El difícil consenso sobre el aborto por motivos de salud y sobrevivencia. Una espina en el ojo no sería más molesta para los gobiernos de la región, como el planteamiento hecho por la ONU sobre permitir el derecho al aborto y el acceso a métodos anticonceptivos para las mujeres que viven en países en donde actualmente se presenta una fuerte incidencia de casos de zika, como es el caso de América Latina.

El femicidio, ese crimen alevoso contra una mujer por el solo hecho de serlo -uno de los más recurrentes del prontuario criminal-, parece ser irrelevante para el actual sistema de administración de justicia. Esto parecen expresar los magistrados de la Corte Suprema, quienes con un golpe de tintero han echado por tierra los esfuerzos realizados con la creación de los Tribunales Especializados en Delitos de Femicidio y Otras Formas de Violencia Contra la Mujer, uno de los más importantes avances de la región y del continente con relación a esta clase de crímenes.

Los estudios sobre la psicología de los agresores sexuales abundan. Hay quienes atribuyen los orígenes de esa conducta a las experiencias vividas durante la infancia, otros consideran la agresión sexual como una táctica de guerra, con el objetivo de destruir el tejido social del enemigo. Sea cual sea la razón por la cual millones de niñas, niños, adolescentes y mujeres adultas son violadas cada día, nada justifica el dolor, la humillación y las consecuencias físicas y psicológicas de ese acto vil.

Pasada la euforia por la aprobación del Decreto 8-2015 sobre las reformas al Código Civil, que elevan la edad del matrimonio a 18 años para hombres y mujeres por igual, es el momento de iniciar un proceso de reflexión sobre la norma y sus implicaciones en el futuro inmediato. Esta victoria de las organizaciones encargadas de velar por los derechos de la niñez sobre una asamblea legislativa, cuya actitud no parecía proclive a aceptar un cambio tan radical del estatus actual, es solo el paso inicial en la consolidación de una transformación sustancial en la vida de niñas y mujeres.

Ixcanul sumerge al espectador en un tiempo y un espacio al cual no está acostumbrado. La brillante realización cinematográfica presenta una secuencia incansable de imágenes de un lirismo extremo, que de pronto chocan en vibrante contraste con el retrato de la dura realidad de la vida rural de las comunidades indígenas. Una obra cuya esencia trasciende lo estético para obligar al espectador —quien ya no lo es del todo— a cuestionar muchos estereotipos cuya pertinencia cae en pedazos durante los minutos que dura la cinta.

Frases


“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº48