañosa y patética traducción.

Los informes sobre la inmunidad del contrabando de drogas a la ofensiva militar y policial, junto a la baja sostenida de la actividad económica y las nuevas denuncias sobre la planificación de más aventuras armadas regionales, presentan a esta nación isleña del noreste caribeño con el perfil de problema de seguridad, tanto para el Norte como el Sur de las Américas.

Frases


“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº48