El océano Atlántico ha experimentado en las últimas semanas potentes y peligrosos fenómenos naturales al pasar simultáneamente por sus aguas tres poderosos huracanes y dejar en las tierras impactadas, desastres materiales y humanos.

Este año ha sido pródigo en desastres naturales. Sólo del 17 de agosto hasta hoy, los países del Caribe y Estados Unidos han sufrido el embate de los huracanes Harvey, Irma, José y Katia. El 7 de septiembre México sentía los estragos de uno de los mayores terremotos de su historia y casi simultáneamente del ciclón Katia. El primero devastó Juchitán y todo el istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, además de golpear numerosos municipios de Chiapas, y el segundo azotó zonas de Veracruz y Tamaulipas. Suman más de 90 los fallecidos por ambos fenómenos.

Desastrosos terremotos en Japón, Haití, China, Chile, Indonesia, Pakistán; inundaciones en Bolivia, Colombia, Venezuela, Brasil, Guatemala, Australia, Vietnam, Bangladesh, Filipinas, Mali, Níger, Burkina Faso; enormes incendios en Rusia, Portugal, América del Sur, Asia; desproporcionadas nevadas en Estados Unidos, México, Europa, elevación del nivel del mar y la casi segura desaparición de islas y grandes extensiones de tierra, son algunas de las consecuencias del cambio climático.

Entonces, los medios disponibles para una resiliencia ecológica ante los cambios medioambientales dependen de la condición socioeconómica del país y de los ingresos monetarios de las personas afectadas. Y, dado que estos recursos están concentrados en los países con las economías dominantes a escala planetaria y en las clases privilegiadas, resulta que ellas son las primeras y únicas capaces de soportar y disminuir en su vida esos impactos, comprando casas en zonas con condiciones ambientales sanas, accediendo a tecnologías preventivas, disponiendo de un mayor gasto para el acceso a bienes de consumo imprescindibles, etc.

Las incesantes lluvias atronadoras (llamadas por los antiguos peruanos Unu Pachacuti) que provocan la furia del mar azotando al Perú con aluviones o huaicos (llocllas) y cubriendo pueblos enteros con lodo y agua, han causado muerte, desesperación y devastación en 811 distritos nacionales, igual que ha sucedido periódicamente en el transcurso de la historia de la nación desde tiempos remotos. 

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41