Hosting Venezuela - Hosting - Certificado SSL

Con más odio y resentimiento concentrado vuelve a la carga el inefable y amargado Almagro. Pidiendo tribunal de la inquisición, hogueras y cámaras de gas para el Gobierno Bolivariano de Venezuela. No queda ni un ápice de ecuanimidad e imparcialidad en las acciones de este roñoso personaje. Actúa como un actor político, como un vocero de la más rancia derecha continental.

Con la mal llamada Ley de Víctimas se abre el camino a una nueva historia oficial, cuyo relato se centra en negar las causas históricas del conflicto armado en Colombia y se fortalece una memoria oficial, la de la oligarquía colombiana, una memoria mutilada y fragmentada que sirve al capitalismo salvaje a la colombiana para presentarse como una víctima más de la guerra y ocultar su protagonismo como el responsable del genocidio continuado que ha desangrado a este país durante los últimos 65 años.

Hasta el pasado martes, el promedio diario de las ventas de carnes brasileñas al exterior rondaba los 63 millones de dólares. Subido al puesto de mayor exportador mundial de carnes, Brasil vio cómo aquel día fueron cerrados contratos de venta por 71 mil dólares. 

El ránking de las palabras más usadas en la marcha federal docente fue encabezado por: “gato”, “Carnero” y todas las formas derivadas del verbo “caer”. El discurso del gobierno de Cambiemos, ambivalente y engañador, en onda de máxima zen a pequeño saltamontes, tiene un límite. Cuando se rompe esa cáscara de mentira declarada como absoluta verdad genera violencia. De los falsos llamados al diálogo, al que a veces ni siquiera asistieron los mismos funcionarios que decían convocarlo, el discurso oficial se volvió agresivo contra los maestros y algunos de sus dirigentes. Se hizo persecutorio y macartista e inclusive el gobierno bonaerense mandó policías a las escuelas para hacer listas negras. Se llamó a carnerear y se intentó dividirlos. Hicieron una campaña pública para movilizar “voluntarios” no docentes para carnerear y después ofrecieron plata a los maestros para que traicionen a sus compañeros.

Ni la corrupción ni el narcotráfico, los flujos financieros ilícitos que erosionan los ingresos tributarios de los países tienen como protagonistas excluyentes a multinacionales y grandes empresas locales. A través de los abusos en los precios de transferencia utilizados para las operaciones intrafirma y la falsificación en la facturación del comercio, las principales compañías del mundo evaden 500 mil millones de dólares en impuestos cada año. Mientras que las pérdidas más abultadas se registran en países como Estados Unidos y Japón, las estimaciones realizadas por el instituto Wider, dependiente de Naciones Unidas, revelan que el impacto es más significativo entre los países en desarrollo. En Argentina la pérdida de ingresos fiscales como consecuencia de las técnicas de evasión utilizadas por las grandes corporaciones asciende hasta el 4,42 por ciento del PIB. Zambia, Guyana, Chad, Malta, Pakistán, Islas Comoras y Guinea son los únicos países del mundo donde el fenómeno alcanza o supera a la medida argentina.