Hosting Venezuela - Hosting - Certificado SSL

Sin dudas, seguiré admirando su obra literaria, pero qué pena tan grande sentí al verlo, ahora, en edad provecta, haciendo un papel como el de Zavalita preguntando: “¿En qué momento se jodió la Argentina?”. Usted eludió en la tele una respuesta digna.

El presidente argentino Mauricio Macri ha hecho lo imposible por llevar al país hacia la dirección más extrema del neoliberalismo en beneficio de los grandes capitales, con la visible intención de superar al ex mandatario Carlos Saúl Menem y convertirse en el campeón del rumbo capitalista para la región.

Cuando era chico los papás no le decían Libertadorito. Libertador no es el primer nombre del general San Martín sino una distinción, un calificativo por el lugar que ocupó en la historia argentina y de Sudamérica. Otorgarle la Orden del Libertador que nos liberó del yugo del Rey de España, al Rey de España, tiene salsa. La palabra Libertador, unida a San Martín, tiene un significado exactamente inverso al que le asignó Mauricio Macri con esa condecoración. Su gobierno se propuso deshacer todo lo que hizo el gobierno anterior, que estaba en sus antípodas. Quiere deshacer la industria nacional, las paritarias, las jubilaciones públicas y así, pero con esta medida protocolar se remonta 200 años atrás como si quisiera deshacer también la independencia o, como hizo en el bicentenario, casi pedir perdón por ella. El rey Juan Carlos, padre de Felipe, había sido condecorado antes con la misma Orden del Libertador por el dictador Jorge Rafael Videla, otro conocedor en materia de yugos.

En la noche del miércoles José Serra dejó de ser ministro de Relaciones Exteriores del gobierno surgido a raíz del golpe institucional de mayo del año pasado. Ha sido el octavo de los ministros de Temer a dejar el cargo en nueve meses. Hipocondríaco radical, Serra alegó razones de salud. Esta vez, sin embargo, parece que se trata de algo real: con problemas cervicales, la secuencia de viajes –indispensables para un ministro de Relaciones Exteriores– se había transformado en un tormento.

Las apariencias engañan dice el aforismo clásico. Pero no se puede engañar todo el tiempo a todo el mundo. De ambas sentencias de la sabiduría popular es acabado ejemplo el señor secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.