Solo faltan algunos pequeños ajustes para que el motor dictatorial funcione a pleno. Una reducida camarilla mafiosa a cuya cabeza se encuentra Mauricio Macri, dispone de la suma del poder público a lo que se agregan los poderes mediático y económico.

 

Tras la crisis económica en 2007, iniciada en Estados Unidos y que se extendió como pólvora por todo el planeta, varias instituciones financieras presionaron para que se impusieran en diversos países, políticas de austeridad que redujeran los programas sociales y disminuyeran el poder adquisitivo de los pobladores.

Tenemos la iniciativa política. El empate se volcó a nuestro favor, y, desde esa posibilidad -ya no estamos contra las cuerdas- aparece el pedido de resoluciones económicas.

Lo que nunca pensamos sería noticia de la sección de sucesos, o página roja, como antes se le llamaba, lo estamos viendo con demasiada frecuencia por la corrupción habida en Pdvsa, que es ahora cuando está apareciendo en toda su magnitud, y que es de muchísima gravedad. No exagero. Ustedes habrán conocido la última denuncia que hizo el fiscal Tarek William Saab. Nada menos que el martes detuvieron a 11 de sus gerentes, imputados por otorgar contratos con sobreprecio y daños a la industria petrolera, entre otros, de 15 millones de barriles entre 2015 y 2017, por valor de 500 millones de dólares. Una guará, dirían en Barquisimeto.

Uno extraña al expresidente socialdemócrata (destitutido por corrupción) Carlos Andrés Pérez, y no por haber echado leña al fuego para generar el Caracazo de 1989, sino por sus célebres frases, como la del "autosuicidio", calificativo que bien le cabe a la Mesa de Unidad Democrática (MUD), mesa en la que pocos quieren sentarse, mostrando que no existe la tan mentada unidad y mucho menos la democracia interna.

Frases


“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº48