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El viernes se cumplió el octavo aniversario de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), importante iniciativa regional que tuvo a Néstor Kirchner como su primer secretario general, allá por 2010. ¿Qué balance se puede hacer de la actuación de Unasur en la región desde su fundación hasta la actualidad? ¿Cuáles son los desafíos próximos de este agrupamiento regional? ¿Por qué su origen no puede entenderse sin las jornadas de Mar del Plata 2005, donde el ALCA fue derrotado?

 

[+] Escuela Suramericana de Defensa tendrá como objetivo consolidar la región como zona de paz

En la Gaceta Oficial Nº 40.641, de fecha 16 de abril de 2015 se oficializa la declaración del 17 de abril como Día de la Unión de Naciones Suramericanas.

Partamos de un hecho innegable: diversos mecanismos de integración regional autónoma han cumplido un rol relevante en la última década en América Latina. De todos ellos, Unasur ha sido, probablemente, el que más contundencia ha tenido en la defensa de procesos democráticos y constitucionales, actuando a tiempo ante embates internos y externos, en diversos países. Los ejemplos son claros: el papel de este organismo frente a los intentos de desestabilización en Bolivia (2008), Ecuador (2010), y también el año pasado en la propia Venezuela.

Este Miércoles se conoció que la reunión de cancilleres de la UNASUR programada para el día siguiente en Montevideo había sido postergada y que la misma recién tendría lugar el próximo 23 del corriente. Afortunadamente, el presidente Rafael Correa decidió enmendar tamaña insensatez y convocar a una reunión extraordinaria de cancilleres en la sede de la UNASUR, en Quito, mañana Sábado. La postergación de ese cónclave en medio de una crisis de gran magnitud no sólo fue sorprendente sino extremadamente preocupante. Quiere decir que los gobiernos sudamericanos o bien no han percibido la gravedad de la amenaza contenida en la orden ejecutiva de Barack Obama o, peor aún, lo percibieron pero no tienen voluntad política de perturbar con sus escrúpulos morales o políticos (si los tuvieran) los designios imperiales. Y esto pese a que Washington ha optado por escalar los ataques al gobierno bolivariano embarcándose en un curso de acción que viola por enésima vez la legalidad internacional agrediendo a un país que -como todos los de Nuestra América- no tiene posibilidad alguna de quebrantar la seguridad nacional de Estados Unidos.

La VIII Cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) efectuada la semana pasada en Guayaquil y en Quito, Ecuador, reviste extraordinaria importancia.