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Aunque hoy la imagen de los hombres que llevan una tupida barba en Oriente Próximo representa a los afiliados de la extrema derecha religiosa, en las décadas de los 1960 y 1970, adornar la cara con un buen mostacho y barba con alguna prenda de color verde olivo, era exclusivo de los simpatizantes de la revolución cubana. La “moda” que facilitaba el trabajo de la policía política en los países dictatoriales capitalistas. Los textos de Fidel Castro y el Che Guevara pasaban de mano en mano, impresos en papel de cebolla en la clandestinidad.

Por estos días, el pueblo cubano le ha rendido, con enorme pasión, admiración y orgullo los más profundos sentimientos de dolor y cariño al hombre que durante más de 60 años le indicó el camino de la verdadera independencia, soberanía, solidaridad, internacionalismo y humanismo.

En una muestra más de su inconmensurable estupidez la derecha latinoamericana y su homóloga norteamericana han proclamado que la muerte de Fidel significa el fin de una época. Sabemos que una de las señas ideológicas del pensamiento conservador, en todas sus variantes y en todo tiempo, es su obsesión por decretar “el fin” de cuanto proceso o institución les sean adversos.

Muchos años antes del 25 de noviembre, muchos años antes 31 de julio de 2006, ya se había escrito y dicho todo lo que se podía decir y escribir sobre Fidel, todo lo a favor y todo lo en contra. Ahora, desde que se conoció la noticia, en las primeras horas del sábado, no hubo un solo medio en el mundo, que se haya privado de publicar un panegírico o una diatriba sobre Fidel. 

Es la conclusión a que llega quien conozca Cuba y la materia prima de que están hechos su pueblo, sus hermanos latino-caribeños y los de todo el mundo. Fidel se ausenta físicamente para multiplicarse en las dolidas y fervorosas multitudes de niños y jóvenes, de hombres y mujeres cubanos de todas las edades, que la noche del martes proclaman ¡yo soy Fidel! en la Plaza de la Revolución y en todos los rincones de Cuba. Pero igual podían haber sido venezolanos, bolivianos, ecuatorianos, argentinos, brasileños, nicaragüenses, salvadoreños, mexicanos, caribeños.