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Los tres documentos, “Nuestra América”, la “Segunda Declaración de La Habana” y la “Declaración del ALBA”, simbolizan los desafíos de la integración latinoamericana en un contexto geopolítico dominado por la sombra tutelar hegemónica de Estados Unidos y esbozan un panorama histórico de esta epopeya emancipadora de los países del Nuevo Mundo desde el siglo XIX hasta el siglo XXI. “Nuestra América”, texto escrito en 1891 por José Martí, Apóstol y Héroe nacional de Cuba, creador del proyecto integrador, constituye el pilar fundacional del edificio unificador de las naciones latinoamericanas y echa las bases teóricas de esta aspiración histórica.

La Cumbre de las Américas se realiza en un momento que se evidencia claramente la crisis hegemónica de Estados Unidos en América Latina y a nivel mundial.

La agresión de Estados Unido contra una de sus 12 naciones miembros, aceleró la decisión de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) de llevar su voz a la VII Cumbre de las Américas, con sede en Panamá, los días 10 y 11 de abril próximo.

Fuentes seguras me han confirmado que la ciudadana argentina Micaela Hierro Dori está encargada de involucrar a un grupo de contrarrevolucionarios internos –algunos de los cuales se encuentran en estos momentos en el exterior en su función de mercenarios viajeros-, con vistas a garantizar la presencia de 45 de los mismos en la venidera Cumbre de Las Américas en Panamá. Esta ciudadana ha viajado a Cuba en tres oportunidades: en 2009, 2010 y 2012, ocasiones en que estableció vínculos con varios elementos contrarrevolucionarios como Yoani Sánchez, por citar un ejemplo.

América Latina muestra las huellas de la prolongada política neoliberal impuesta por el imperialismo y sus aliados de la globalización. Al cabo de décadas perdidas para el desarrollo con justicia social, el continente sigue sometido a nuevas formas cada vez más crueles de dependencia y pisoteo de la soberanía. Cualquier reflexión seria y comprometida acerca de la necesidad de transformar el Estado en las actuales circunstancias debe partir de la influencia a esta altura trágica del neoliberalismo en crisis.