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La CIA solía infiltrarse en los medios. Ahora la CIA son los medios.

Por Caitlin A. Johnstone

En los buenos viejos tiempos, cuando las cosas eran más simples, la Agencia Central de Inteligencia tuvo que infiltrarse en los medios de comunicación para manipular la información que consumía el mundo. Hoy en día, no existe una separación entre los medios y la CIA.

El periodista Glenn Greenwald acaba de subrayar este asunto en la historia llamada «Bountygate» que el New York Times dio a conocer en junio del año pasado.Se trata de un supuesto intento de Rusia de pagar a los talibanes para matar a los soldados estadounidenses en Afganistán.

«El reportero del NYT que dio a conocer la historia de las “recompensas” de Rusia (atribuida a ‘funcionarios de inteligencia’) ha reconocido públicamente que esa información fue parte de una campaña de la CIA», tuiteó Glenn Greenwald.

Después que Greenwald destapara la falsa historia de las «recompensas rusas» un alto oficial estadounidense en Afganistán desacreditó públicamente la información de la CIA y el diario The Daily Beast publicó un artículo titulado » La inteligencia estadounidense retrocede con sus acusaciones a los rusos en Afganistán».

Ante la avalancha de desmentidos, la administración Biden ve ha visto obligada a declarar: “la inteligencia estadounidense tiene una “confianza de baja a moderada en esta historia”. Traducido en la jerga del mundo del espionaje esto significa que esta historia es totalmente falsa.

El incidente da poco de luz a una cuestión importante: en la actualidad los medios de comunicación promueven las narrativas de la CIA sin ética y sin ningún tipo de control periodístico. Literalmente publicaron un comunicado de prensa de la CIA y lo disfrazaron como una noticia. Esa información le permitió a la CIA aumentar los sentimientos anti-Rusos, y estár exentos de la “retirada” de Afganistán anunciada por Joe Biden.

En las dictaduras, los servicios de espionaje les dice a los medios qué historias deben publicar, y los medios de comunicación las publican sin cuestionarlas. En las “democracias” occidentales, las agencias de espionaje les dicen a los medios: «¡amigo, tengo una primicia para ti!» y los medios publican la noticia falsa  sin cuestionarla.

En 1977, Carl Bernstein escribió » La CIA y los medios» para revelar que la CIA tenía en Estados Unidos a más de 400 reporteros contratados en un programa conocido como “Operación Mockingbird”. Fue un gran escándalo, y con razón. Todavía la gente creía que los medios debían informar y no a manipular a la opinión pública.

Hoy en día, la colaboración de la CIA con los medios se hace abiertamente, y la gente está demasiado confundida como para reconocer esto como escandaloso. Medios tan influyentes como The New York Times pasan acríticamente la desinformación de la CIA y The Washington Post es de propiedad de un contratista de esta agencia de inteligencia

Los medios de comunicación estadounidenses han perdido la vergüenza y emplean sin tapujos a espías en activo como Ken Dilanian, Anderson Cooper y Tucker Carlson y, a veteranos de “inteligencia” como; John Brennan, James Clapper, Chuck Rosenberg, Michael Hayden, Frank Figliuzzi, Fran Townsend, Stephen Hall, Samantha Vinograd, Andrew McCabe, Josh Campbell, Asha Rangappa, Phil Mudd, James Gagliano, Jeremy Bash, Susan Hennessey, Ned Price y Rick Francona.

Ya no se trata de la Operación Mockingbird. Es mucho peor. Lo que estamos viendo es a la CIA actuando en estrecha asociación con medios supuestamente serios y responsables con la información que publican. El sistema ha abandonado cualquier separación entre la CIA y los medios.

Esto es muy malo. La democracia no existe si las personas no saben que está sucediendo en el mundo. Sin embargo, la CIA y otras agencias han estado moldeando sistemáticamente la conciencia publica utilizando los medios para desinformar. La inmensa estructura de poder de los servicios de inteligencia norteamericanos abarca todo el mundo y sus mecanismos de control son en la practica una forma de“dictadura de la conciencia”, eso sí … disfrazada de democracia.

La CIA es la institución que encabeza las noticias falsas en todo el mundo. Sólo un poco de investigación sobre las muchas cosas horribles que ha hecho la CIA nos mostrará rápidamente que esto es cierto (no debemos olvidar lo que la CIA hizo con el programa Phoenix en Vietnam).

En Estados Unidos se cree que la CIA han hecho cosas malas en el pasado, pero que ha dejado de hacerlas ahora por alguna razón. Esta creencia se contradice con montañas de evidencia en sentido contrario.

La CIA no debería existir y, mucho menos controlar los medios de comunicación del imperio. Está lejos el día que la Casa Blanca este libre del control que ejercen un ejercito de psicópatas belicistas.

  

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº150

 

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Resumen Latinoamericano: Abril

 

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