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La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) constituye la materialización de los sueños de independencia y unidad de los próceres latinoamericanos, afirmó hoy el embajador boliviano ante la ONU, Sacha Llorenti.

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Durante nuestras guerras de independencia todos los próceres formularon proyectos de unidad latinoamericana y caribeña, pero durante los doscientos años consecutivos todas las iniciativas de integración fueron manejadas por nuestros adversarios. Resumamos una larga historia. En 1826 se van disipando los dos proyectos claves del Libertador: el Congreso Anfictiónico de Panamá, y el plan de liberación de las Grandes Antillas del Caribe. Hay una vital conexión entre ambos. Bolívar prevé desde mucho antes el trazado de un canal de Panamá, donde, en su concepto “bien podría situarse la capital del mundo”. Ese canal habría colocado la llave de la conexión entre los océanos Pacífico y Atlántico, primero, en manos de la Gran Colombia; en definitiva, en poder de la confederación americana que se forjara precisamente en Panamá. El dominio de ese prodigioso paso de comunicación entre las dos mitades del mundo requería un Caribe independiente, una Cuba, un Puerto Rico, un Santo Domingo, un Haití, unas Antillas menores libres, que no sirvieran de instrumento a la Santa Alianza ni a ninguna otra potencia para bloquear la comunicación entre mundos.

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Contra este proyecto latinoamericanista y caribeño opone Estados Unidos desde ese entonces la doctrina del Destino Manifiesto: Cuba y las Antillas deben caer como por gravitación en poder de la potencia norteña. Para ello, la Guerra de Independencia de Cuba ha de ser intervenida en 1898 para colocar a la isla bajo el protectorado de la Enmienda Platt, y a Puerto Rico en la condición de Estado Libre Asociado, vale decir, colonia; y otra intervención estadounidense favorece en 1903 la independencia de Panamá. Poco antes, en 1890, comienza Estados Unidos el proceso de creación de la Unión Panamericana, una organización para mantener bajo su hegemonía a los países latinoamericanos y caribeños cuya sede, significativamente, es instalada en Washington en 1905, y cuyo edificio, más significativamente todavía, es ocupado por la Organización de Estados Americanos desde su creación en 1948. Las Conferencias Interamericanas sirven desde entonces para legitimar las intervenciones estadounidenses, como la que se lanza contra Guatemala en 1954. A partir de allí, casi todas las organizaciones de integración latinoamericanas están bajo la influencia y el financiamiento, cuando no la directa autoridad estadounidense. Así transcurren dos siglos. Apenas en 1991 el Mercosur, constituido actualmente por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Bolivia y Ecuador, plantea algún desafío a la hegemonía económica de la potencia norteña.

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El presidente Hugo Chávez Frías propuso en la III Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, realizada en Margarita en 2001, los principios rectores de una integración de América Latina y el Caribe fundamentada en la justicia y la solidaridad entre los pueblos, con el auspicioso nombre de ALBA o Alternativa Bolivariana para las Américas. Según expresó el mandatario venezolano, "Es hora de repensar y reinventar los debilitados y agonizantes procesos de integración subregional y regional, cuya crisis es la más clara manifestación de la carencia de un proyecto político compartido. Afortunadamente, en América Latina y el Caribe sopla viento a favor para lanzar el ALBA como un nuevo esquema integrador que no se limita al mero hecho comercial sino que sobre nuestras bases históricas y culturales comunes, apunta su mirada hacia la integración política, social, cultural, científica, tecnológica y física" (Colussi, Marcelo: “ALBA: Una alternativa real para Latinoamérica: de la integración neoliberal a la integración popular y solidaria”; Rebelión, 30-3-2005).

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El primer paso del ALBA se concreta tres años más tarde con la suscripción de una “Declaración sobre el Alba” y de un “Acuerdo entre el presidente de la República Bolivariana de Venezuela y el presidente del Consejo de Estado de Cuba para la aplicación de la Alternativa Bolivariana para las Américas” en La Habana el 14 de diciembre de 2004. Hace una década, dos hombres se reúnen para asumir los planes de integración latinoamericana y caribeña de nuestros próceres bajo “un proyecto político compartido”. Son los mandatarios, significativamente, del primero y del último de nuestros países en obtener su Independencia. De la colaboración entre Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías surge la Alternativa Bolivariana para Nuestra América, hoy Alianza Bolivariana de los pueblos de América. En ese entonces podría parecer un desafío desesperado, como el de los patriotas que enfrentaron al que había sido el más grande imperio del mundo. Por lo pronto, el ALBA es un amanecer de la esperanza. Bajo su inspiración, es derrotado en 2005 el ALCA, el Área de Libre Comercio para las Américas, que pretendía reservar para Estado Unidos el tráfico con la Cuarta Parte del Mundo. Es la más grande derrota diplomática de la Gran Potencia del Norte, pero no la última.

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De inmediato, el ALBA parece constituirse en preámbulo de organismos de integración tales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, (CELAC) constituida en 2010 con todos los países americanos, a excepción de Canadá y Estados Unidos; una Comunidad de 33 países latinoamericanos y del Caribe, con 540 millones de personas sobre 20 millones de kilómetros cuadrados; una unión regional que posee los mayores recursos naturales del mundo y en su conjunto podría ser considerada como la tercera economía del mundo. También el ALBA es prólogo de la Unión de Naciones del Sur, Unasur, constituida en 2011 con 14 países de América del Sur, El sueño de Bolívar de una América Latina y el Caribe integrados está en vías de cumplimiento.

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Parecería el ALBA sobrepasada por estas uniones colosales a las cuales ha servido de prólogo. Examinemos algunas cifras para contemplar la situación en perspectiva. ALBA es una unión de 9 países, con dos más en proceso de incorporación; casi la tercera parte de los 33 que integran la extensa CELAC. Su territorio cubre en total 2.513.337 kilómetros cuadrados poco más de un décimo de los 22.222.000 que abarcan toda América Latina y el Caribe. Actualmente, la población de la Alianza Bolivariana es de 69.513.221 habitantes; bastante más de la décima parte de los 605.353.428 que pueblan el total de Nuestra América.

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Estas cifras encierran una muestra significativa de la caribeñidad y la latinoamericanidad. En los países de la región distinguió Darcy Ribeiro entre sociedades testimonio, con significativos grupos de la población ligados a los idiomas y los usos precolombinos; sociedades trasplantadas, en las cuales una mayoría descendiente de inmigrantes europeos intenta mimetizar la cultura del Viejo Mundo, y sociedades nuevas, en las cuales el mestizaje étnico y cultural infunde una poderosa dinámica abierta al cambio, a la renovación y por momentos a las revoluciones. En el ALBA hay por lo menos dos sociedades testimonio, Ecuador y Bolivia, con significativos porcentajes de población indígena que conservan sus culturas y formas de vida. El resto, incluidas Cuba, Nicaragua, Venezuela y las naciones caribeñas, son sociedades nuevas, con dinámicos procesos de mestizaje y transformación social. No es raro que por lo menos en cuatro de ellas avancen procesos revolucionarios que han cambiado, no sólo los órdenes internos, sino las orientaciones de la política de la región.

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Igualmente significativa es la geografía de la Alianza. El ALBA incluye por lo menos tres países andinos, Venezuela, Ecuador y Bolivia, con participación en los problemas y oportunidades que plantea la región cordillerana, alguna vez unida bajo la Comunidad Andina de Naciones, hoy desbaratada por los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos. Esos tres países son asimismo amazónicos, con extensos territorios, recursos e intereses en la Amazonia, que acumula parte significativa del bosque tropical, la biodiversidad y los recursos hídricos del planeta. Tres de ellos, Venezuela, Ecuador y Bolivia, poseen el potencial nada despreciable de significativos recursos de energía fósil, gerenciados por empresas de propiedad nacional; Venezuela dispone de las mayores reservas del planeta. Dos países, Ecuador y Nicaragua, pertenecen a la vertiente del Pacífico, nuevo eje de la economía mundial, y otro de ellos, Bolivia, mantiene una justiciera reclamación por la recuperación de la salida a dicho Océano. Nicaragua ostenta una privilegiada situación, con costas en el Atlántico y el Caribe: es la sede prevista para un segundo canal interoceánico, cuya importancia estratégica y económica sería equiparable al de Panamá, y rompería el virtual dominio sobre el paso entre océanos hasta el presente ejercido en forma directa o indirecta por Estados Unidos. Honduras, miembro del ALBA entre 2008 y 2009, también presenta salidas a ambos océanos. Los restantes países del ALBA son caribeños. Sus votos han sido decisivos en varias conflictivas discusiones en los organismos internacionales. Sus puertos pueden ser enormes emporios cuando el segundo canal interoceánico amplíe y potencie el tráfico marítimo con el Pacífico y con las economías dominantes del mundo, ahora con costas en él.

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Esto replantea el gran proyecto geopolítico de Bolívar. Un nuevo paso entre océanos, al servicio de países progresistas y productores de energía fósil situados estratégicamente entre ambos cuerpos de agua constituye un bloque de poder de decisiva influencia en la nueva configuración del mundo. En estos diez años, prestando oídos a repetidos llamamientos de Hugo Chávez Frías y de los restantes mandatarios de la unión, el ALBA ha integrado casi un país por año. Sus relaciones con las grandes organizaciones regionales, Mercosur, la Celac, Unasur, son más que cordiales. El ALBA es en la actualidad factor decisivo en las relaciones del hemisferio.

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Si son innegables los poderes económicos y estratégicos del ALBA, no es menos significativa su proyección política y cultural. Por lo menos en cuatro de sus países, Cuba, Bolivia, Ecuador y Venezuela, avanzan procesos revolucionarios que han abierto perspectivas para la autonomía y la independencia de Nuestra América. En otro de sus países, Honduras, el avance de un proceso progresista fue interrumpido en 2009 por un brutal golpe de Estado manejado desde la base estadounidense de Palmasola. El ALBA es el patente ejemplo de que se puede promover exitosamente proyectos revolucionarios en democracia, con impresionantes avances en el campo económico y social, y rompiendo el bloqueo que el imperialismo usualmente impone a tales proyectos.

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Puesto que hay una simetría entre los proyectos socialistas comprendidos en el ALBA y la política exterior que éstos proponen en su Alianza. Largo sería detallar sus propósitos, principios y logros. Reiteremos apenas algunos puntos básicos.

Para alcanzar sus objetivos, el Alba se guía por los siguientes principios y bases cardinales:

1.- El comercio y la inversión no deben ser fines en sí mismos, sino instrumentos para alcanzar un desarrollo justo y sustentable, pues la verdadera integración latinoamericana y caribeña no puede ser hija ciega del mercado, ni tampoco una simple estrategia para ampliar los mercados externos o estimular el comercio. Para lograrlo, se requiere una efectiva participación del Estado como regulador y coordinador de la actividad económica

2.- Trato especial y diferenciado, que tenga en cuenta el nivel de desarrollo de los diversos países y la dimensión de sus economías, y que garantice el acceso de todas las naciones que participen en los beneficios que se deriven del proceso de integración.

3.-La complementariedad económica y la cooperación entre los países participantes y no la competencia entre países y producciones, de tal modo que se promueva una especialización productiva, eficiente y competitiva que sea compatible con el desarrollo económico equilibrado de cada país, con las estrategias de lucha contra la pobreza y con la preservación de la identidad cultural de los pueblos

4.- Cooperación y solidaridad que se exprese en planes especiales para los países menos desarrollados en la región, que incluya un Plan Continental contra el Analfabetismo, utilizando modernas tecnologías que ya fueron probadas en Venezuela; un plan latinoamericano de tratamiento gratuito de salud a ciudadanos que carecen de tales servicios y un plan de becas de carácter regional en las áreas de mayor interés para el desarrollo económico y social.

5.- Creación del Fondo de Emergencia Social, propuesto por el Presidente Hugo Chávez en la Cumbre de los Países Sudamericanos, celebrada recientemente en Ayacucho.

6.- Desarrollo integrador de las comunicaciones y el transporte entre los países latinoamericanos y caribeños, que incluya planes conjuntos de carreteras, ferrocarriles, líneas marítimas y aéreas, telecomunicaciones y otras.

7.- Acciones para propiciar la sostenibilidad del desarrollo mediante normas que protejan el medio ambiente, estimulen un uso racional de los recursos e impidan la proliferación de patrones de consumo derrochadores y ajenos a las realidades de nuestros pueblos.

8.- Integración energética entre los países de la región, que asegure el suministro estable de productos energéticos en beneficio de las sociedades latinoamericanas y caribeñas, como promueve la República Bolivariana de Venezuela con la creación de Petroamérica.

9.- Fomento de las inversiones de capitales latinoamericanos en la propia América Latina y el Caribe, con el objetivo de reducir la dependencia de los países de la región de los inversionistas foráneos. Para ello se crearían, entre otros, un Fondo Latinoamericano de Inversiones, un Banco de Desarrollo del Sur, y la Sociedad de Garantías Recíprocas Latinoamericanas.

10.- Defensa de la cultura latinoamericana y caribeña y de la identidad de los pueblos de la región, con particular respeto y fomento de las culturas autóctonas e indígenas. Creación de la Televisora del Sur (TELESUR) como instrumento alternativo al servicio de la difusión de nuestras realidades.

11.- Medidas para que las normas de propiedad intelectual, al tiempo que protejan el patrimonio de los países latinoamericanos y caribeños frente a la voracidad de las empresas transnacionales, no se conviertan en un freno a la necesaria cooperación en todos los terrenos entre nuestros países.

12.- Concertación de posiciones en la esfera multilateral y en los procesos de negociación de todo tipo con países y bloques de otras regiones, incluida la lucha por la democratización y la transparencia en los organismos internacionales, particularmente en las Naciones Unidas y sus órganos.

En virtud de lo cual, el ALBA se organiza en función de un conjunto de principios rectores, que, citados in extenso, son los siguientes:

1. La integración neoliberal prioriza la liberalización del comercio y las inversiones.

2. La Alternativa Bolivariana para América Latina (ALBA) es una propuesta que centra su atención en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

3. En la propuesta del ALBA se le otorga una importancia crucial a los derechos humanos, laborales y de la mujer, a la defensa del ambiente y a la integración física.

4. En el ALBA, la lucha contra las políticas proteccionistas y los ruinosos subsidios de los países industrializados no puede negar el derecho de los países pobres de proteger a sus campesinos y productores agrícolas.

5. Para los países pobres donde la actividad agrícola es fundamental, las condiciones de vida de millones de campesinos e indígenas se verían irreversiblemente afectados si ocurre una inundación de bienes agrícolas importados, aún en los casos en los cuales no exista subsidio.

6. La producción agrícola es mucho más que la producción de una mercancía. Es la base para preservar opciones culturales, es una forma de ocupación del territorio, define modalidades de relación con la naturaleza, tiene que ver directamente con la seguridad y autosuficiencia alimentaria. En estos países la agricultura es, más bien, un modo de vida y no puede ser tratado como cualquier otra actividad económica.

7. ALBA tiene que atacar los obstáculos a la integración desde su raíz, a saber:

a. La pobreza de la mayoría de la población;

b. Las profundas desigualdades y asimetrías entre países

c. Intercambio desigual y condiciones inequitativas de las relaciones internacionales

d. El peso de una deuda impagable

e. La imposición de las políticas de ajuste estructural del FMI y el BM y de las rígidas reglas de la OMC que socavan las bases de apoyo social y político

f. Los obstáculos para tener acceso a la información, el conocimiento y la tecnología que se derivan de los actuales acuerdos de propiedad intelectual; y,

g. Prestar atención a los problemas que afectan la consolidación de una verdadera democracia, tales como la monopolización de los medios de comunicación social

8. Enfrentar la llamada Reforma del Estado que solo llevó a brutales procesos de desregulación, privatización y desmontaje de las capacidades de gestión pública.

9. Como respuesta a la brutal disolución que éste sufrió durante más de una década de hegemonía neoliberal, se impone ahora el fortalecimiento del Estado con base en la participación del ciudadano en los asuntos públicos,

10. Hay que cuestionar la apología al libre comercio per se, como si sólo esto bastara para garantizar automáticamente el avance hacia mayores niveles de crecimiento y bienestar colectivo.

11. Sin una clara intervención del Estado dirigida a reducir las disparidades entre países, la libre competencia entre desiguales no puede conducir sino al fortalecimiento de los más fuertes en perjuicio de los más débiles.

12. Profundizar la integración latinoamericana requiere una agenda económica definida por los Estados soberanos, fuera de toda influencia nefasta de los organismos internacionales (http://www.alternativabolivariana.org/).

De lo expuesto se concluye que el ALBA no está planteada en forma alguna como un espacio libre de trabas para la acción de las fuerzas del capital, sino como un ámbito en el cual los Estados de manera deliberada harán valer sus potestades como representantes de los pueblos para garantizar a éstos las mejores condiciones para un desenvolvimiento económico, social y cultural integrado. Y en efecto, hemos visto que la mera integración comercial produce irremisiblemente el avasallamiento de las economías de menor tamaño y grado de desarrollo por las mayores y más desarrolladas. La implantación del TLC significó la subordinación de las economías de Canadá y México a la de Estados Unidos; la creación del Mercosur reportó decisivas ventajas a la economía brasileña en comparación con la de Argentina, y así sucesivamente. Si América Latina y el Caribe quieren unirse, deben romper este circuito en el cual integración significa subordinación e intensificación de las asimetrías.

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La respuesta estadounidense no se hace esperar. Marcelo Colussi cita la expresión del ex secretario de Estado adjunto para asuntos del Hemisferio Occidental Otto Reich, quien en 2005 califica a Fidel Castro y a Chávez como “los dos terribles de América Latina” en la derechista National Review, y especifica que “Hay una alianza izquierdista y populista en la mayor parte de América del Sur. Esta es una realidad que los políticos de Estados Unidos deben enfrentar, y nuestro mayor desafío es neutralizar el eje Cuba-Venezuela” (Colussi, Marcelo: “ALBA: Una alternativa real para Latinoamérica: de la integración neoliberal a la integración popular y solidaria”; Rebelión, 30-3-2005).

Imposible le ha sido al Imperio durante medio siglo neutralizar a Cuba: podría encontrar más difícil neutralizar una alianza que comprende el decisivo poderío energético venezolano, ecuatoriano y boliviano y las poderosas fuerzas sociales que emergen en el continente, que en definitiva podrían consolidar las restantes potencialidades latentes de América Latina y el Caribe.

Fuente: Aporrea

El ALBA fue gestada por los pueblos de Nuestramérica, sus grandes revoluciones y líderes la hicieron posible. Fue el comandante Hugo Chávez en diciembre de 2001, quien propuso la creación de un nuevo esquema de integración regional, una alianza original que respondiera a las necesidades de los pueblos, sentando la base conceptual del ALBA.

El parto debió demorarse un poco más, debido al golpe de Estado de 2002 y el sabotaje petrolero.

El 14 de diciembre del año 2004, por fin nació el ALBA, con los comandantes Hugo Chávez y Fidel Castro firmando la Declaración Conjunta entre los gobiernos de Cuba y Venezuela: “Afirmamos que el principio cardinal que debe guiar el ALBA es la solidaridad más amplia entre los pueblos de la América Latina y el Caribe” con “el objetivo de construir una Patria Grande en la América Latina, según la soñaron los héroes de nuestras luchas emancipadoras.” A esta Declaración de radicales principios y objetivos se adhirieron progresivamente los países que hoy constituyen la Alianza.

Entre los logros sociales y culturales más destacados se cuentan el Programa de Alfabetización y PosAlfabetización, que ha beneficiado a más de tres millones y medio de ciudadanas y ciudadanos, logrando declarar al ALBA como zona libre de analfabetismo. La Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) y los programas para personas con discapacidad que reciben diferentes nombres en cada país, así como el ALBA Cultural y los Juegos Deportivos del ALBA.

El ALBA es ejemplo de solidaridad frente desastres antrópicos y naturales, como lo testimonia su permanencia en Haití desde el terremoto y en África, para combatir el ébola.

En lo económico, para fortalecer la soberanía económica y financiera de los países de la Alianza el ALBA ha lanzado el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (Sucre) y el Banco del ALBA. PetroCaribe desarrolla los proyectos energéticos y el acceso a la energía en un esquema justo y equitativo.

En lo político, es vanguardia en la defensa de la autodeterminación de los pueblos y los derechos de la Madre Tierra y la paz.

El ALBA es el principal motor de la unidad, la soberanía y la igualdad en la región. ¡El ALBA todavía tiene mucho que hacer en Nuestramérica!

Fuente: Correo del Orinoco

El próximo 14 de diciembre se cumplen 10 años del histórico momento en el cual el Comandante de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz y el Comandante de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías, en nombre de los pueblos cubano y venezolano y en memoria del Libertador Simón Bolívar y el Apóstol de la Libertad de Cuba José Martí, decidieron constituir una organización multinacional, independentista, soberanista y solidaria en América Latina y el Caribe, con el fin de trabajar mancomunadamente para enfrentar y resolver los  problemas económicos y sociales  de sus respectivos pueblos, provocados por la interferencia imperialista  y, contribuir con  los hermanos pueblos  de Nuestra América a superar los serios problemas que impiden su desarrollo integral  y con ello sea possible alcanzar “… la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma  de estabilidad política…”.
 
La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, es parte  fundamental de la construcción  de los sueños de hermandad, integración y unidad de los pueblos de América Latina y el Caribe muy presente en el ideario y la acción política  del Libertador Simón Bolívar y de  José Martí, quienes en su lucha libertadora contra los barvaros colonialistas  de la Monarquía Española, reivindicaron la necesidad de unir a toda la América Hispana en una sola Nación integrada por Naciones hermanas; hermoso proyecto  histórico que en ésta Epoca Bicentenaria de la Libertad de América Latina fue recogida y concretada por Chávez y Fidel  y que hoy, no solo se expresa en la existencia de ALBA, sino en el intenso proceso de integración y unificación política, economica, social y cultural que hoy vive la region, con la creación Mercado Comun del Sur (MERCOSUR), El Sistema de Integración Centroamericana, (SICA), la Unión de Naciones SuramericanaS, (UNASUR), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y  del Caribe,(CELAC)  que ya no solo integra a los pueblos latinoamericanos sino también incorpora a los hermanos pueblos del Caribe, miembros de la Comunidad y Mercado Común del Caribe, (CARICOM).
 
El nacimiento de ALBA fue una respuesta estratégica del genio de dos gigantes de Nuestra América, los Comandantes Chávez y Fidel, ante el proyecto neocolonialista de la Alianza  de Libre Comercio de las Américas, (ALCA), impulsado por el gobierno  de los Estados Unidos de América, con la  pretension de  mponerle nuevamente a nuestras economías, condiciones de intercambio comercial absolutamente favorables a las grandes corporaciones financieras, industriales, agrícolas y comerciales de ese país, el cual destruiría todos los aparatos productivos  de la region, convirtiendo a América Latina y el Caribe en un simple  espacio productor de materias primas y energía y Mercado consumidor de los productos  y servicios  de los Estados Unidos de América y sus aliados; proyecto derrotado por la posición de digna y  soberana  puesta de manifiesto por los líderes de la region como Hugo Chávez, Lula Da Silva y  Nestor Kischner y Evo Morales, en la “Cumbre de las Américas”, celebrada  en Mar de Plata, Argentina, en el año 2007.
 
Diez años despues de haberse creado el ALBA  hoy lo integran Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Cristobal y Nieves, Santa Lucia, San Vicente y las Granadinas, Venezuela y  Haiti, como Invitado Permanente, alcanzando un elevado grado de unidad política y de solidaridad e integración economica, que ha favorecido  que sus integrantes y algunos países hermanos como Belize,   - aun los de menor desarrollo – hayan alcanzado “Los Objetivos del Milenio”, aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas  y que hoy profundicen sus planes de lucha contra la pobreza y la exclusion social mediante la creación del Banco del ALBA, el Sistema Unitario de Complementación Regional, (SUCRE), Telesur, “Misión Milagro”, la Escuela Latinoamericana de Medicina, empresas Grannacionales, Fondo ALBA Alimentos,  Zona Económica ALBA (ECOALBA) y su conexión con los países integrantes de PETROCARIBE, a través del Programa FAO- PETROCARIBE de Alimentos, “Hugo Chávez Frías” y  la Zona ALBA-PETROCARIBE,  de seis (6) puntos para el desarrollo y la integración, dirigido a la construcción de infraestructuras, desarrollo del transporte  terrestre, maritim y aéreo, la complementación turística, el mejoramiento educativo, el fortalecimiento de la salud pública  y la producción de alimentos básicos de cada país.
 
ALBA es hoy el modelo más democrático y solidario  de América Latina y el Caribe,  sirve de soporte politico fundamental al proceso de unidad e integración de los países hermanos de la region y constituye una trinchera en defensa de la Soberanía y la Independencia de los pueblos de Nuestra América y muro indoblegable frente a las pretensión necolonialistas de las viejas y nuevas potencias que, en medio de la crisis económica global del Capitalismo, pretenden reconquistar política y economicamente nuestros paises para ponerlos al servicio de las corporaciones tranancionales que históricamente han sembrado  de hambre, miseria y represion a los hermanos pueblos de América Latina y el Caribe.

Fuente: Alainet

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) comenzó las actividades de cara a su décimo aniversario, que se cumplirá el 14 de diciembre próximo en La Habana, con una cumbre extraordinaria del organismo. Esta herramienta regional, cuya creación se dio en las visperas de la derrota del proyecto del ALCA, busca complementarse con las otras instancias integracionistas autónomas de la región: Unasur, Mercosur y CELAC. Los actuales integrantes del ALBA son Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y Santa Lucía.

¿Con qué finalidad nació el ALBA? Con el propósito de establecer una cooperación entre sus miembros, basada en la idea de complementariedad y solidaridad. Se autodefine como "una alianza política, económica y social en defensa de la independencia, la autodeterminación y la identidad de los pueblos que la integran", y retoma, de acuerdo a sus fundamentos de origen, el pensamiento de Bolívar, San Martín, Martí, Sucre, Hidalgo y Sandino, entre otros. Es interesante remarcar el funcionamiento de este organismo, ya que cuenta con cuatro Consejos permanentes, de igual importancia y jerarquía: político, social, económico y de movimientos sociales.

En su fundación tuvieron especial participación Hugo Chávez y Fidel Castro. Fue el 14 de diciembre de 2004 cuando los entonces presidentes de Venezuela y Cuba firmaron los protocolos de su fundación, como forma de integración y unión de América Latina y el Caribe. En 2006, se suma a esta idea el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), un instrumento de intercambio que busca contraponerse a los Tratados de Libre Comercio (TLC) con los que Estados Unidos intentó relanzar su relación con la región, luego de la derrota sufrida en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata 2005.

Un punto importante tiene que ver con la cooperación en salud y educación promovida por estos países: en la primera, con la Misión Milagro, donde el ALBA realizó unas 3 millones de intervenciones en 21 países del mundo, para recuperar o superar problemas la vista; en educación, con el programa de alfabetización "Yo si puedo" –de origen cubano– que ha sido un modelo reconocido internacionalmente, y que ha logrado que la Unesco reconozca como "territorios libres de analfabetismo" a Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua. También el ALBA se ha desplegado en el plano comunicacional, creando ALBA TV, Radio del Sur y TeleSur como medios que difunden las actividades de integración antes descriptas.

En Argentina, los embajadores de Bolivia, Venezuela, Cuba, Nicaragua y Ecuador realizaron el pasado jueves una actividad en la cancillería. Allí, el Secretario de Relaciones Exteriores argentino, Eduardo Zuain, afirmó que "emociona ver cuando la integración es un niño alfabetizado o alguien que recuperó la vista. Eso vale más que muchos discursos. Tenemos mucho que aprender del ALBA". En tanto, el embajador venezolano Carlos Eduardo Martínez Mendoza expresó que "el ALBA busca complementarse con el resto de los organismos, como Mercosur, Unasur, y CELAC". El cierre de dicha jornada estuvo a cargo del Secretario Ejecutivo del ALBA, Bernardo Álvarez, quien recordó a Néstor Kirchner y su papel en el "No al Alca" de 2005.
La próxima cumbre del ALBA, que conformará una celebración oficial por los diez años de este organismo, se realizará el próximo 14 de diciembre en La Habana, Cuba. Allí se harán presentes los presidentes Evo Morales –Bolivia–, Rafael Correa –Ecuador–, Nicolás Maduro –Venezuela–, Daniel Ortega –Nicaragua–, y Raúl Castro –Cuba–.

Fuente: Tiempo

Frases


“Tenemos que ayudar todos los días al nacimiento de la conciencia cuando no la haya, y al fortalecimiento de la conciencia cuando ya exista”

Hugo Chávez

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