Los resultados de las últimas dos elecciones en América del Sur representan pasos importantes para la estrategia de EEUU de recolonización de América Latina y el Caribe.

El padre de la Constitución argentina, Juan Bautista Alberdi en su libro “El Crimen de la Guerra “ escrito en 1872 afirma que “las guerras serán más raras a medida que la responsabilidad por sus efectos se hagan sentir en todos los que las promueven y las incitan”, con lo que se anticipa en casi un siglo al final de la escalada nuclear que tuvo su punto de inflexión en la Crisis de los Misiles de Cuba y que culminó con la firma por Kennedy y Jrushchov del Acuerdo de Suspensión de Pruebas Nucleares (1962) y la implementación de la Doctrina de la Coexistencia Pacífica, continuando el estigma de la Guerra Fría hasta finales del siglo XX con la caída del Muro de Berlín.

Fueron desvelos y preocupaciones, lo que movió a dos gigantes, al Comandante Fidel Castro Ruz y al Comandante Hugo Chávez Frías, por unir a los pueblos emancipados y de espíritu libérrimo, como una alternativa que enfrentara toda forma de dominación imperial, sobre todo, que permitiera el desarrollo y crecimiento, con carácter “humano”, no humanista, pues el humanismo no fue más que una corriente “secular” en contraposición al “fideísmo”, surgido en pleno Renacimiento, entre los siglos XV y XVI, en el que el “hombre como centro de todas las cosas”, fue cosificado y se sentaron las bases sólidas de lo que hoy conocemos como el capitalismo, por el carácter arrebatador, explotador e individualista.

Aquel 5 de noviembre de 2005 sí que nos sentimos orgullosos de ser sudamericanos. Mar del Plata fue escenario del renacimiento regional, cuando de la mano de Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula da Silva 34 países dijeron NO al intento de Estados Unidos por crear un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), funcional a sus intereses y no a las necesidades de nuestros pueblos.

El acuerdo del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), apoyado por Estados Unidos, fue propuesto con el propósito de eliminar gradualmente las barreras al comercio y a la inversión en todos los países de las Américas. Se trataba de una extensión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) suscrito entre Canadá, México y Estados Unidos. Su vocación era incluir a todos los Estados de las Américas —excepto a Cuba—, desde Canadá hasta Chile y la Provincia de Tierra de Fuego, Argentina. No obstante, los críticos opinaron que ese acuerdo era solo una movida, como en el caso del TLCAN, del que solo podrían beneficiarse los ricos y poderosos.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº48