A esta altura, es posible asegurar que una –la única –de las promesas de Michel Temer al asumir la presidencia hace poco más de un año se cumplió rigurosamente. En aquella ocasión, luego del golpe institucional que destituyó a Dilma Rousseff y sus 54 millones 500 mil votos, Temer dijo llegaba para “unir al país”, y lo hizo: hoy están todos en contra él y a favor de que sea catapultado del sillón presidencial que ocupa de manera ilegítima.