Desde hace varias semanas grandes medios de comunicación se han volcado publicando informaciones en las que se alerta sobre la creciente escalada de violencia en Venezuela en el marco de las protestas opositoras al Gobierno de Nicolás Maduro.

Hannah Arendt retrató la mentira política como la negación de la verdad factual, acompañada de imaginación. El uso de la publicidad y una elaborada estrategia de propaganda masiva en la esfera sicológica se encargarían de crear estados de ánimo, emociones y sentimientos acordes con el relato fraudulento, en el que es posible dar órdenes con la seguridad de que serán obedecidas sin rechistar.

La posverdad no es un contenido determinado, sino un programa que se instala en la cabeza de la gente y que luego procesa todos los materiales diseñados para ratificar esa convicción profunda. Es por eso que usted ve a unos vándalos destrozando las vías y otros bienes públicos, y piensa que son valientes luchadores pacíficos por la libertad.

Como dijera Noam Chomsky: “El poder se presenta siempre  como altruista, desinteresado  y  generoso”.  El éxito de las estrategias de captación, conocidas también como “compra permanente de intelectuales y artistas”, es justo decir, cuenta con la complicidad de los propios intelectuales y artistas, que con tal de ser reconocidos y exitosos, no se resisten al coqueteo y maridaje con el poder económico de los países desarrollados de Norteamérica y Europa, involucrándose en actividades culturales, científicas, deportivas, financiadas mediante convenios, becas, alianzas estratégicas, a través de organismos oficiales del Estado y el capital transnacional, desde sus embajadas consulados, agregadurías culturales y ONGs especialmente creadas para ello.

Hay una frase de Marcel Proust, plasmada en su obra «Sodoma y Gomorra», que bien podrá ilustrar la situación presente en Venezuela: «Sólo el mal hace observar y aprender, y permite descomponer los mecanismos que no conoceríamos si no fuera por él». De una forma que reconocemos simple, pero pertinente, ésta daría cuenta del carácter de los hechos violentos, presuntamente espontáneos, ocurridos en fechas recientes, con gente de la derecha que recurre sin remordimiento alguno al terrorismo y al asesinato como armas políticas. 

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41