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Para no perder la costumbre, Amnistía Internacional (AI) vuelve a sacar un informe sobre la violación de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad en Siria por parte del gobierno liderado por Bashar Al-Assad. Allí "informan" que en la prisión militar de Sednaya, cerca de Damasco, se ejecutaron "de 5 a 13 mil presos".

Mientras hay gobiernos neoliberales que suspenden, de manera inconsulta y unilateral, las “Leyes de Medios” más avanzadas; mientras hay gobiernos derechistas que alientan la “auto-regulación” de los monopolios mediados. Mientras el proceso de concentración mediática protagoniza sus luchas inter-burguesas atropellando con monopolios la libertad de expresión de los pueblos… ocurren en las bases de los pueblos fenómenos de trascendencia, cuantitativa y cualitativa, de primer orden. Acudimos a un momento realmente apasionante de la lucha de clases expresada, también, en los medios de comunicación. Hoy la situación nueva es esta: Nicolás Maduro llama a una Revolución de la Comunicación.

El 13 de febrero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó como cabecilla del narco al vicepresidente ejecutivo de Venezuela, Tarek El Aissami, y anunció “sanciones” contra él: retirarle la visa y confiscar los bienes que poseyera en territorio estadunidense. Días antes, un grupo de legisladores de ese país, entre los que destacan los contrarrevolucionarios de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen, Robert Menéndez, Marco Rubio, Mario Díaz Balart y otros por el estilo había dirigido una carta el presidente Donald Trump en la que solicitaban mano más dura contra Venezuela y arremetían contra El Aissami, al que acusan de vínculos con el narcotráfico y el terrorismo internacional. Los autores de la misiva, además de su incesante actividad contra Cuba, convertida en un pingüe negocio, apoyan a los grupos que adversan a todos los procesos progresistas en nuestra América.

El 21 de febrero de 2016 se produjo en Bolivia un atentado contra la democracia, una operación destinada a manipular la voluntad de la ciudadanía e influir en el sentido de su voto en el referéndum.

Medios de comunicación.- En una serie de alta audiencia para el público estadounidense, The Black List (La lista negra), Raymond Reddington, el personaje central, hace una exposición sobre una forma de influir en la sociedad a través de información calculada, denominándola "la fábrica de rumores".