Un millón ciento veinte mil inmigrantes se han convertido en una banderilla que escuece el racismo y chovinismo que padecen muchos chilenos por la brutal ignorancia en que los ha sumido el sistema. Aquellos que reaccionan ante la inmigración en una forma que nos avergüenza -al explotar su trabajo con salarios viles, esquilmarlos con el alquiler de viviendas miserables o humillarlos por el color de su piel-, ignoran que, en cambio, la migración chilena recibe un trato digno en los países donde viven, trabajan y educan a sus hijos.

Que frustrante y absolutamente decepcionante han resultado las actuaciones del nefasto secretario general de la OEA, Luis Almagro. Patéticos y anodinos son los países que le han dado cuerda al loco (porque no actúa solo), principalmente la extrema derecha continental, agrupados bajo la logia neofascista de la Alianza del Pacífico.

Lula cuenta siempre que tenía unas ganas enormes de comer una de esas manzanas argentinas que nos llegaban desde Mendoza, con un lindo envoltorio azul. Que sus amigos comían, que no le costaría nada agarrar una y salir corriendo, porque no tenía plata para comprar. Pero que no lo hacía por el miedo de su mama pase vergüenza por haber robado algo.

En plena noche catalana del martes 5 de junio los jugadores de la Selección Argentina de fútbol hicieron oír su decisión de no viajar a Israel para jugar en Jerusalén. Fue el momento en que se desmoronó el riesgoso castillo de naipes político, diplomático y comercial construido por las  autoridades argentinas y el premier Benjamín Netanyahu. Las denuncias internacionales, el efecto de cartas cargadas de emoción -dirigidas sobre todo a Lionel Messi-, los ruegos a los gritos de un grupo de argentinos, barceloneses y de algún palestino durante el entrenamiento matutino del plantel, las conclusiones sobre el daño a sus propias imágenes de ídolos deportivos globales, cargados de contratos con marcas que se venden en  lugares tan distantes como América, Europa, China y, también en mercados de millones de personas del mundo árabe y países de creencias musulmanas empujaron el rechazo.

Juan Bosch narró que, al comienzo de su presidencia en República Dominicana, en 1963, vivió una situación violenta cuando el expresidente de Cuba, Carlos Prío Socarrás (con quien trabajó como redactor de la Constitución de 1940, en el periódico del Partido Auténtico, como asesor suyo cuando fue primer ministro y luego presidente de Cuba, y además colaboró con dinero y medios para la causa antitrujillista) se presentó en la reunión de presidentes que asistían a su toma de posesión a plantear que establecieran una condena a Cuba.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº67

 

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