El fallo del Supremo brasileño contra el hábeas corpus presentado por la defensa del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva da cuenta, una vez más, del nivel de degradación institucional que sufre Brasil. Ya se había advertido con claridad en 2016: el golpe institucional de Michel Temer era apenas una primera fase en la búsqueda de desalojar definitivamente al Partido de los Trabajadores de Planalto. La segunda fase era derrumbar a Lula, política y mentalmente .Sucede que, a las reformas regresivas implementadas por Temer, el ex metalúrgico crecía en paralelo en todas las encuestas, mostrándose como una alternativa valida frente al bloque golpista .Y la derecha brasileña, al no encontrar un candidato decente y competitivo –Bolsonaro no parece cumplir ninguna de las variables, Alckmin tampoco– eligió el camino tantas veces transitado: cárcel y proscripción, la histórica receta de los supuestos liberales que nunca respetaron las libertades individuales (y menos las colectivas). 

En los últimos días la derecha brasileña había entrado en un estado de desesperación. Después de imponer en la agenda política la posibilidad de la prisión de Lula, descontando una decisión que creían segura del Supremo Tribunal Federal de Brasil, sus sueños habían empezado a debilitarse. Un conteo preliminar de los votos del tribunal parecía favorecer a Lula, sugiriendo un quiebra del consenso de Curitiba que se había impuesto hasta ese momento. Un consenso jurídicamente absurdo, de condena sin crimen ni pruebas, configurando claramente una persecución política, basada en el lawfare –el uso unilateral de leyes para la perseguir a adversarios políticos–. Nadie tiene dudas de que el juez Sergio Moro es un adversario político feroz de Lula, que le ha negado todo tipo de recursos, que lo trata de forma racista y discriminatorio, que frecuenta, de forma amigable, a fiestas con dirigentes de los partidos de derecha, ninguno de los cuales ha sido tan siquiera acusado por el juez y sus colegas.

Con un voto contradictorio y polémico –y no es la primera vez que lo hace–, Rosa Weber, magistrada del Supremo Tribunal Federal, liquidó, en la práctica, las posibilidades del ex presidente Lula da Silva de librarse de la cárcel.

La proliferación de diversas drogas por todo el territorio estadounidense tiene conmocionada a la población pues en casi la mayoría de los hogares existe algún familiar adicto a ese destructor flagelo.

A comienzos del mes de abril la hoja de ruta de desestabilización y ataque a las instituciones venezolanas abre un nuevo episodio por la apertura de un "antejuicio" al presidente venezolano Nicolás Maduro, a cargo del autodenominado "Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en el exilio", que busca derivar en una destitución del mandatario venezolano.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº65