Una constante en la política expansionista de los Estados Unidos es la utilización de su moneda como factor de dominación. Ya para el año 1888 hicieron su primer intento de imponer una “unión monetaria”. El 24 de mayo de ese año el gobierno estadounidense invitó a los países latinoamericanos y a Hawai (para ese entonces era un reino) para la Conferencia Internacional de Washington, para plantearles la “adopción por cada uno de los gobiernos de una moneda común de plata, que sea de uso forzoso en las transacciones comerciales recíprocas de los ciudadanos de todos los Estados de América”.

En los últimos años, el endeudamiento ha venido aumentando de forma explosiva. Según las estimaciones realizadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la deuda global del sector no financiero —incluye a los gobiernos, los hogares y las empresas no financieras— supera ya los 150 billones de dólares; un volumen que representa el 225 % del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. De este gran total, aproximadamente 100 billones de dólares corresponden a deudas que han sido adquiridas por las empresas privadas y las familias; el resto es endeudamiento público.

Paso a paso, como se hacen los tapetes en un telar, los miembros del BRICS han ido construyendo una estructura económica que está directamente diseñada para crear un contexto mundial más multilateral y en contra del unilateralismo.

La supremacía de Washington en el sistema financiero mundial recibió un golpe tremendo el pasado mes de agosto: Rusia, China y Arabia Saudita vendieron bonos del Tesoro de Estados Unidos por la suma de 37,900 millones de dólares, de acuerdo con la última actualización de datos oficiales publicada hace unos días. Desde una perspectiva general, las inversiones globales en la deuda del Gobierno estadounidense se desplomaron a su nivel más bajo desde julio de 2012. Es evidente, el papel del dólar como moneda de reserva mundial nuevamente se ha puesto en cuestión.

Seguramente este número no nos dice nada. Tampoco si hablásemos de 3.600 millones de personas. Es inimaginable pensar que ambos dígitos están íntimamente relacionados entre sí. La matemática es caprichosa cuando se trata de observar la desigualdad económica mundial. Las 62 personas más ricas del mundo poseen la misma riqueza que los 3.600 millones de personas más pobres del planeta (el 50% de la población mundial). Así se reparte este mundo. 

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38