El término distopía fue acuñado a finales del siglo XIX por John Stuart Mill en contraposición al término eutopía o utopía, empleado por Tomas Moro para designar a un lugar o sociedad ideal. Así, distopía sería “una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal”.

Las potencias neoimperiales del siglo XXI, comúnmente denominadas por la jerga dominante como “Occidente” (o más bien accidente o catástrofe histórica), tienen impregnado en todo su metabolismo los genes guerreristas de la muerte, heredados de las actuaciones coloniales de sus antepasados que privilegiaban el gusto por el cañoneo disuasivo más que por la diplomacia y la paz. Increíblemente ligeras e irresponsables a la hora de declarar guerras, bombardear e invadir países, luego se esconden cabizbajos ante la magnitud de la tragedia social y humana que sus acciones injerencistas generan. Por cierto, que luego del desastre, de las matanzas, no asumen en lo absoluto ninguna responsabilidad y mucho menos demuestran arrepentimiento o compasión ante las muertes causadas.

Como en el archífamoso relato de Augusto Monterroso, El Dinosaurio (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”), ellos, los refugiados, también todavía están allí. Las barcazas corroídas y lanchas atiborradas de desangelados ya son una postal constante en el Mediterráneo, la que durante mucho tiempo nadie podrá olvidar y, a pesar de cualquier intensión por hacerlo, seguirá allí.

El régimen autoritario que ya tenemos se encuentra en transición hacia un sistema "totalitario", que no solamente reprime marchas, censura periodistas y roba elecciones, sino que también se entromete en la vida privada de todos y cada uno de nosotros, con el fin de controlar la totalidad de la vida pública y privada de los ciudadanos.

Además de las acusaciones a grandes líderes populares latinoamericanos como Lula y Cristina de supuesto involucramiento con casos de corrupción, para intentar pasar la idea de que todos los políticos son corruptos, otras acusaciones, igualmente significativas, intentan criminalizar los actos de gobierno.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41