Son capaces de usar “fotos” para cualquier cosa. A la vista de todos nosotros, la ideología de la clase dominante, y sus negocios, miente con el fin de disociar la realidad de sus ficciones (y viceversa). Para eso fundó una industria del registro fotográfico, y una industria de la propagación de imágenes que, en uno de sus trabajos más nefastos, no ha dejado de especializarse en todas las posibilidades de la mentira. Suelen ser “fotos” sin lugar, sin fecha, sin autor. Uno de sus reinos predilectos es el del “periodismo” que las burguesías han consolidado como “armas de guerra ideológica” y herramientas para la invisibilización de lo evidente. La sobresaturación con imágenes ha servido para anestesiar al pensamiento. Diremos, sólo por rigor de método, que no son todos… pero. ¿Cuánto puede esconderse lo real en una fotografía?

El odio es un deseo de destruir. Atenta contra toda posibilidad de diálogo. Racionalmente no tiene justificación. Se manifiesta contra personas pero también contra grupos sociales y organizaciones políticas y no políticas. Es un sentimiento de aversión frecuente contra tendencia ideológica o religiosa contrapuesta. Es profundo y duradero y se expresa con una hostilidad manifiesta e intensa.

Se podrá ser muy influyente. Pero un influyente subordinado a intereses foráneos no puede ser otra cosa que una mala influencia. Este pueblo no está para subordinarse a ninguna potencia extranjera. El pueblo venezolano está para ser libre, soberano, independiente. Como Bolívar soñó.

Sobrevolar la realidad se ha convertido en el deporte preferido de muchos analistas. En esta nueva época de lo exprés, cada vez son más frecuentes los exámenes aéreos. Sorprende que cualquiera pueda escribir al mismo tiempo de Venezuela, Ecuador, Paraguay o Brasil como si conociera cada casuística en profundidad. Cada vez que asoma una coyuntura atractiva, surgen venezolanólogos, ecuatorianólogos, paraguayólogos, brasileñólogos... Con Google bajo el brazo, se atreven a pontificar y sentenciar sin leer la letra pequeña de cada caso.

Habrá que empezar a desinstalar contenidos. Contenidos que no se encuentran en los prodigiosos aparatos con los que habitualmente interactuamos, sino en el gigantesco disco duro con el que contamos desde el mismo día en el que nacimos. Sin embargo, es aquél con el que menos interactuamos, al menos intencionalmente.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº48