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A confesión de parte, relevo de pruebas: USAID y los rastros de la intervención

Por Misión Verdad

Recientemente, un informe del inspector general de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) revela que la "ayuda humanitaria" que se intentó ingresar a Venezuela en febrero de 2019 "fue motivado por el intento estadounidense de provocar de un cambio de régimen más que por un análisis técnico de las necesidades y la mejor manera de ayudar a los venezolanos que lo requerían".

Lo curioso de este informe que tardó más de dos años en elaborarse es que llegue a conclusiones que ya todos sabíamos: que las agencias estadounidenses constituyen un brazo de intervención por vías no violentas y que el intento de ingreso de la "ayuda" a Venezuela formaba parte de una agenda de cambió de régimen con muy malos cálculos.

Las conclusiones del informe finalmente fueron publicadas el 16 de abril y ofrece algunos detalles sobre el manejo de los recursos que en un principio estaban destinados a Venezuela.

"Como parte de ese esfuerzo, la USAID entre enero y abril de 2019 gastó 2 millones de dólares para trasladar 368 toneladas de provisiones de emergencia a la isla caribeña de Curazao y a la frontera entre Colombia y Venezuela", refiere una nota de ChicagoTribune.

Se supone que la "ayuda humanitaria" entraría de forma mesiánica al país y simbólicamente con ella la figura de Juan Guaidó directo a tomar el poder en Miraflores: ninguna de las dos pasaron del puente que conecta a Venezuela con Colombia.

Y el error de cálculo mencionado más arriba por parte de la administración Trump y sus países satélites estuvo en creer que el apoyo a Guaidó y su reconocimiento como "presidente interino" sería suficiente para que las instituciones del país lo aceptaran automáticamente.

Todo esto no hubiera sido posible sin una operación mediática sin precedentes en la que se activaron todos los medios alineados con el consenso estadounidense, cuya narrativa giraba en torno a dos grandes temáticas: por una parte el sostenimiento de la figura de Juan Guaidó como presidente y, por otra, una supuesta hambruna que estaba viviendo Venezuela, lo que justificaba el apoyo del interinato como algo necesario y la intervención urgente para acabar con la catástrofe.

Un breve resumen de la operación de falsa bandera

El 22 de febrero de 2019 se realizó el concierto Venezuela Aid Live, organizado por el multimillonario Richard Branson, para recoger fondos que estarían destinados a los desplazados por la "crisis" venezolana. Actualmente se desconoce el monto total recaudado y el destino de dichos recursos.

A este concierto se sumaron muchos personajes del mundo musical, del espectáculo y el entretenimiento a nivel internacional que en los días previos anunciaron su participación a través de redes sociales con el entusiasmo de aquellos grandes eventos para recaudar fondos tras catástrofes. Algunos incluso ofrecieron grandes cantidades de dinero para "palear la situación de hambruna en Venezuela".

Se supone que este evento iba a ser el preámbulo para que entrara la ayuda humanitaria autorizada por Guaidó a través de frontera con Colombia. Gran parte de esta ayuda fue otorgada por la USAID.

Como medida para resguardar el país, el presidente Maduro tomó la decisión soberana de cerrar las fronteras y con ello se derribó la épica que se pretendía vender mediáticamente.

Posteriormente, una investigación periodística de PanAm Post reveló que los encargados de Guaidó para gestionar la ayuda humanitaria de la USAID y otros gobiernos de la región habían malversado los fondos, reseña RT.

Tanto Estados Unidos como el gobierno fake de Guaidó usaron los eventos fronterizos para calibrar su poder de convocatoria social que tenía el interinato. Conforme pasó el tiempo se fue desinflando el gobierno paralelo, pero ya las intenciones habían quedado expuestas.

Independientemente de la intención de fondo de la ayuda humanitaria, la proyección fue desmedida porque a fin de cuentas las 380 toneladas en términos matemáticos no tendrían gran alcance en términos de distribución. Cualquiera que viva en Venezuela sabe que mayores cantidades de alimentos son distribuidos mensualmente por los CLAP en un estado o barrio de la capital.

Una vez que se cae el plan —detalla la nota de ChicagoTribune— "las provisiones fueron enviadas innecesariamente en enormes aviones de carga C-17 de la Fuerza Aérea en lugar de opciones comerciales más económicas que estaban disponibles. Alimentos listos para su consumo para combatir la desnutrición infantil también fueron enviados pese a que los propios expertos de la USAID habían determinado que la condición nutricional de los niños en Venezuela no ameritaba su uso en ese entonces, dijeron los investigadores", lo que demuestra que la gran operación de aquellos día fue más un acto de propaganda y que la ayuda era lo de menos.

De acuerdo al medio, el tardío informe fue preparado para atender los desafíos y los "riesgos de fraude" en la respuesta de la USAID a la crisis venezolana. Asimismo, sugiere "recomendaciones para mejorar la coordinación entre la agencia en expansión —el vehículo principal para la ayuda de Estados Unidos en el extranjero— y reforzar los controles para evitar la politización de las medidas humanitarias".

Un representante de la oficina estadounidense dijo que la agencia recibía de buena manera las conclusiones del informe, que ya implementan para mejorar la efectividad de las labores de la USAID, y al referir que "muchas de las decisiones fueron tomadas por la oficina del entonces administrador Mark Green" dejan claro que el asunto de responsabilidades queda relegado a una cuestión de "la administración pasada".

Un funcionario de la administración saliente del gobierno de Trump, que pidió mantener el anonimato a condición de hablar sobre la toma de decisiones interna, refutó algunas de las conclusiones del reporte y se defendió argumentando que las decisiones de enviar las provisiones en aviones militares fue tomada por la Casa Blanca y el Departamento de Estado "pese a las objeciones de la USAID".

Por su parte, Green, manifestó en un comunicado el orgullo por el trabajo de la organización que lideró "en la ayuda a los venezolanos que la necesitaban con urgencia, con el apoyo bipartidista del Congreso estadounidense".

"La crisis venezolana es una de las mayores crisis humanitarias en el mundo bajo las condiciones más difíciles en las que el régimen ilegítimo de Maduro continúa poniendo obstáculos que impiden que el pueblo venezolano cubra sus necesidades básicas", afirmó Green, citado por ChicagoTribune.

La actitud frontal contra Venezuela

Evidentemente, la USAID forma parte del aparato intervencionista de Estados Unidos; sin embargo, con el gobierno de Trump no guardó las formas y tuvo una actitud frontal contra el gobierno venezolano, con lo cual dejaba su habitual mampara de institución neutra que solo quiere "ayudar" a los países que lo necesiten.

Fiel a los principios de intervención, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo ha estado en sintonía con los hechos políticos dentro y fuera de Venezuela.

La institución dice permanecer neutra ante el conflicto político venezolano; sin embargo, elogió su vínculo con la Asamblea Nacional (AN) opositora y se refería a Nicolás Maduro como expresidente de la República, indicios claros de parcialidad política.

Desde la autoproclamación del presidente de la Asamblea Nacional como jefe de Estado en enero de 2019, la USAID empezó a recocer a Juan Guaidó como "presidente encargado", contribuyendo a la agudización de la crisis política en el país.

Después del estrepitoso fracaso del ingreso de la "ayuda humanitaria" y comprobar que el presidente fake no tenía ningún poder que ostentar en Venezuela, la USAID empezó a trabajar en silencio tras bambalinas con agencias de Naciones Unidas, el Comité Internacional de la Cruz Roja y otras organizaciones para canalizar recursos de asistencia a Venezuela, organizaciones que por cierto reconocen a Maduro como legítimo Presidente de la República.

La nota del medio estadounidense dice que "tales esfuerzos han continuado bajo el gobierno del presidente Joe Biden" y de nuevo usan como contexto que "más de 5,1 millones de venezolanos han huido de su país desde 2014" y "desde 2017, Estados Unidos ha entregado más de 500 millones de dólares en ayuda humanitaria y de desarrollo para responder a la crisis", con lo cual buscan seguir justificando la "preocupación" de Estados Unidos por Venezuela.

Detrás de la acción altruista y de la venta de la narrativa del milagro de la ayuda humanitaria de la USAID siempre hay, de manera frontal o no, intereses imperiales ocultos. Es suficiente con revisar el largo historial de interferencia en la soberanía de las naciones que no se alinean a la política exterior estadounidense para demostrarlo.

Solo basta que un gobierno intente ser autónomo para que esta agencia aumente su presencia en ese país y empiece a apoyar directamente a la oposición y a las ONG incorporadas en su área de influencia, hecho que ha sido reconocido por las propias autoridades del organismo.

 

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Fuente: Misión Verdad

  

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº150

 

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Resumen Latinoamericano: Abril

 

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