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La huella política y social envuelta siempre en el manto del toque humano que ha dejado Fidel Alejandro Castro Ruz es tan trascendental que no se puede evitar la tentación de expresar el sentimiento sobre este heredero de José Martí, que nos enseñó a los latinoamericanos a pensar que una utopía puede ser posible.

Lágrimas hay de diversos tipo. Algunas, las más corrientes, son de tristeza. Otras resuman melancolía. Hay otras que expresan la indignación y la impotencia ante una ofensa que no puede ser contestada o reparada. Pero hay algunas, que me embargan por momentos, que ponen de manifiesto un impulso criminal que sólo por un arduo esfuerzo de mi conciencia logro controlar y apaciguar. Me pasó hace unos minutos cuando ví las fotos de la gusanera de Miami, celebrando la muerte de Fidel; o cuando veo a los fascistas dispuestos a que Venezuela regrese a la edad de piedra con tal de acabar con el chavismo (¡cosa que no lograran!); o cuando leo las declaraciones de Donald Trump y otros de su pelaje diciendo barbaridad y media sobre Fidel y la Revolución Cubana, así con mayúsculas. En estos casos, y en otros similares, aparecen esas lágrimas que despiertan en mi esa fiera alojada en mis tripas -por suerte casi siempre dormida- y que, ante estímulos como los enunciados desata un torrente de ideas -¡en realidad siniestras ocurrencias!- para acabar con esas lacras que tanto daño hacen a la humanidad. 

El 25 de mayo de 2003 lo conocí personalmente. Treinta años después de haber estado en la misma plaza festejando el fin de la dictadura y la asunción de Cámpora, hablaba mano a mano con Fidel Castro, la noche que mi compañero asumía como Presidente de la Nación.

La muerte de Fidel Castro, previsible por su enfermedad avanzada y nueve décadas de edad, nos obliga a asumir la cantidad de transformaciones históricas ocurridas en nuestra América y en el mundo en los últimos 60, 70 años. Sin dudas, la Revolución Cubana dividió la historia de nuestro continente en un antes y un después.

Durante los últimos días pudimos leer un sinfin de crónicas y notas de opinión en relación al sensible fallecimiento de Fidel Castro Ruz. El personaje en cuestión, enorme por su accionar y sus ideas, cambió el rumbo de América Latina. Y eso amerita que existan diversos balances, en su gran mayoría -hay que decirlo con claridad- favorables a su legado, a su obrar político: popular, transformador, hereje, subalterno, plebeyo. 

Frases


“Tenemos que ayudar todos los días al nacimiento de la conciencia cuando no la haya, y al fortalecimiento de la conciencia cuando ya exista”

Hugo Chávez

Correos del Sur