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La crónica policial afirma que cuando la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), motorizados y una ambulancia intentaron llegar al cuerpo de Héctor Anuel fueron repelidos con cohetones y botellazos, momentos antes de que lo que quedaba de su existencia fuera quemada y después apedreada en un video que dio la vuelta al mundo.

Pocas cosas son tan patéticas, y a la vez tan reveladoras, como las que vive Brasil en estos tiempos de tinieblas. Tenemos a un presidente ilegítimo, un traidor vil que sirvió de elemento esencial para que el gran capital y el neoliberalismo más fundamentalista lograsen lo que las urnas electorales les había negado desde 2003: el poder. 

Aunque un paro es esencialmente un acto de fuerza, un atentado contra el funcionamiento de una sociedad y del Estado, hay algo que puede legitimarlo y es la participación conciente y activa de todo un pueblo. Por "todo un pueblo" debe entenderse la aplastante mayoría de los habitantes, o al menos en una proporción suficientemente alta, como para merecer el titular noticioso "El pueblo se paró contra el gobierno". Cuando ese pueblo, depositario de la fuerza de trabajo que pone a andar la maquinaria de los países, se paraliza, el Estado y las empresas pierden enormes cantidades de dinero, los gobiernos se tambalean y los actores políticos convocantes pueden proclamar que se anotaron una victoria. Salvo la pérdida de recursos nada de lo anterior está sucediendo en Venezuela: ni el pueblo anda en clave de paro cívico, ni el gobierno se ha debilitado ni el fascismo ha avanzado un milímetro en su plan de asaltar el poder.

Como era de esperarse, luego de su convocatoria a "paro cívico" de la pasada semana la Mesa de Unidad Democrática (MUD) reedita la convocatoria, esta vez por 48 horas, a sólo instantes de la apertura de mesas electorales en el marco a la elección de Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Que decepción con esta derecha golpista que ni siquiera puede montar una sublevación violenta con absoluta originalidad y creatividad. Muy por el contrario, en vez de ser unos golpistas serios, se han conformado con ser unos mamarrachos copiones, tratando de emular recetas y artimañas utilizadas en otros lares. Primero aplicaron íntegras todas las instrucciones del manual de golpes suaves de Gene Sharp (198 estrategias para una revolución no violenta). Fracasaron. Por lo que ahora han distribuido entre sus psicóticos seguidores (cocaína y captagon por delante), cientos de copias del “videopanfleto” golpista llamado: Winter on Fire: Ukraine's fight for freedom. Creyendo que empleando sus métodos violentos provocarán el advenimiento del ansiado apocalipsis.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº33