Quien escribe estas líneas no es economista ni especialista en cuestiones ecológicas. Es un ciudadano más del planeta, ni rico ni famoso, uno más del colectivo. Pero como tal me considero con derecho –¿con obligación también?, moralmente, creo que sí– a opinar y a tomar partido por cuestiones que tocan a todos. La economía dominante de nuestras sociedades, el capitalismo, está enferma. O más aún: no ha enfermado recientemente sino que nació enferma. De hecho: tiene un mal incurable. Es genético, no tiene escapatoria.

La procaz propaganda goebbeliana de los muy sesgados multimedia israelí-anglosajones –que hasta el muy influyente texano James Baker III fustiga por su falta de objetividad (http://goo.gl/tmPMh4)– practica un intenso solipsismo que se da el lujo de pretender afirmar cómo sus competidores globales se ven a sí mismos, sin ser consultados.

El Ecuador, después de sufrir varias décadas de regímenes neoliberales que llevaron a la pobreza y la desesperación humana a millones de sus ciudadanos, logró con la llegada al poder de Rafael Correa en 2007, ir borrando la incertidumbre que padecían sus ciudadanos.

La tripleta del Departamento de Investigación del FMI –su vicedirector, Jonathan D. Ostry; su jefe de división, Prakash Loungani, y el economista Davide Furceri– (http://goo.gl/9CEcVO) llega con mucho retraso a la fastidiosa conclusión de que algunas (sic) políticas neoliberales han incrementado la desigualdad, en lugar de promover el crecimiento, lo cual pone en riesgo la expansión duradera.

Aunque se trata de un paso previsto desde hace 20 años, Pekín retrocede en cuanto concretar su proyecto de apertura de una bolsa petrolera. Y lo hace porque China no quiere responder de inmediato a la guerra financiera que Estados Unidos ha emprendido contra ella. Discretamente, el presidente chino Xi-Jinping adelanta otros peones, fundamentalmente el desarrollo a escala exponencial de su propia producción de petróleo.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38