Es claro que hoy en la Argentina decir que estamos en otro 55, sería, para muchos, una exageración. Pero con la democracia degradada y las instituciones en destrozo; con el voto y el apoyo de una exigua mayoría engañada; con un enorme resentimiento social llamado grieta y un gobierno que se comporta como una dictadura de nuevo estilo, simuladora y con decisivo apoyo mediático para mentir la realidad, quizás no sea tan exótico pensar que estamos en otro 55. Y autoriza a pensarlo así el conocido chiste que dice que si un animal de cuatro patas tiene orejas y hocico de perro, cuerpo de perro y mueve la cola como perro, es perro nomás.