¿No  suena esto como el Paquete Económico que detonó el 27 de febrero y acabó para siempre con AD y Copei? Quien quiera desaparecer, que intente desaparecernos dolarizándonos.

La decisión del máximo tribunal del país abre un nuevo ciclo político en el país más grande del continente.

Valiéndose de la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) de rechazar por 6 a 5 el hábeas corpus a Lula, el juez Sergio Moro aceleró las respuestas negativas del Tribunal de Río Grande do Sul: recibió de ese Tribunal el mandato de decretar la prisión de Lula. De inmediato Moro decretó que Lula debería presentarse en Curitiba hoy hasta las 17 horas.

La decisión del Superior Tribunal Federal rechazando el pedido de hábeas corpus presentado por los abogados de Lula lo aparta definitivamente de la competencia presidencial y lo arroja a la cárcel, tal como con singular premura lo decidiera esta tarde el juez Sergio Moro. Lo que antes requería la intervención de las fuerzas armadas hoy lo hacen nuevos actores, convenientemente adoctrinados y entrenados por diversas agencias del gobierno de Estados Unidos con sus programas de “buenas prácticas”. Estos seleccionan jueces, fiscales, legisladores y periodistas y les ofrecen cursos especializados sobre los temas de su incumbencia. Uno de esos jueces es precisamente Moro, que sin prueba alguna condenó a Lula a 9 años y seis meses de cárcel, lo cual quiere decir que aprendió muy bien las lecciones que le dieron en el país del norte. El brasileño es tal vez el más famoso de los muchos jueces y fiscales latinoamericanos que participan en estos cursos de “buenas prácticas”. En su caso asistió al programa para instrucción de abogados ofrecido por la Harvard Law School y también en un workshop sobre lavado de dinero organizado por el Departamento de Estado, pese a que en Estados Unidos hay cuatro estados -Delaware, Nevada, Wyoming y Dakota del Sur-.en donde se lava dinero de forma abierta y descarada. Moro aprendió que es una “buena práctica” condenar a un acusado aunque no haya evidencias del delito. Lo mismo había pasado antes con la pandilla de maleantes y corruptos que se adueñó del Congreso brasileño, que sin prueba alguna condenó a Dilma Rousseff por corrupción para luego destituirla en un proceso escandaloso que hundió a los legisladores de ese país en la cloaca más maloliente de la política internacional.

El arresto de Lula va más allá de Brasil, tantea límites y bordea abismos conocidos, regresa a escenas del pasado, cierra puertas en toda la región. Las democracias recuperadas tras la caída de las dictaduras han llegado a una encrucijada o un despeñadero. Esa imagen de Lula perseguido y acorralado por los poderosos trae reminiscencias inevitables del Salvador Allende de los ‘70 en el Chile de los cacerolazos y los momios; evoca al presidente popular y democrático atrincherado en la casa de gobierno. Ahora no hay tanques en las calles, no hay bombardeos. Pero aquella brutal reacción de la derecha chilena proclamaba que no había democracia para los movimientos populares. Les declaraba la guerra y convocaba a la violencia política. Las luchas populares son como el agua, si las democracias se cierran, encuentran fisuras en la clandestinidad y todo ese camino ha desembocado en el apocalipsis de las doctrinas de la seguridad nacional y sus dictaduras.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº65