Lucrar con las enfermedades que padecen las personas en el mundo se ha convertido en un pingüe negocio para las compañías farmacéuticas transnacionales que se enriquecen a costa de las penurias humanas.

Las empresas Bayer y Monsanto, en muchas ocasiones en vez de beneficiar con sus medicinas y alimentos transgénicos a la población mundial, provocan en cambio graves enfermedades y hasta la muerte a numerosas personas, a la par que amplían constantemente sus enormes ganancias.

La industria agrícola global sufre un giro telúrico de alcances geopolíticos cuando se han escenificado varias megafusiones a los dos lados del Atlántico-Norte, sumadas a la repentina aparición de China.

Por contradictorio que parezca, las grandes empresas farmacéuticas dan muy poca prioridad al derecho humano a la salud, a pesar de que les corresponde un rol estratégico en este marco.  Su meta principal es la ganancia, y como trabajan en una industria cuyos clientes finales son de alta vulnerabilidad –las personas con enfermedades– les da un margen mucho mayor que en otras industrias para fijar precios exagerados.  Corresponde, entonces, a los Estados establecer los parámetros de operación de estas empresas en aras del interés público y para garantizar el derecho a la salud.

El medicamento cubano Heberprot-P ya se utiliza en varias naciones del planeta para la atención a los pacientes diabéticos con úlcera en los pies. Recientemente, la Revista Progreso Científico del Instituto Kuwaití publicó un extenso artículo firmado por la escritora Safaa Kanj, del cual Opciones realiza una reseña por el interés que ha despertado en toda la región del Golfo, en el Medio Oriente.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº70

 

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