¿Qué son estas imágenes? ¿Denuncian la feroz represión del "tirano" Maduro? No. Es la que se ejerce en el Chile democrático –aquella tan publicitada "feliz copia" del Pacto de la Moncloa– contra manifestantes pacíficos que no levantan barricadas o guarimbas, no queman vivas a personas rociándolas con gasolina y prendiéndoles fuego, no arrojan bombas incendiarias contra jardines infantiles y hospitales, no destruyen autobuses por centenares, no saquean comercios ni depósitos de alimentos ni fabrican obuses caseros para atacar a las fuerzas del orden, ni disponen de francotiradores para escarmentar a quien intente atravesar la guarimba u oponerse a sus tropelías. Son gentes que salen a la calle a protestar, sin ningún tipo de armamento; en muchos casos niños mapuche y en otros estudiantes y mujeres reprimidos –con la brutalidad que demuestran las imágenes que acompañan esta nota– por los Carabineros que, a diferencia de la Policía Nacional Bolivariana, no tienen prohibición para llevar armas de fuego. Son imágenes estremecedoras que hablan de los límites a que llega la violencia represiva en un país cuyo gobierno se permite dar lecciones de democracia y derechos humanos a Caracas.

En el marco de la reciente campaña electoral y de las muchas cosas que ocurrieron y que son y serán comentadas, vale la pena no olvidar un acontecimiento, sobre todo para quienes están interesados en el tema de la libertad de prensa. Me refiero a la decisión que tomaron los canales de televisión abierta de organizar y transmitir un debate de los candidatos a primarias de la derecha, y negar esa misma posibilidad a los candidatos del Frente Amplio.

Omitir, distorsionar o invisibilizar informaciones genera matrices mediáticas sesgadas. Hasta ahí una obviedad. ¿Podrían los abordajes ser más equilibrados?

Urge intervenir la noción de “Pos- verdad” -con una buena dosis de pensamiento crítico- para radiografiarla hasta saber qué contiene y a qué propósitos tributa su uso. Sus definiciones la pintan como una forma “emotiva” de la mentira para manipular la “opinión pública”… para subordinar los hechos a las habilidades emocionales del manipulador. Es la mentira que prescinde de los hechos, que los arrodilla ante los intereses del enunciado para revertir (pervertir) la relación conocimiento-enunciación. El conocimiento se convierte en producto del enunciado y no al contrario. La realidad se convierte en un estorbo o en una anécdota decorativa -o prescindible- del enunciado. Una figura “retórica” más importante que la propia verdad. De cualquier manera parece ser necesario interpelar a la noción de “pos- verdad” con otra noción de contraste dialéctico que llamaremos aquí “Plus-mentira”. Incluso la construcción histórico-social de la “verdad” debe ser obra crítica.

Atrincherados en esa especie de egolatría burguesa a la que ellos llaman “periodismo”, desfilan todas las canalladas ideológicas que la oligarquía ha sabido financiar para cultivar opinadores serviles al mercado. Dicen que son muy “plurales” cuando la mayoría son parciales y anti Estado.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº48