América Latina continúa en disputa geopolítica. El Grupo de Lima es resultado de ello. La conformación de este bloque de 12 países americanos (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú) tuvo lugar el pasado 8 de agosto de 2017. La razón de ser de este nuevo grupo es el intento de acabar con otros dos espacios en la región: UNASUR y CELAC. Frente a una agonizante OEA y una Alianza del Pacífico que no logra despegar, el Grupo de Lima es la fórmula elegida como instancia política regional para reinstaurar el orden conservador.

Brasil, el país más importante de toda América del Sur, la sexta economía del mundo, está conmovido hasta sus raíces. El dos veces presidente Luis Inácio “Lula” da Silva, de 72 años, está dando una ardua batalla legal por su candidatura presidencial y su libertad.

La derecha continúa en su estira y encoge. Nada los saca de su estado psicótico, enajenado, convulsionando en modo Nirvana. Prosiguen imparables actuando guiados por las hormonas sin nada de neuronas. Sus locuras, contradicciones y errores los han hecho darse duros cabezazos por andar apoyando a los maquinadores golpistas y por seguir la agenda de violencia terrorista.

En un planeta empujado por Washington y sus aliados israelíes y europeos hacia lo que podría convertirse en un conflicto bélica de pronóstico reservado, inicia mañana el segmento de jefes de Estado y gobierno de la Cumbre de las Américas(CA). Las mentiras de las últimas semanas, primero de la premier británica Theresa May, sobre el caso Skripal y, más recientemente, del presidente Donald Trump sobre el nunca confirmado ataque químico en Duma, Siria, recuerdan las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak, pretexto para acometer un baño de sangre y la destrucción del Estado nacional y el patrimonio cultural en el país árabe. Curiosamente, este montaje ocurre en el momento en que el ejército sirio culmina, con sólido apoyo ruso, una arrolladora ofensiva y ha liberado al país de terroristas.

Buena parte del siglo XX, hasta entrada la década de los 70, estuvo marcada por el avance de las luchas populares. Ello se dio así en todo el mundo. Producto de eso, varios países comenzaron a transitar la senda del socialismo, y en mucho otros, las clases trabajadoras fueron ganando importantes espacios y conquistas. Pero desde los 80 del pasado siglo se ve una involución en todo el orbe; en Latinoamérica fueron sangrientas dictaduras las que prepararon el terreno, mientras que en otras latitudes el proceso tuvo otras características, pero por todos lados los planes de capitalismo salvaje (eufemísticamente llamado neoliberalismo) fueron estableciéndose con fuerza creciente. De esa cuenta, se desarmaron avances populares significativos, organizaciones populares, grupos de izquierda. Movimientos revolucionarios de acción armada se desarmaron y el marxismo como método de análisis quiso ser puesto en el museo de la historia. La ideología dominante fue el puro individualismo, la entronización del mercado, la apología de la empresa privada sobre el Estado. El consumismo banal y un espíritu hedonista ramplón ganaron la escena.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº65