Un elemento que se globalizó rápidamente ha sido el de la crisis de la democracia. En Europa, que se enorgullecían de sus sistemas políticos, las políticas de ajuste provocaron la deslegitimación de esos sistemas, centrados en dos grandes partidos. Cuando ambos asumieron esas políticas económicas anti-sociales entraron en crisis acelerada, perdiendo votos, intensificando el desinterés político por las elecciones, dado que esos dos partidos promueven políticas similares. Han empezado a surgir alternativas –en la extrema derecha y en la misma izquierda–, que ponen en revisión a esos sistemas –desde la derecha de forma autoritaria y desde la izquierda buscando el ensanchamiento y la renovación de las democracias–.