Una pregunta comienza a recorrer el mundo, ¿Qué tiene el pueblo venezolano, que los poderes del mundo no pueden con él?. Tal vez la repuesta sea que llevamos en nuestra conciencia el patrimonio histórico de ser herederos y herederas de los libertadores y libertadoras de toda Suramérica, y que de ese legado hemos sacado, en nuestro tiempo, la resolución de volver a ser libres y nunca más colonia de nadie.

Los países del Sur necesitaban de una agrupación profundamente anticolonialista, antimperialista y antirracista, defensora de la soberanía y autodeterminación de los pueblos, de la justicia y el Derecho Internacional, a favor de la solución pacífica de los conflictos y del desarme general y completo.

El asesinato en Panduro, Bolivia, del Vice Ministro Rodolfo Illanes refleja claramente los extremos a los cuales es capaz de llegar la coalición destituyente formada por el imperialismo norteamericano, como indudable “director de orquesta” acompañada por la oligarquía tradicional y las diversas fracciones de la burguesía como “segundos violines”, para seguir con la metáfora sinfónica, y el desafinado y heterogéneo coro integrado por ciertos segmentos de las capas medias, la pequeña burguesía y algunos sectores de las clases y capas populares de la ciudad y el campo. La metodología ha sido ensayada y puesta en práctica en numerosas ocasiones. Básicamente consiste en promover mediante una sostenida campaña de desinformación y manipulación la irritación de grupos o categorías sociales de raigambre popular especialmente sensibles bien sea a los resultados de ciertas políticas puntuales que desarrolle un gobierno –caso de los camioneros en el Chile de Allende- o, como ocurre en la actualidad en el caso de la República Bolivariana de Venezuela, a los efectos de políticas globales que impacten negativamente sobre el conjunto de la población, muy especialmente los más pobres. En no pocos casos se combinan ambas tácticas: en Chile el desabastecimiento planificado de ciertos productos se combinó con la virulenta reacción de los camioneros y, desgraciadamente, con los mineros en la mina de cobre El Teniente, nacionalizada por Allende y que se declararon en huelga indefinida por mayores salarios (duró 74 días, siendo el cobre “el sueldo de Chile”, como decía el presidente chileno). Poco después un violento y confuso  enfrentamiento con los mineros en Santiago deja un saldo de un minero muerto y más de medio centenar de heridos.  Como resultó evidente poco después, la siniestra mano de la CIA estaba metida en todas estas operaciones que terminaron con el derrocamiento de Allende y el baño de sangre que enlutara a ese país.

Los esclavócratas ganaron otra vez en Brasil. El golpe triunfó. El Senado limpió el camino y quitó el último obstáculo, nada menos que la Presidenta Dilma Rousseff. Michel Temer puede subir al escenario para cantar a dúo con Mauricio Macri. Ahora sí los dos mayores países de Sudamérica cambiaron de rumbo.

El conflicto entre el gobierno boliviano y los cooperativistas mineros no es novedoso en su dinámica pero sí en su escala: la brutal muerte de un viceministro a golpes, luego de ser secuestrado, causó conmoción en un país acostumbrado a la radicalidad de las protestas sociales. Además, el crimen pone en duda los avances en la creación de un «Estado fuerte», la meta de Evo Morales desde 2006: ni siquiera durante la guerra del gas de 2003, que acabó con el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, se llegó a una agresión semejante contra un funcionario de tan alto nivel.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38