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El Instituto Venezolano de Solidaridad y Amistad con los Pueblos (Fivsap), junto a más de 50 organizaciones sociales de solidaridad, residentes en Venezuela, realizamos el sábado pasado, el "I Encuentro de las Organizaciones de Solidaridad y Amistad." En él logramos echar a andar el Fivsap, bajo la concepción central de participación protagónica de los entes y las organizaciones de la solidaridad, que ha guiado la creación del instituto y el ejercicio militante de la solidaridad internacional, conforme a lo acordado en el reciente Congreso del PSUV, bajo el legado y la orientación del Comandante Hugo Chávez y a propuesta del camarada presidente Nicolás Maduro.

El encuentro, instalado en el Salón Simón Bolívar, de la Universidad Bolivariana en Caracas, bajo la dirección de la Junta Directiva que presido, junto a la compañera vicepresidenta María León y el vicepresidente Jacobo Torres, logró a plenitud el propósito explícito de hacer del instituto una estructura propia de los diversos movimientos internacionalistas, como ente orgánico necesario para ejercer, con autonomía, las labores urgentes de la solidaridad internacional en el país, y en los países del exterior para la solidaridad con Venezuela, con nuestra revolución asediada, y de nuestra revolución, en camino al socialismo, para con los otros pueblos del mundo en sus luchas antimperialistas, de resistencia y libertarias.

Nos tocó en la instalación del evento, resaltar la tradición internacionalista del pueblo bolivariano, las líneas generales de la política internacional de la Revolución Bolivariana, enmarcadas en los Cinco Objetivos Históricos del Plan de la Patria, objetivos que además de expresar la orientación revolucionaria del Estado nacional venezolano, son también el programa de lucha y acción política de los revolucionarios en el país, y en el exterior de los movimientos solidarios con Venezuela, independientemente de la necesaria autonomía de las organizaciones y/o movimientos sociales. También resaltamos el carácter de urgencia de nuestra articulación en el trabajo de la solidaridad internacional, y la pertinencia de esta iniciativa del presidente Maduro, ante la ofensiva imperialista, del sionismo y de las fuerzas fascistas articuladas en el mundo, con la pretensión de perpetrar la explotación y expoliación de nuestra patria y pueblos, así como los riesgos que implican para la extinción de nuestra de la especie humana y del planeta.

Más de 170 personas, de organizaciones e individualidades, agrupadas en 18 mesas de trabajo, abordaron durante todo el día, la extensa temática de la solidaridad internacionalista, respondiendo a las siguientes "preguntas generadoras" para el debate: 1.- Impulsar un bloque socialista del ALBA. La interrogante que nos planteamos es: ¿Cómo debemos hacerlo?; 2.- ¿Cómo hacer para lograr estos objetivos si es correcta nuestra propuesta de abordaje?; 3.- ¿Cómo vemos este proceso de articulación de las redes de solidaridad y relaciones internacionales que desde cada movimiento puedan impulsar la construcción y consolidación del Fivsap?; 4.- ¿Es viable crear escenarios desde los movimientos sociales para la construcción de los bloques de integración?, y 5.- ¿Cómo aportamos desde nuestras tareas e intereses a la red de solidaridad y amistad con los Pueblos?

Productivas deliberaciones dieron, a través de las relatorías por mesas, un amplio programa de acción y metodologías de trabajo que permitirán hacer del esfuerzo colectivo un poderoso Movimiento Mundial Bolivariano de Solidaridad. Toca ahora la publicación del programa y las acciones, recomendadas y acordadas como conclusiones de todos, para acometer los retos de la solidaridad internacional planteados.

El autor es: Miembro de la Dirección Nacional del PSUV

Comisionado Presidencial para la Transformación Policial

Presidente del Instituto Venezolano de Amistad y Solidaridad con los Pueblos

Fuente: Aporrea

Mientras buena parte del planeta se aterra con la epidemia de ébola, y se limita a intentar que el virus no cruce sus fronteras, varios países latinoamericanos, encabezados por Cuba y Venezuela, han decidido salirle al paso.

A la convocatoria de Venezuela, las naciones que componen la Alianza Bolivariana de los pueblos de América-Tratado de Comercio de los pueblos (ALBA-TCP), se reunieron en La Habana en una Cumbre extraordinaria para acordar un plan de acción conjunto que les permita combatir y protegerse del ébola.

La Cumbre aprobó un documento de 23 puntos que se centra en la coordinación de esfuerzos en la prevención y enfrentamiento al virus, y que constata su preocupación porque “los recursos internacionales requeridos para acometer acciones rápidas y eficaces para enfrentar la epidemia del ébola continúan siendo insuficientes.”

Lo cierto es que poco se ha hecho aún a nivel internacional para cortar de raíz la propagación de la enfermedad. Mientras países ricos se han limitado a ofrecer dinero o tropas, a la vanguardia de esos esfuerzos ha estado Cuba, que a pesar de su tamaño y su crisis económica, ha enviado 256 profesionales de la salud a los territorios afectados, luego de pasar cursos intensivos de preparación en bioseguridad y manejo de uniformes especiales, entre otras disciplinas. 165 de estos médicos ya están en Sierra Leona, mientras otros 53 parten hacia Liberia y 38 a Guinea Conakry.
Nada sorprendente para los cubanos, que tienen un largo historial de solidaridad en el campo sanitario. Ya en 1960, Cuba envió médicos a Chile tras un devastador terremoto, y ha continuado haciéndolo desde entonces.

En el caso de África, la primera vez que Cuba tendió su mano fue en Argelia en el año 1963. Después, 76.744 colaboradores de la salud han tomado parte en misiones en 39 países africanos, entre los que destacan Angola, Etiopía y Guinea Bissau. Actualmente hay un total de 4.048 colaboradores en 32 naciones de ese continente, de ellos 2.269 son médicos. En el mundo entero, prestan servicio unos 50.000 trabajadores de la salud cubanos. Sólo desde hace unos años, buena parte de esta colaboración se enmarca en contratos intergubernamentales que benefician  económicamente tanto al Estado cubano como a los trabajadores sanitarios.

Pero en cuestiones de solidaridad, Cuba ha puesto a un lado hasta el diferendo político con los Estados Unidos. En el 2005, la nación caribeña ofreció enviar personal médico al poderoso vecino después del huracán Katrina, aunque dicha ayuda no fue aceptada.

Esta vez, algo parece estar cambiando, pues en un gesto sin precedentes, hasta la gran prensa estadounidense se ha quitado el sombrero ante la actitud cubana. Diarios influyentes como The Washington Post y The New York Times, han reconocido el papel de Cuba en la batalla global contra el ébola y han instado al gobierno de Obama a cooperar con los cubanos en este sentido. Hasta el propio secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se refirió explícitamente al aporte cubano. "Ya hemos visto naciones pequeñas y grandes que aceleran de manera impresionante su contribución en la línea del frente", dijo.

Al otro lado del Estrecho de la Florida, Fidel Castro ofreció ayuda a Estados Unidos para combatir el ébola y evitar que la enfermedad se propague por el mundo. “Gustosamente cooperaremos con el personal norteamericano en esa tarea, y no en búsqueda de la paz entre los dos Estados que han sido adversarios durante tantos años sino, en cualquier caso, por la Paz para el Mundo, un objetivo que puede y debe intentarse”, afirmó el líder histórico cubano en el diario Granma.

Así las cosas, tal vez algo tan terrible como el ébola deje un pequeño saldo positivo en las relaciones bilaterales Cuba-USA y en la cooperación internacional.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, instó durante la Cumbre a evitar la politización de la emergencia causada por el ébola, para concentrarse en la lucha contra ese flagelo, que podría convertirse en "una de las pandemias más graves de la historia de la Humanidad" si no se coordinan los esfuerzos internacionales para combatirlo. Los países del ALBA han dado ya un gran paso en este sentido y convocan al resto de las naciones a seguirlos. Ahora el mundo tiene la palabra.

Natasha Vázquez, periodista y realizadora audiovisual cubana. Graduada del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO). Ha trabajado para medios de prensa de Cuba, España y otros países. Autora de varios documentales, todos multipremiados. Su trabajo ha recibido decenas de reconocimientos, entre ellos, el Premio Internacional de Periodismo “Rey de España”.

Fuente: Ria Novosti

Cuba está realizando una aportación mayor de personal sanitario al combate del ébola en Sierra Leona, Liberia y Guinea Conakry –los tres países invadidos por la epidemia- que ningún otro estado en el mundo. El complejo mediático que usualmente dispara sin pausa mentiras y calumnias contra la isla no ha tenido más alternativa que reconocerlo puesto que es imposible ocultar un hecho de tan extraordinaria relevancia relacionado con el enfrentamiento a una enfermedad que se ha vuelto noticia de primera plana y que si no es frenada a tiempo puede convertirse en una pandemia global, como alertó Raúl Castro.

El secretario de Estado John Kerry, que nunca ha pronunciado una palabra amable hacia La Habana y jefe de una política exterior que cada vez aprieta más duro la asfixiante tuerca del bloqueo tuvo que reconocer el aporte cubano.

El The New York Times va más lejos pues días después de haber reclamado editorialmente el restablecimiento de las relaciones diplomáticas Estados Unidos-Cuba y el eventual levantamiento de la medida punitiva –no sin hacer algunas alegaciones infundadas-, publica una nueva entrega  titulada “La impresionante contribución de Cuba a la lucha contra el ébola”(http://www.nytimes.com/2014/10/20/opinion/la-impresionante-contribucin-de-cuba-en-la-lucha-contra-el-bola.html)  en la que lamenta que Washington, “primer contribuyente financiero” en esta lucha  no tenga vínculos diplomáticos con La Habana, “dado que Cuba podría terminar desempeñando la labor más vital”. El editorial propone que Estados Unidos dé cabida en un centro médico especial que ha habilitado en Monrovia –capital de Liberia-  a los trabajadores sanitarios cubanos que eventualmente puedan ser contagiados con la enfermedad y contribuya de ser necesario a su evacuación. El diario censura que las autoridades estadunidenses “insensiblemente”, se han rehusado a indicar si estarían dispuestos a brindar algún tipo de apoyo y termina dando la razón a Fidel Castro cuando en una columna publicada en Granma expresó la disposición de Cuba a colaborar “gustosamente” con Estados Unidos en aras de enfrentar la epidemia(http://www.cubadebate.cu/especiales/2014/10/18/articulo-de-fidel-la-hora-del-deber/#.VEgAOyKG9uR).

Posteriormente, el martes 21 de octubre, voceros del Departamento de Estado dijeron que Estados Unidos estaría dispuesto a colaborar con Cuba en el combate al ébola pero sin especificar cómo.

Es pertinente puntualizar que, independientemente de las particularidades del ébola y de la grave amenaza para la vida de millones de personas que significaría su eventual propagación, Cuba no está haciendo nada que no haya hecho antes.  Desde el triunfo de la Revolución, la solidaridad con los demás seres humanos ha sido siempre un principio cardinal de la educación y la cultura política en la isla, correspondido en la práctica con innumerables acciones de solidaridad internacional en el curso de los años, particularmente en el campo de la salud pública. Sin ir muy lejos, la acción de la brigada médica cubana en Haití, apoyada por médicos haitianos y latinoamericanos formados en Cuba, fue decisiva para frenar la extensión de la tremenda epidemia de cólera en ese país.

Esto solo es posible porque la Revolución ha construido un sólido sistema de salud pública cuyo principio ético básico es que no hay nada más importante que la vida de un ser humano. Podrán faltar medicamentos y equipos cada vez más negados por el bloqueo pero la calidad humana y científica del personal sanitario cubano sigue asegurando que los índices de salud de Cuba sean los mejores de América Latina y varios de ellos superiores a los de Estados Unidos.

No ha de extrañar a nadie que en la isla existan miles de voluntarios dentro del personal de salud para partir a combatir el ébola ni que los cientos de médicos y enfermeros cubanos involucrados directamente en la lucha contra la enfermedad estén apoyados en labores preventivas por más de 4000 compatriotas trabajadores de la salud que laboran  actualmente en 32 países africanos desde mucho antes del estallido de la epidemia.

La celebración, en La Habana, de la cumbre de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América(Alba) dedicada a preparar a sus miembros para prevenir y combatir el ébola, y proteger sobre todo a los países caribeños más vulnerables, complementa las acciones iniciadas por Cuba. El Alba ha invitado a convocar una reunión de ministros de salud de la Celac, que seguramente contribuirá a crear una red regional de protección de nuestros pueblos contra esta y otras epidemias.

Fuente: TeleSur

Las acciones cubanas han permitido articular un plan de acción de los países integrantes de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA).

En contraste con las insuficientes, tardías y poco generosas medidas adoptadas por los gobiernos occidentales frente a la epidemia de ébola en África occidental, Cuba ha emprendido una ofensiva sanitaria internacional en la que ha enviado a la región afectada cientos de médicos para contener la expansión del virus, que en su brote actual ha matado ya a más de 4 mil 500 personas, y para dar tratamiento a los enfermos, que suman más de 9 mil.

Semejante esfuerzo ha merecido el reconocimiento de amigos y de adversarios (el jefe de la diplomacia estadunidense, John Kerry, hubo de pronunciar expresiones elogiosas), de la Organización de Naciones Unidas (ONU), de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de importantes medios informativos.

Asimismo, las acciones cubanas han permitido articular un plan de acción de los países integrantes de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), cuyos integrantes se reunieron ayer en La Habana a fin de acordar 23 medidas para evitar que la enfermedad se expanda en sus territorios y organizar medidas de ayuda adicionales para naciones en las que persisten los contagios.

Así, en tanto los países ricos escatiman recursos económicos para el tratamiento de la enfermedad y buscan blindarse para impedir la entrada del virus por sus fronteras, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Haití, Granada, San Vicente y las Granadinas, Dominica, Antigua y Barbuda y San Cristóbal y Nieves, encabezadas por Cuba, han decidido ir al origen de la epidemia como principal acción preventiva.

La comparación no sólo permite ratificar los reconocidos avances realizados por La Habana en el ámbito médico, ejemplares en muchos sentidos, y sus exitosas políticas de Estado en materia de salud, sino que pone en perspectiva los cambios experimentados en diversas naciones de América Latina y el Caribe en lustros recientes.

De encontrarse bajo el dominio de oligarquías voraces y represivas invariablemente respaldadas por Washington y que se desentendían de las necesidades sanitarias de sus respectivas poblaciones, los países del ALBA han decidido desempeñar hoy un papel de primera línea en la salud mundial.

El caso de la nación anfitriona del encuentro resulta particularmente extremo, por cuanto Cuba ha tenido que desarrollar su sistema sanitario bajo el asfixiante bloqueo que Estados Unidos le impuso hace más de medio siglo, medida que no sólo conlleva consecuencias desastrosas para la economía de la isla, sino le representa enormes dificultades para acceder a intercambios científicos, adquirir equipos clínicos y medicamentos y comerciar con terceros países.

En efecto, el embargo estadunidense no sólo afecta a Cuba, sino también, en primer lugar, a las compañías estadunidenses para las cuales el mercado cubano tendría, en otras circunstancias, múltiples oportunidades de negocios; por añadidura, las empresas de otras naciones que se atreven a realizar operaciones con entidades de la isla se ven sujetas a draconianas venganzas del gobierno de Washington.

La necesidad de fortalecer la cooperación internacional para hacer frente a la epidemia de ébola constituye, por ello, una oportunidad inmejorable para que el gobierno de Barack Obama emprenda, de una vez por todas, un viraje significativo en las inveteradas políticas de agresión y bloqueo en contra de Cuba y ponga fin a un embargo inmoral, ilegal, injusto y perjudicial para todo el mundo, además de anacrónico.

Fuente: La Jornada

En Cuba las condiciones de todas las escuelas son iguales y, además, en el medio rural son aún mejores, para compensar ciertas carencias, y aunque Cuba reporta uno de los menores números de computadoras por escuela, éstas se distribuyen equitativamente y sus resultados y aprendizajes son muy superiores, probando que la educación no descansa centralmente en los instrumentos tecnológicos. También es el único país latinoamericano donde no hay trabajo y explotación infantil.

En estos días han aparecido dos noticias sobre Cuba bastante significativas. La primera se refiere al informe del Banco Mundial (BM) Profesores excelentes, cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe, el cual señala textualmente que ningún sistema escolar latinoamericano, con la excepción de Cuba, tiene parámetros mundiales. Lo sorprendente de esta noticia no es el hecho en sí, pues organismos como la Unesco lo han establecido claramente, sino que esto sea reconocido abiertamente por el BM.

La segunda información reporta que la Organización Mundial de la Salud (OMS), en relación con la espantosa situación de la población africana infectada con el ébola, informó que el apoyo más importante realizado hasta ahora es el de Cuba, que enviará un equipo de 165 especialistas –médicos y personal sanitario–. “Cuba –explica– es conocida en el mundo por su capacidad para formar médicos y enfermeras destacados, así como por su generosidad en ayudar”. Tres días después de este anuncio Barack Obama se apresuró a enviar 3 mil soldados para apoyar el control de la situación. Aquí no es sorprendente ni que Cuba envíe ayuda especializada solidaria, ni que Estados Unidos envíe soldados; son dos visiones del mundo antagónicas que sellan su quehacer.

BM y OMS señalan la excelente calidad en la formación de los profesionales cubanos, lo que hoy día se ha dado en llamar capital humano, término que los cubanos han adoptado, gracias a su herética vocación capaz de resignificar todo concepto, a pesar de su neoliberal implicación. Ideado por Theodore Schultz para subrayar el valor de la inversión individual en la compra de una educación que permita maximizar su rendimiento en el mercado, para los cubanos tiene un significado diametralmente opuesto, ya que todos tienen acceso gratuito a la educación en todos sus niveles y el sistema en su conjunto sostiene el mismo nivel de formación, lo que permite preparar excelentes profesionales que, además, están dispuestos a acudir a cualquier país, en acción solidaria.

Para Cuba su capital humano significa desarrollar integralmente al máximo posible a todos sus ciudadanos como una responsabilidad principal, lograr una formación de parámetros mundiales pero con profundo sentido social. Wikipedia señala que para Cuba el capital humano es el otro pilar fundamental del sector económico de la nación que cuenta con la mayor tasa de alfabetismo y profesionalización de toda Latinoamérica y aporta, según el cálculo de la exportación de servicios calificados muy diversos, como médicos, entrenadores, maestros, así como de medicamentos, biotecnología, vacunas polivalentes, PPG, entre muchos otros aportes científicos, alrededor de 7 mil 350 millones de dólares, de un PIB aproximadamente de 19 mil millones.

Según el BM ningún cuerpo docente de la región puede considerarse de alta calidad, pues su formación se da mediante contenidos académicos inadecuados y una práctica ineficiente, con la notable excepción de Cuba, que desde 1959 con el triunfo de la revolución y el subsecuente establecimiento de un gobierno comunista con partido único ¡¿pese a lo cual?! puso en marcha un modelo de gran eficiencia y calidad. Para el BM sólo Cuba podría mostrar un fuerte talento académico.

Lo que no considera el BM es que el principal problema en América Latina es la profunda desigualdad educativa, en infraestructura, acceso y formación (agudizada muchas veces por los graves problemas de endeudamiento regional con el mismo BM), mientras que en Cuba las condiciones de todas las escuelas son iguales y, además, en el medio rural son aún mejores, para compensar ciertas carencias, y aunque Cuba reporta uno de los menores números de computadoras por escuela, éstas se distribuyen equitativamente y sus resultados y aprendizajes son muy superiores, probando que la educación no descansa centralmente en los instrumentos tecnológicos. También es el único país latinoamericano donde no hay trabajo y explotación infantil.

En Cuba se ha desarrollado una concepción integral de la educación con un alto valor social, con una red consistente de participación e intercambio entre escuelas, padres y alumnos, bajo una alta responsabilidad del Estado, que invierte 13 por ciento del PIB en educación. La formación de los maestros es muy sólida, exigente y rigurosa, basada sobre todo en procesos constantes de práctica docente y mucho menos teórica, como en el resto de la región latinoamericana. Una fuerte cultura de la evaluación colectiva y formativa a partir de la constante supervisión y responsabilidad de los equipos docentes, que analizan sistemáticamente los problemas y aciertos, una evaluación no basada en pruebas estandarizadas instrumentalistas. Docentes que saben organizar los tiempos de trabajo en el aula, dando importancia al trabajo individual creativo y la elaboración de problemas por cada niño. Maestros altamente valorados y con reconocimiento social como profesionistas. En realidad, Cuba ha logrado todo esto al seguir su propia visión y no las recomendaciones y exigencias del BM impuestas al resto de los gobiernos latinoamericanos.