Millones de personas pasan hambre hoy en Venezuela. De ellas, millones que habían dejado de pasar hambre en revolución bolivariana. Hambre de nuestra sangre. Hambre que nos duele, que nos inspira tanta, tanta rabia. Pero escribir sobre el hambre también puede ser una forma de disimular la gula, de ocultarla, convenientemente.

Hace rato que Disney se consolidó como una de nuestras más grandes derrotas ideológicas en la política, la ética y la estética. Como con otras muchas mercancías hiperventiladas publicitariamente, un “público” masivo y mundial decidió sepultar toda razón critica frente al discurso Disney y le cedió territorios nodales haciéndolo carne de sus ilusiones y de sus afectos. Los hijos como primeras víctimas. Hasta los más recalcitrantes socialdemócratas visten a sus niñas de princesitas. Y hay que oír las, no poco irresponsables, justificaciones.  

Para los ganadores, Nasralla ha sido derrotado en buena lid, tras el recuento escrupuloso de votos, que aún no concluye (sic).

El papel de los medios de comunicación antes, durante y después del proceso electoral en Honduras no es para nada sorpresivo. Su desempeño cuasi terrorista, de manipulación y creación de matrices nutridas de rumores y embustes, se produjo con la puntualidad de un mecanismo de relojería suizo.

Necesitamos una revolución cultural que además de combatir la producción, distribución y consumo de informaciones falsas, consolide el derecho social a la Cultura, la Comunicación y la Información emancipadas y emancipadoras.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº65