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Rabia: Esta es la sensación que da a cualquier patriota enfrentar el 9 de julio de 2016, fecha en la que se cumplen los 200 años de la declaración de la Independencia Argentina, libre de España y de toda otra dominación extranjera, con un país puesto de rodillas ante los intereses imperialistas.

Hace poco me dirigí a la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington, DC, con la esperanza de despertar interés en la búsqueda de las compensaciones que se les debe a muchos de los descendientes de africanos de nuestro hemisferio. Nunca me habría imaginado que pocos meses después, el Secretario General de ese organismo regional, Luis Almagro, estaría emprendiendo una campaña intervencionista contra uno de nuestros queridos vecinos del Caribe. Por no decir que se trata de un estado del Caribe que ha hecho tanto en los últimos años para alzar la voz de sus descendientes africanos y los de la región.

Bolivia ha cambiado radicalmente en diez años: cuenta con un modelo económico con capacidad de generar excedentes y redistribuirlos en beneficio de la sociedad a través de distintos mecanismos; en los últimos tres años (2013-2015) ha alcanzado el primer lugar en crecimiento económico en la región sudamericana y el segundo en América Latina; de un poco más de diez millones de habitantes cerca de dos millones de personas han salido de la extrema pobreza, y un millón han pasado a su condición de “clase media” [1]; registra una ampliación de la democracia en la que le gente ya no sólo vota sino que también elige (antes al presidente no designaba el Congreso), participa y decide; y, finalmente, existe un proceso inocultable de ampliación de derechos ciudadanos y comunitarios.

La historia de la sociedad boliviana ha estado marcada por la dinámica y las contradicciones de las relaciones con las potencias capitalistas mundiales en torno a la explotación de los recursos naturales acompañada con la dominación política e ideológica sobre el conjunto de América Latina. En este contexto, los estudios, aportes y análisis de Andrés Soliz Rada, en sus distintos libros y ensayos, siguiendo la tradición de Montenegro, Almaráz, Zavaleta y Quiroga Santa Cruz, junto a su compromiso político y existencial, representan un material de investigación que permite recuperar la tradición de la Izquierda Nacional, el Socialismo Latinoamericano y el Pensamiento emancipador que han podido influir en los procesos políticos e históricos contemporáneos, en el desarrollo de la conciencia patriótica y en la Nacionalización de los Hidrocarburos.

Malos tiempos corren para el panamericanismo, la estrategia de Estados Unidos  para dominar América Latina y el Caribe mediante organizaciones subsidiadas como la Unión Panamericana desde 1899 y la OEA desde 1948.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº28