Circula por las redes: no hay nada más aburrido en una cita que la otra parte se la pase hablando del ex o de la ex. La metáfora no habla de coqueteos sino de una campaña donde el que gobierna desde hace un año y medio trata por todos los medios que el único tema de debate sea lo que hizo el gobierno anterior. Hablar de la ex es aburrido, los medios y los periodistas oficialistas son aburridos, se repiten, se descubren interesados y parciales, pierden impacto. Estos medios hacen lo que quiere el gobierno, hablar y hablar de la ex, de la pesada herencia y de supuestas corrupciones cuyo efecto en el ciudadano se disipa cada vez más cuando pasa el tiempo y puede entrever datos reales entre el griterío y el denuncismo.